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5 técnicas de escritura que te transformarán como autora

Actualizado: 7 mar 2023



¿Sientes que tus habilidades de escritura necesitan un impulso? No te preocupes, ¡estoy aquí para ayudarte! En este artículo, exploraremos cinco técnicas de escritura que te ayudarán a mejorar tus habilidades y a desarrollar tu propia voz literaria. Desde la estructura hasta el ritmo, pasando por el uso de la metáfora, descubrirás herramientas efectivas para llevar tus habilidades de escritura al siguiente nivel, ¡así que prepárate para tomar nota y transformarte en una autora mejor!


5 técnicas de escritura que te convertirán en una autora mejor


Técnica 1: KISS (Keep It Simple, Stupid)


La regla KISS (Keep It Simple, Stupid) es una técnica de escritura que enfatiza la importancia de mantener la simplicidad tanto en el lenguaje como en la estructura de la obra. La idea es que simplificar el contenido logra que el texto sea más claro y fácil de entender para la lectora. Y también para la autora, que tendrá menos en lo que pensar.


En la escritura creativa, la aplicación de la regla KISS conlleva la eliminación de palabras innecesarias y la simplificación de la estructura de las oraciones. En lugar de utilizar palabras y frases complejas o demasiado rebuscadas, se debe optar por un lenguaje sencillo y claro. Además, es importante asegurarse de que las frases sean cortas y fáciles de entender.


Por ejemplo, en lugar de escribir «La empleada que trabajó durante más de cinco años en la empresa, y que demostró habilidades sobresalientes, fue la candidata seleccionada para el ascenso», se podría simplificar la oración de la siguiente manera: «Ascendieron a la empleada más experimentada y cualificada».


La regla KISS también se puede aplicar a la estructura del texto. En lugar de escribir párrafos largos y complejos, se aconseja utilizar párrafos cortos y directos.


Para aplicar esta técnica de escritura de manera efectiva, es fundamental que sepas a qué tipo de lectoras te diriges y adaptes tu lenguaje y estilo de escritura a ellos. Por ejemplo, si escribes cuentos para niños, debes escoger palabras y frases simples y explicar los conceptos de manera clara y sencilla. Pero si escribes ficción histórica o ciencia ficción dura, dirigida a expertos en el tema, es mejor que introduzcas términos técnicos específicos, como vocabulario tecnológico o nombres concretos de piezas de ropa de determinada época (aquella sobre la que estés escribiendo).


Además, recuerda que la regla KISS no significa que debas sacrificar la calidad o la profundidad del contenido. Solo ten en cuenta que será mejor para tu obra que presentes el contenido de una manera más clara y sencilla de comprender.


En resumen, al simplificar el lenguaje y la estructura del texto, se puede hacer que el contenido sea más fácil de entender y, por lo tanto, más efectivo ea la hora de transmitir el mensaje a la lectora.


Si aplicásemos la regla KISS a un texto de Lovecraft, podríamos pasar de esto:


Me piden que explique por qué temo las corrientes de aire frío, por qué tirito más que otros al entrar en una habitación fría y parece como si sintiera náuseas y repulsión cuando el fresco viento de anochecer empieza a deslizarse por entre la calurosa atmósfera de un apacible día otoñal. Según algunos, reacciono frente al frío como otros lo hacen frente a los malos olores, impresión esta que no negaré. Lo que haré es referir el caso más espeluznante que me ha sucedido, para que ustedes juzguen en consecuencia si constituye no una razonada explicación de esta peculiaridad mía.


A esto. Vaya por delante que solo es un ejemplo, no una propuesta.


Me preguntan por qué tengo miedo al frío y reacciono con náuseas y repulsión. Es similar a la reacción de algunas personas frente a los malos olores. Compartiré un ejemplo espeluznante que les permitirá juzgar por ustedes mismos si mi reacción está o no justificada.


Instrucciones para aplicar la técnica KISS


Simplifica la trama: En lugar de tratar de abarcar múltiples temas o subtramas, enfócate en una historia sencilla que sea fácil de seguir. Reducir la cantidad de personajes, lugares y eventos puede ayudar a mantener la simplicidad. Y también a que no pierdas la cabeza.


Utiliza un lenguaje claro y sencillo: Evita el uso de palabras rebuscadas y complejas. En lugar de buscar sinónimos raros, utiliza palabras sencillas y comunes que sean fácilmente comprensibles. ¿Dirías que es lo mismo contemplar a un somosmujo en lago reodeado de escaramujos que contemplar a un pato salvaje en un lago rodeado de rosas silvestres? Pues lo es.


Usa frases cortas y concisas: Las frases cortas y directas pueden ayudarte a mantener la atención y facilitar la lectura. Además, una oración simple puede transmitir una idea de manera más efectiva que una oración larga y complicada. Piensa en el ejemplo anterior, el de la empleada.


Evita el exceso de descripciones: Es común en la literatura añadir muchas descripciones detalladas de personajes, paisajes y situaciones. Sin embargo, el exceso de descripción puede hacer que la lectura se vuelva tediosa. Es mejor elegir detalles relevantes y esenciales para la trama.


Sé coherente en el tono y estilo: Mantén una coherencia en el tono y estilo de la escritura a lo largo de todo el texto. Si mezclas estilos, el resultado puede ser confuso y dificultar la comprensión.


Estas instrucciones para aplicar la primera de las técnicas de escritura de la que te hablaremos hoy, la regla de KISS, pueden ayudarte a simplificar un texto literario sin comprometer la calidad o la creatividad.


Técnica 2: el poder de la metáfora


La metáfora es una de las técnicas de escritura más poderosas que existen si aprendes a utilizarla bien. Consiste en relacionar dos cosas que, en principio, no tienen ninguna relación entre sí, para ilustrar una idea abstracta de manera más gráfica y evocadora. La metáfora no solo ayuda a crear imágenes más vívidas en la mente de la lectora, sino que también permite explorar temas complejos de manera más sutil y poética. Y a veces también más comprensible. La idea central de la metáfora es que se sustituye un elemento por otro. Como en «eres un sol».


Para trabajar bien con metáforas es importante mantener la mente abierta y creativa. Te dejo algunos consejos para aprovechar al máximo el poder de la metáfora en tus textos literarios. Recuerda que solo son consejos y que puedes seguirlos o no. Igual que puedes usar o no estas técnicas de escritura.


Sé observadora: fíjate en el mundo que te rodea y en cómo las cosas interactúan entre sí. La naturaleza es una fuente inagotable de metáforas.


No te quedes con la primera idea: experimenta con diferentes comparaciones hasta encontrar la metáfora que mejor ilustre tu idea.


No exageres: la metáfora debe ser una ilustración, no un sustituto de la idea que quieres transmitir. Si te excedes en la comparación, puedes confundir a la lectora o caer en lo cursi.


Sé coherente: utiliza metáforas que estén en línea con la atmósfera y el tono de tu texto. Si estás escribiendo ciencia ficción situada en el futuro, podrías decir que un personaje viejo, desactualizado o con ideas retrógradas es una bombilla de tungsteno.


Practica: como en todo, la práctica hace a la maestra. Escribe con regularidad y experimenta con diferentes metáforas para desarrollar tu habilidad.


Todas estas son metáforas muy manidas, clichés, incluso. Y además son muy cursis.


  • Sus ojos eran dos estrellas que alumbraban el camino a la felicidad.

  • El dolor era un puñal clavado en su corazón.

  • Las palabras eran mariposas que revoloteaban alrededor de su cabeza.

  • El amor era un fuego ardiente que consumía todo a su paso.

  • La soledad era un manto oscuro que la cubría por completo.

Pueden servirte como punto de partida para crear nuevas metáforas.


NOTA PRO: Es posible confundir metáforas con símiles, ya que ambas son figuras literarias que comparan o relacionan cosas diferentes. La diferencia principal entre una metáfora y un símil es que una metáfora establece una relación directa entre dos elementos; de hecho, sustituye uno por otro; mientras que un símil o comparación utiliza “como” o “parecido a” para hacer la comparación de manera más explícita.


Técnica 3: un buen uso del diálogo


En una lista completa de técnicas de escritura, el buen uso del diálogo debe encontrarse entre los primeros puestos por muchos motivos: y es que el diálogo es una herramienta poderosa tanto para dar vida a los personajes como para desarrollar la trama de una historia.


A través del diálogo, se puede mostrar el carácter de los personajes, sus motivaciones, sus miedos y sus esperanzas. Además, el diálogo también ayuda a que la trama avance y a crear tensión en la historia.


Cómo aplicar la técnica


Para utilizar el diálogo de manera efectiva en la escritura, es importante seguir estas pautas:

  • Escucha cómo hablan las personas en la vida real y trata de replicar ese lenguaje en los diálogos. Aunque no de manera exacta, pues lo que funciona en la vida real no siempre funciona sobre el papel.

  • Evita diálogos innecesarios o que no aporten nada a la historia.

  • Utiliza el diálogo para mostrar, en lugar de contar. Es decir, a través del diálogo se debe mostrar la personalidad de los personajes en lugar de decirle al lector cómo son.

  • Sé consistente con la voz de cada personaje, es decir, su estilo de habla y su forma de expresarse.

  • Utiliza el diálogo para crear tensión y hacer que la trama avance.

Ejemplos:

  • En El gran Gatsby de F. Scott Fitzgerald, el diálogo muestra la personalidad y motivaciones de los personajes, como cuando Gatsby explica su obsesión por Daisy a Nick.

  • En Los juegos del hambre de Suzanne Collins, el diálogo se usa para que la trama avance y para crear tensión, como en la escena en la que Katniss y Peeta planean su estrategia para sobrevivir en la arena.

  • En La ciudad y los perros de Mario Vargas Llosa, el diálogo emuestra el lenguaje y el dialecto de los personajes y su lugar en la sociedad, como cuando los cadetes hablan entre sí o cuando se dirigen a sus superiores.

Técnica 4: El uso efectivo de la estructura


Esta técnica de escritura no resulta evidente a ojos de las lectoras, pero es la que las ayuda a no perderse en la novela. Consiste en organizar el contenido de un texto narrativo de manera lógica y coherente, utilizando bloques como la introducción, el desarrollo y la conclusión, así como las transiciones entre ellos. Una estructura efectiva permite que la lectora siga el hilo de la historia, y evita que se pierda en detalles irrelevantes o información confusa. Y esos bloques básicos existen no solo para definir las partes de la obra, sino en cada capítulo, escena y hasta en cada párrafo.


Para aplicar esta técnica de manera efectiva, es importante tener claro cuál es el propósito del texto y cuál es la información más relevante que debes transmitir para que el texto logre su objetivo. Una buena forma de lograrlo es crear un esquema o un mapa conceptual antes de comenzar a escribir, para tener una idea clara de la estructura que se desea seguir.


En una novela, la estructura puede ser determinante para la comprensión de la trama. Una estructura efectiva podría consistir en una introducción que presenta a la protagonista, un desarrollo que narra su aventura y desventuras y un clímax, y una conclusión que resuelvan el conflicto principal.


Para crear una estructura efectiva es importante cuidar el orden de los párrafos y el uso de transiciones, pde modo que la lectora pueda seguir el hilo de la historia sin dificultades. Además, se recomienda eliminar la información irrelevante o tangencial, que pueda distraer o aburrir.


Técnica 5: La importancia del ritmo


Cuando hablamos de ritmo, nos referimos a la velocidad y cadencia con la que se narran los hechos en un texto. Una buena gestión del ritmo permite que la lectora se involucre en la historia y se sienta atrapada por ella, mientras que un ritmo demasiado lento o rápido puede generar aburrimiento o confusión.


Para aplicar esta técnica de manera efectiva, es importante tener en cuenta el tono y la emoción que se desea transmitir, y ajustar el ritmo en consecuencia. En las escenas de acción, por ejemplo, se puede utilizar un ritmo rápido para transmitir la tensión y el peligro, mientras que en las escenas de reflexión o introspección, se puede utilizar un ritmo más lento y pausado para transmitir calma y serenidad.


En una novela de terror, por ejemplo, el ritmo puede ser determinante para generar la tensión necesaria que las lectoras aficionadas a este género esperan. Un buen ritmo podría consistir en una introducción lenta que genere intriga, un desarrollo que aumente la tensión y un clímax rápido y aterrador que deja a la lectora sin aliento.


Para aplicar esta técnica de manera efectiva, es importante evitar cambios bruscos en el ritmo que puedan confundir o distraer a la lectora. Además, se recomienda utilizar elementos como la puntuación y la longitud de las frases para crear un ritmo adecuado al tono y la emoción que se desea transmitir.


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