Estructura narrativa en tres actos

Actualizado: 22 mar

Tras cada buena novela, hay una buena estructura narrativa. Coge un libro de tu estantería, el que quieras, tu favorito. Te aseguro, sin verlo, que esa historia que tanto te gusta se sustenta sobre una trama bien estructurada. Y no solo eso: te aseguro que conocer los elementos clave de la estructura en tres actos, concretamente, convierte el trabajo de escribir en algo mucho más sencillo de lo que crees.






Qué es la estructura narrativa


Según el diccionario de términos literarios de Ana María Platas Tasende, la estructura narrativa es la:


Disposición u organización que adoptan los distintos componentes de una obra, de manera que cada uno de ellos no tiene sentido por sí solo, sino dentro del conjunto que forman. Esto supone una red de dependencias e implicaciones mutuas entre un elemento y todos los demás.

Así que para dominar la estructura narrativa en tres actos, hay que conocer los elementos que la componen y las relaciones que existen entre ellos.


Prejuicios contra la estructura narrativa


A pesar de que el dominio de la estructura facilita mucho el trabajo de escribir, hay cantidad de escritoras que se resisten a la sola idea de conocer sus secretos. Incluso las escritoras de mapa se alejan de la idea de la trama estructurada. 


Quizá por temor a que la estructura anule su creatividad.


Sí, el prejuicio de que la estructura narrativa en general y la estructura en tres actos en particular es demasiado rígida, o que de ella solo surgen obras predecibles, es muy común. Sin embargo, la verdad es que la estructura, el armazón, no es más que una guía en la que apoyarnos. La historia no es la estructura, sino el vestido que le ponemos para que revolotee para siempre en las cabezas de nuestras lectoras.


La estructura narrativa es sólida y flexible a la vez. Le da estabilidad a nuestras historias mientras les permite desarrollarse de maneras únicas.


Motivos para trabajar la estructura en 3 actos


En La Escribeteca nos gusta mucho la estructura en tres actos y hay tres motivos fundamentales para ello:


  1. Es la más conocida.

  2. Nuestro cerebro la ha adoptado como propia a fuerza de repetición (está en la mayoría de novelas, relatos, series de televisión, películas, comics y videojuegos)

  3. Es muy fácil de dominar. Basta con conocer sus elementos clave y asegurarse de que los usamos correctamente.




Partes de la estructura narrativa en 3 actos


La estructura en tres actos se compone de tres partes entre las que hay transiciones. Esas transiciones son los puntos de giro más importantes de la historia.


El primer acto está formado por tres elementos clave


  • El gancho, que presenta a la protagonista e introduce el conflicto de manera más o menos sutil. Sirve para cautivar a las lectoras.

  • El detonante, que funciona como una primera llamada a la aventura para la protagonista.

  • El primer punto de giro, que es lo que pone la historia en movimiento.


En el Segundo acto es cuando los acontecimientos, la hostilidad y la tensión comienzan a escalar


  • Durante la primera mitad nos encontramos con lo que llamamos acción ascendente. La protagonista se limita a reaccionar a lo que pasa y tiende a ocultarse de la antagonista y a evitar el conflicto.

  • En la mitad de la novela (punto medio) el conflicto se vuelve inevitable, las tornas cambian y la protagonista cambia con ellas. O al menos su manera de ver las cosas lo hace.

  • En la segunda mitad del segundo acto, la protagonista toma las riendas de la historia y ya no evita a la antagonista, sino que la busca. Se han acabado las tonterías.


Por fin, el tercer acto es el encargado de cerrar la historia 


  • En él se encuentra la secuencia climática, que comienza con un pre-enfrentamiento y termina con la lucha final entre protagonista y antagonista.

  • En el desenlace se resuelven los cabos sueltos y se da a las lectoras un tiempo para asumir lo que ha pasado.


Algunas autoras consideran que el clímax forma parte del Segundo acto y que es la transición entre este y el tercero. De manera que el tercer acto está compuesto solamente por el desenlace.


Esta estructura, tan simple y tan efectiva, está presente en la mayor parte de novelas jamás escritas. Y desde luego en las que vamos a usar como ejemplo en este artículo: Canción de Navidad, de Dickens y Los juegos del hambre, de Suzanne Collins.


Estructura narrativa en tres actos: primer acto o comienzo


La estructura en tres actos contiene tres elementos clave muy importantes: El gancho, el detonante y el primer punto de giro. Lo normal es que todo este contenido ocupe, más o menos, el 25% de tu obra, sea novela o relato.


El objetivo de este primer acto es presentar al protagonista en su entorno (el famoso mundo ordinario) y hacer notar que vive con cierto grado de insatisfacción. Ambos elementos formarán parte del conflicto de la historia.


El gancho


Se llama gancho por una razón, y es que engancha: tu misión principal al comienzo de una novela (o relato) es enganchar a tus lectoras.


Lo primero que debes saber es que el gancho no tiene por qué concentrarse en una escena única, puedes desarrollarlo en una secuencia completa. Lo verdaderamente importante es que esa secuencia esté diseñada para cautivar a tus lectoras.


Para que sea efectivo, el gancho debe:


  • Presentar a la protagonista

  • Mostrar cómo es su vida diaria

  • Establecer cómo maneja ese protagonista los problemas del día a día


De esta manera ofreces a las lectoras las claves para entender no solo quien es tu protagonista, sino también cómo es: muestras una parte de su personalidad, algunos defectos de carácter, algunas de sus virtudes, sus miedos, fortalezas, etc. Por supuesto, no es posible conocerlo de arriba abajo en una secuencia, pero sí puedes ofrecer los datos más importantes. Aquello que define a tu protagonista, su núcleo central, lo que la hace única.


Introducir problemas diarios en el gancho te da la oportunidad de mostrar hasta qué punto tu protagonista no se siente del todo satisfecha con su vida y también te permite que más tarde puedas conectar esa insatisfacción con el resto de la historia. El gancho es un momento perfecto para introducir presagios, pistas de lo que pasará más tarde. Lo que haces en el gancho es poner en evidencia que la vida de tu protagonista no puede seguir tal cual, que necesita un cambio. 


¡Y vaya si va a cambiar!


Algunos ejemplos de gancho que enganchan


Sin entrar en demasiados detalles, aquí tienes algunos ganchos que enganchan hasta el punto de no parar de leer:


  • En Los juegos del hambre, Katniss se nos presenta como una muchacha responsable y con coraje que se dedica a la caza furtiva para poder alimentar a su familia. Familia que sufre bajo el yugo del Capitolio. Desde luego, su vida no es satisfactoria, necesita cambiar y lo hace más tarde de manera totalmente adecuada al carácter que la autora nos ha presentado.


  • En Canción de Navidad, conocemos al avaro y mezquino señor Scrooge, que está solo y vive una vida de lo más amargada. Algo que deberá cambiar si no desea terminar como su único amigo, el difunto Marley.


La estructura narrativa va ligada al personaje


Ya te habrás dado cuenta de que, para enganchar de verdad, el gancho depende del personaje al que presenta. Aunque este curso está orientado a conocer la estructura en tres actos, quizá quieras aprender un poco más acerca del personaje antes de lanzarte. En ese caso, te recomiendo que leas esto:



El detonante



Ahora ya sabes cómo enganchar a tus lectoras, les has guiñado el ojo con el gancho y te has hecho con su atención ¿Ahora qué? ¿Qué esconde la estructura narrativa en 3 actos para continuar con el cortejo?


Pues el detonante, ni más ni menos.


El primer cambio relevante en la trama es el detonante


(Las rimas internas son espantosas, pero ayudan a recordar)


El detonante o catalizador es un evento que pone la historia en movimiento (otra rima). 


Algo en el entorno más próximo de tu protagonista cambia, lo que le da la oportunidad de aplacar esa insatisfacción que adelantábamos en el gancho. Eso, o bien se le echan encima nuevos retos que deberá superar.


Este evento aparece entre el gancho y el primer punto de giro.


¿Qué debes saber sobre el detonante?


Lo primero, y esto vale para todos los elementos clave de la estructura narrativa, es que el detonante solo es uno de los muchos acontecimientos que suceden en una historia. Puede (y en la mayoría de los casos debe) haber varias escenas expositivas entre el gancho y el detonante. Sin embargo, será este último el que informe a las lectora sobre el tipo de aventura que las espera en las páginas de tu novela.


En segundo lugar, ten en cuenta que muchas protagonistas no se dejarán atrapar por el detonante a la primera. Este es el momento de advertir que la estructura en tres actos y el viaje del héroe comparten muchas características. ¿Te suena la etapa del rechazo de la llamada a la aventura? Es lo que pasa cuando el detonante saca a tu protagonista de su zona de confort y esta se niega a hacer lo que se le pide. Puede que la negativa provenga de algún defecto de carácter, miedo o debilidad. O puede que el detonante le exija ir en contra de sus principios.


Ejemplos de detonante


  • ¿Te acuerdas de nuestra amiga Katniss, en Los Juegos del hambre? En el gancho nos la presentaban como cazadora furtiva. Pues bien, el detonante de su historia es que su hermana pequeña, Prim, es la elegida como tributo para participar en un concurso televisivo en el que deberá luchar contra otros 23 participantes. A muerte. Esto nos mantiene enganchadas al libro y nos advierte de que la novela será de mucha acción y aventura. Y de la lucha contra la injusticia, entre otras cosas.


  • En Canción de Navidad, el detonante es la aparición del fantasma de Marley. Es el que establece el tono de la novela y nos da pie a pensar que estamos ante una historia de fantasmas.

¿Cómo crear un buen detonante?


La técnica de hacerse las preguntas adecuadas y contestarlas con sinceridad es perfecta para definir cualquiera de los puntos clave de la estructura narrativa.


Estas pueden servirte para diseñar un buen detonante:

  • ¿Qué es lo que a tu protagonista no termina de gustarle de su vida?

  • ¿Qué necesita para sentirse completamente satisfecha?

  • ¿Cuáles son los mayores miedos y defectos de carácter de la protagonista?

  • ¿Qué puedo obligarle a hacer para que tenga que enfrentarse a esos miedos o defectos?

Una vez que tengas el primer borrador de tu protagonista (lo que sucederá cuando contestes a esas preguntas), llegará el momento de darle un empujón necesario, inevitable y del que no pueda regresar: el primer punto de giro.


El final del primer acto y el punto de giro





Tras el gancho y el detonante, ha llegado el momento de hablar del último gran evento del primer acto: El punto de giro.


En todas partes leerás que este es un momento de no retorno… ¡Porque es cierto!


Suele suceder entre el 15 y el 25% de la novela y es el instante preciso en que la protagonista decide comprometerse con lo que le está pasando…


De acuerdo, puede que, más que comprometerse, lo que pasa es que no le queda más remedio que aceptarlo y seguir adelante.



Cómo funciona el primer punto de giro


Una vez más: puede que necesites escribir una o varias secuencias que conecten el detonante y el primer punto de giro. El objetivo de dichas escenas será terminar de mostrar el mundo ordinario y delimitar el conflicto. Si lo haces bien, conseguirás que a tus lectoras les importe lo que le suceda a tu protagonista; requisito imprescindible para que sigan

leyendo.


En algunos casos, detonante y punto de giro suceden a la vez, se concentran en un mismo evento. Sobre todo cuando las autoras no dan al personaje principal la oportunidad de dudar. Esto sucede en historias en las que los acontecimientos fuerzan a la protagonista a plegarse a su destino; bien porque existen circunstancias extremas (como desastres naturales) o bien porque lo que está en juego para ellas es tan importante que no cabe ni

plantearse lo que se ha de hacer.


Eso sí, en los casos en los que tu protagonista tuvo sus dudas cuando le presentaste el detonante, el primer punto de giro acabará con ellas. En este momento ya no podrán permitirse continuar inactivas: tendrán que hacer algo, lo que sea, para evitar males mayores.



Ejemplos de primer punto de giro


  • Antes dejamos a Katniss, de Los juegos del hambre, muy preocupada porque su hermana pequeña había sido elegida como tributo. Pues bien, su vida queda patas arriba en el momento en el que se presenta voluntaria para sustituirla y participar en los juegos.

  • En cuanto al detestable Sr. Scrooge, tras haber recibido la visita de su difunto compañero, se vuelve a la cama. En este caso, Dickens escribe un par de escenas más hasta que aparece el primer punto de giro, que identificamos con la aparición del primer espíritu, el Espíritu de las Navidades Pasadas.


Primer punto de giro y final del primer acto


El primer punto de giro marca el final del primer acto. Las cosas ya no volverán a ser como eran cuando conocimos a nuestra protagonista en el gancho. Quizá regrese a casa al final de la historia, pero algo habrá cambiado; bien ella o bien el mundo.


Pero eso sucederá mucho más tarde.


El paso siguiente al primer punto de giro es entrar de lleno en los problemas del segundo acto: el nudo.




Estructura narrativa en tres actos: segundo acto o nudo





Ahora que el primer acto ha concluido, es el momento de liarse con el nudo de la historia; es decir, con el segundo acto.


Hablamos del corazón de la historia, el lugar para la aventura y la diversión (y para hacer sufrir a las lectoras). El Segundo acto se extiende desde el 25% de la novela hasta un punto indeterminado entre el 75% y el 90%.


Como es la sección más amplia de la novela, la vamos a dividir en tres partes: la primera mitad, el punto medio y la segunda mitad.


Si tuvieras que definir el segundo acto con una sola palabra, sería enfrentamiento.


Así como el primer acto se identifica con la presentación del escenario y los personajes, en el segundo acto veremos un enfrentamiento constante. A medida que tu protagonista persigue su objetivo, encontrará todo tipo de resistencias. Llamaremos a esas resistencias fuerzas antagonistas. Muchas veces, aunque no todas, las fuerzas antagonistas se concretan en un antagonista único y humano.


Por supuesto, durante el segundo acto tu protagonista se enfrentará a todo tipo de pruebas. Sobre todo durante la primera mitad, antes de alcanzar el punto medio. Estas pruebas pueden incluir desde un árbol caído que impide el paso en una carretera hasta trampas colocadas por la antagonista, tensión amorosa, relaciones familiares o de amistad que se complican o un recrudecimiento del conflicto interno.


Escojas el tipo de obstáculos que escojas, asegúrate de que cada uno es más difícil de superar que el anterior. Así crearás la archiconocida tension narrativa.


Tu protagonista durante el segundo acto



Durante la primera mitad del segundo acto, tu protagonista no tiene muy claro lo que está pasando ni de dónde le llegan los golpes. Se encuentra en modo reacción. En primer lugar por pura desorientación, pero también porque acaba de comenzar su viaje y todavía no ha empezado su transformación, así que aquellos defectos de carácter y miedos que presentaste en el primer acto son los que guían sus acciones.


El hecho de que tu protagonista se encuentre en modo reactivo suele querer decir que no está muy dispuesta a correr en pos de la antagonista. Lo más común es que durante la primera mitad del primer acto se dedique a resolver los problemas que se le presentan, sin una estrategia a largo plazo. Solo apaga los fuegos que surgen a su alrededor con la esperanza de sobrevivir.


Ejemplos de la primera mitad del segundo acto


  • Durante la primera mitad del segundo acto, Katniss se entrena para poder sobrevivir a los juegos. Después, cuando la competición comienza, continúa en la misma tónica, aunque lo que está en juego es más importante. Durante el entrenamiento, su vida no parecía peligrar, pero en la arena debe encontrar comida y luchar contra sus oponentes. Como ves, los obstáculos a los que se enfrenta son cada vez mayores.

  • En Canción de Navidad, el señor Scrooge asiste a lo que le muestran los dos primeros espíritus. Al primero no se lo toma demasiado en serio, pero el segundo le hace reflexionar y le mete el miedo en el cuerpo. Las pruebas a las que Dickens somete a su protagonista no son más difíciles físicamente, pero el sentido de la amenaza se hace más patente a medida que los espíritus se suceden.

El punto medio de la estructura narrativa en tres actos


Como sugiere su propio nombre, el punto medio tiene lugar aproximadamente hacia el 50% de la historia. En él veremos el mayor enfrentamiento que se ha dado entre protagonista y antagonista hasta el momento.


Durante este enfrentamiento, la protagonista se dará cuenta del peligro real que conllevan las acciones o intenciones de la antagonista. Tu personaje principal ya no podrá ignorar la amenaza que supone la antagonista. De ahora en adelante, tiene que hacer todo lo posible por afrontar los acontecimientos de frente, sin excusas.


Es el momento en que la protagonista pasa de reaccionaria a proactiva, lo que le pondrá las cosas más fáciles durante la segunda mitad del segundo acto.


Ejemplos de punto medio


  • En Los juegos del hambre, Katniss, que ha sido perseguida y atrapada por los demás tributos, tiene que ejercer la violencia para escapar. Esto es lo que la convence de dejar de escapar y empezar a luchar «de verdad».

  • En Canción de Navidad, la primera mitad del primer acto transcurre en el pasado de Scrooge. Esa viaje en el tiempo lo ha marcado más de lo que esperaba y en el momento en el que el segundo espíritu aparece, ni siquiera se atreve a mirarlo a los ojos.

Lo que ha ocurrido en el primer acto es que su firme creencia en que lo más importante del mundo es el dinero se ha visto cuestionada y ahora Scrooge duda: quizá haya algo que pueda aprender para convertirse en una persona mejor.


En el punto medio, Scrooge ya no es tan arrogante: se somete a la aparición y admite que ha aprendido una lección que está ejerciendo su efecto en él. Todavía no está listo para renunciar a su creencias por completo, pero empieza a verse una posibilidad real de cambio. Esta posibilidad se manifiesta cuando el propio Scrooge, en lugar de resistirse al espíritu, como hizo con el primero, se somete a él y le dice que, si tiene alguna lección que enseñarle, estará encantado de aprenderla. No con esas palabras, claro.


¿Cómo escribir un buen punto medio?


Para que el punto medio de tu historia sea eficaz tienes que poner en juego dos elementos clave: el conflicto entre protagonista y antagonista y las consecuencias de que esta última se salga con la suya.


Enfrenta a los dos personajes y haz que quede claro lo que está en juego, así crearás incluso más tensión entre tus lectoras.


A la ofensiva: la heroína de acción en la segunda mitad del segundo acto



Cerramos el segundo acto hablando de la acción y tensión ascendentes posteriores al punto medio, que y terminan entre el 75% y el 90% de tu historia.


Recuerda: en el Punto Medio, la protagonista pasa de reaccionar a actuar de manera proactiva en lo que atañe al conflicto. Y lo hace porque comprende que oponerse directamente a la antagonista (o a las fuerzas antagonistas) es la única forma de protegerse a sí misma y/o a las demás.


La clave de la estructura narrativa en este punto es un cambio interno


Como la protagonista ya no espera, sino que actúa, es probable que la acción se precipite. Entre el punto medio y el comienzo de la secuencia climática encontraremos varios eventos clave cuya función es empujar a las lectoras, emocionarlas al mismo tiempo que la protagonista avanza hacia el logro de su objetivo.


Por lo general, estos avances reforzarán la confianza y la determinación de tu protagonista, y seguirán fortaleciendo el cambio de mentalidad que experimentó en el punto medio. Sin embargo, a pesar de todo este progreso, un momento de gran oscuridad se avecina en el horizonte. Una amenaza que pone en peligro todo aquello que tu heroína ha logrado hasta el momento.


Ejemplos de lo que ocurre en la segunda mitad del segundo acto


  • En Los Juegos del Hambre, Katniss pone todo su empeño en destruir las provisiones de los demás tributos y mata a uno de ellos para proteger a Rue. Después busca a Peeta, lucha contra otro de los tributos por la medicina que curará su pierna lesionada y se sacrifica para mantenerse tanto a sí misma como a Peeta con vida.

  • En Canción de Navidad, Scrooge empieza a preocuparse por los demás, aunque su forma de hacerlo no es del todo la que alcanzará al final de la obra, pues todavía está cegado por la creencia de que lo que de verdad importa es el dinero. Cuando ve al pequeño Tim, se le ilumina el corazón y siente cierto calor humano al contemplar la cena navideña de su sobrino. Incluso se nos muestra que, de haber podido, se habría unido al brindis. Por supuesto, no puede porque sigue atado a esa creencia sobre el dinero que mencionábamos. De hecho, esta obra se teje a través de fragmentos de antes y después, que comienzan en el primer acto y se trasladan al segundo. Como se trata de una obra moralizante, también está plagada de demostraciones de su premisa.


Estructura narrativa en tres actos: tercer acto