Los capítulos y la estructura externa de un texto narrativo

Actualizado: 22 mar





Cuando estudiamos las formas de trabajar de las escritoras de mapa y las escritoras de brújula, solemos fijarnos en la estructura interna: el contenido de las obras, los famosos puntos de giro, los personajes, el clímax, etc. Pero, ¿qué hay de la estructura externa? ¿Qué pasa con los capítulos y el resto de divisiones? De ellos depende lo fácil que resulte leer una novela y, por tanto, también tienen cierto peso en el éxito de una narración. Así que veamos cómo se pueden trabajar para hacer que tu obra final sea todavía más atractiva.

Qué es la estructura externa de un texto


La estructura externa de un texto es la forma en la que este se organiza en capítulos, partes, etc.


Se habla de estructura externa porque los elementos que la forman se pueden ver a simple vista, sin necesidad de leer el texto. De hecho, la ausencia de divisiones también es un tipo de estructura externa.

¿Te acuerdas de los horribles comentarios de texto que nos obligaban a hacer en secundaria? «La obra se divide en dos partes claramente diferenciadas». O «El poema contiene cuatro estrofas de cuatro versos cada una». Eso es, a grandes rasgos, la estructura externa.

Elementos de la estructura externa

1.- Secuencia: Hecho o grupo de hechos que se relacionan desde un punto de vista cronológico y temático. Dependen de la acción principal y se separan por elementos tipográficos, como asteriscos o interlineado doble.

2.- Episodio: acontecimiento o grupo de acontecimientos autónomos dentro de la acción principal sin distinción tipográfica. Cuando hablamos de episodio en literatura no es lo mismo que en televisión, donde episodio es sinónimo de capítulo. El lazarillo de Tormes está dividido en episodios.

3.- Capítulo: También es un grupo de hechos que se relacionan de manera temática y/ o cronológica. Suelen ser más largos que las secuencias y, por lo general, están numerados o llevan un título, como en El señor de los anillos.

4.- Parte: En las obras muy extensas, los capítulos se engloban en partes. En El señor de los anillos, a las partes se las denomina libros.

Aunque conocer la nomenclatura viene bien, lo esencial es saber que estas divisiones se escogen teniendo en cuenta el contenido de la acción; en concreto, el qué y el dónde. Al final del artículo te lo explico con el ejemplo de Harry Potter y la piedra filosofal.


¿Por qué es importante trabajar la estructura externa de una novela?


Los que llamamos elementos fundamentales de la narración, como la historia, los personajes, el clímax o los puntos de giro forman parte de la estructura interna y debemos manejarlos con maestría para que la obra funcione. Además, trabajar la estructura externa ayuda a que todos esos pilares clave brillen más.

La lógica interna del relato es más accesible y se disfruta más si se acompaña de una estructura externa que la refleje y la sostenga.

Estructura externa y facilidad de lectura

Es más sencillo leer una novela dividida en capítulos que una sin divisiones. Las lectoras necesitan pausas en las que descansar de la lectura y que tú decidas cuáles serán les pone las cosas más fáciles.

En ocasiones, una lectora se pone límites inconscientes en sus sesiones de lectura: «leeré dos capítulos y luego me acostaré». Siempre está bien contribuir a la disciplina de tu público.

Además, a la hora de comprar un libro, la ausencia de divisiones da la sensación de que la lectura será densa, lo que puede alejar a una parte de los lectores.

La estructura externa transmite claridad de ideas

Muchas veces, cuando trabajamos la estructura en tres actos o los puntos de giro de nuestras tramas, nos damos cuenta de que a cada elemento clave de la novela podría corresponderle un capítulo. Cuando hemos diseñado una estructura interna que se sostiene por su propia lógica, lo que solemos obtener es un texto en el que las ideas están claras.

Colocar las ideas principales en capítulos dedicados ayuda a las lectoras a entender mejor esa división. Por ejemplo, en Harry Potter y la piedra filosofal, los títulos de los capítulos señalan a la perfección el contenido que encontraremos en ellos:

  • Capítulo 1: El niño que sobrevivió

  • Capítulo 2: El vidrio que se desvaneció

  • Capítulo 3: Las cartas de nadie

  • Capítulo 4: El guardián de las llaves

  • Capítulo 5: El callejón Diagon, etc.

Puede ayudar al tema

Es más difícil ver este motivo en los libros cuyos capítulos solo están numerados, pero cuando existen títulos, resulta evidente que los mismos ayudan a conocer el contenido antes de empezar la lectura. De hecho, los títulos de los capítulos pueden ayudar a tomar una decisión de compra, como otros paratextos.

Estos son algunos de los títulos de los capítulos de Corazón de Tinta, de Cornelia Funke.

  • Secretos

  • Al sur

  • Una casa atiborrada de libros

  • El caballo negro de la noche

  • Un sitio oscuro

Sin duda, dan una idea general y muy atractiva de lo que podemos encontrar en el libro. Si los unes a la sinopsis, la idea es todavía más clara:

«Quiénes son de verdad Dedo Polvoriento, Capricornio o Lengua de Brujo lo sabrá la joven Meggie por las respuestas que encuentre en un viejo pueblo de las montañas de Liguria… y también en un libro. Cuando Mo, el padre de Meggie, saluda a un extraño visitante que aparece en su casa, la niña siente que aquella persona emana un peligro, quizá una gran amenaza contra su padre… y entonces huyen al sur, a la casa de tía Elinor, propietaria de una de las más fascinantes bibliotecas que uno pueda imaginar. Meggie descubrirá que los forasteros que misteriosamente aparecen y desaparecen, como aquel visitante nocturno, llaman a su padre Lengua de Brujo, ya que tiene el don de dar vida a los personajes de los libros cuando lee en voz alta».

Los capítulos son herramientas para mejorar el ritmo

Los finales de capítulo o sección son lugares estupendos para jugar con recursos como los cliffhangers. Así se crea suspense, se interrumpe la acción y se puede cambiar de escenario. Todas estas técnicas y muchas otras permiten acelerar o ralentizar el ritmo de tu narración según esta lo necesite.


Diferencias entre la estructura externa de una novela y de un relato


Por lo general, la estructura externa de la novela es más evidente y consta de más elementos que la de un relato. Esto se debe, sobre todo, a su longitud. En una novela, la división en partes, capítulos y secuencias ofrece todos los beneficios que acabamos de comentar. Un relato es mucho más corto y no suele necesitar esas divisiones.

No obstante, existen relatos con una estructura externa muy marcada, como Demasiada Felicidad, de Alice Munro, que está dividido en cinco partes numeradas del 1 al 5. En mi propio cuento, Que se muera la bruja, la estructura externa se divide en dos partes, secuencias en realidad, que se corresponden con el punto de vista de dos grupos de personajes: niños y adultos.

De hecho, lo más frecuente es que la estructura externa del relato se limite a párrafos y secuencias.

¿Qué son los capítulos y qué papel cumplen en la estructura externa de una novela?


Lo hemos dicho un poquito más arriba, pero no pasa nada, lo repito para que no tengas que buscar la definición:

Los capítulos son grupos de hechos que se relacionan de manera temática y/ o cronológica. Suelen estar numerados o llevar un título, como en El señor de los anillos o la saga de Harry Potter.


¿Para qué sirven la estructura externa en capítulos?

Los capítulos dan a la lectora un respiro mental. Los saltos de capítulo permiten digerir todo lo que ha sucedido dentro de cada sección. Cuando la lectora termina un capítulo está más cerca del final de la historia, lo que puede ser muy motivador a la hora de seguir leyendo. Y también ofrecen una oportunidad para el descanso, como decíamos antes.

Dicho esto, los capítulos no son obligatorios. La ausencia de capítulos puede funcionar como complemento a la atmósfera. Un excelente ejemplo de esto es La carretera, de Cormac McCarthy. La ausencia intencionada de capítulos alimenta la sensación de desolación general que empapa la historia.


¿Cuándo hacer la división en capítulos?

El primer borrador no es el momento para pensar en la estructura externa y los capítulos. En La Escribeteca nos encanta planificar antes de escribir y hasta hemos publicado un libro para ayudarte a hacerlo: Rutina de entrenamiento para escritoras en ciernes. Pero hay un límite para todo y personas a quienes la planificación al detalle se les atraganta. Lo más importante en el primer borrador es sacar la historia de tu cabeza y seguir adelante. La estructura externa de un texto y los capítulos del mismo pueden ultimarse más tarde. De hecho, incluso si eres fan de las escaletas detalladas, es posible que alguna de tus primeras ideas deje de gustarte y elimines escenas o capítulos enteros de tu planificación.

En cambio, si haces la división en capítulos una vez terminado el primer borrador, tienes una ventaja importante: puedes anotar en los márgenes de tu manuscrito el contenido de cada párrafo o página y hacer las agrupaciones que te parezcan más adecuadas.


Capítulos con título o sin título

Titular los capítulos es una preferencia personal y no es obligatorio. A mí no me gusta hacerlo y creo que ninguna de mis novelas cuenta con capítulos titulados. Pero que a mí no me guste no quiere decir que no tenga algunas ventajas. Por ejemplo estas:

  • Los títulos dan pistas sobre lo que encontrarás en cada capítulo.

  • Un buen título capitular puede motivar a la lectora a seguir leyendo.

  • Un título es un buen punto de referencia para lectoras que comentan sus lecturas e incluso para clubes de lectura.

  • Sirven para diferenciar un capítulo del siguiente


Contenido de los capítulos: planteamiento, nudo y desenlace


El comienzo de los capítulos

Mejor acción que reflexión. La acción atrae inmediatamente a la lectora y la implica de una manera más emocional en la lectura. Acción, no obstante, no se restringe a explosiones y persecuciones. Acción es que suceda algo. Una mariposa que vuele por la escena es mejor que un profundo pensamiento sobre el vuelo de las mariposas.

La acción hace que tus lectoras conecten antes con tus personajes y, por lo general, evita que se aburran.

Es importante que el principio de cada capítulo enganche bien con el final del anterior. Incluso cuando los capítulos correspondan a narraciones de punto de vista múltiple y este cambie de un personaje a otro, las transiciones suaves son mejores que las bruscas. Con mejores quiero decir más fáciles de leer.

El comienzo de los capítulos también es el mejor momento para dejar claro el escenario en el que sucede la acción. Si tus lectoras no saben dónde se encuentran los personajes, se sentirán confusas y menos motivadas para terminar la novela de lo que nos gustaría.


El nudo del capítulo

Un capítulo no tiene por qué contar una historia completa, pero sí debe contener un evento significativo y algún tipo de carga emocional. Igual que sucede en la novela, para que el capítulo resulte interesante, debe empezar planteando algo, lo que sea; en la parte central surgirán complicaciones y al final estás se resolverán de un modo u otro.

Incluso si un capítulo contiene solo una conversación, puedes empezarla con unos saludos, hacer que haya malentendidos entre los personajes y finalizarla en mejores o peores términos que al principio.

Ten en cuenta que la parte central de cada capítulo ha de dejar clara la idea, el tema o el evento principal que se trata en él.

Sea como sea, cada capítulo debe ser relevante para la trama.

El final del capítulo

El final de los capítulos cumple dos funciones: cierra una puerta y abre otra. Al final de cada capítulo, debes resolver al menos una cuestión. Aunque sea una resolución falsa o engañosa. La protagonista, además, debe estar más cerca del final de la historia. Bien con más posibilidades de conseguir su objetivo o bien con menos.

¿Cómo se relacionan la estructura externa y la interna?

Lo ideal es que la estructura externa de un texto tenga una correspondencia lógica con la estructura interna. Aunque no se solapen como calcos. Por eso, es bueno que hagas el ejercicio de anotar qué sucede en cada página de tu primer borrador, una vez terminado, durante la revisión, para agrupar el contenido por capítulos. Quizá debas trabajar después para dar una unidad a cada uno de ellos, pero el resultado final merecerá la pena.

De nuevo, lo más importante es que cada capítulo haga avanzar la trama principal de una manera u otra.


¿Cuál es la extensión adecuada para los capítulos?

No existe una regla establecida e inamovible para la extensión de los capítulos. Si bien muchos autores procuran que todos ellos presenten la misma extensión, no todos lo hacen y no hay ningún problema.

Solo ten en cuenta que alargar o acortar capítulos de manera artificial no ayudará a la trama ni a la fluidez de la historia.

En Wink, Poppy, Midnight, de April Genevieve Tucholke, los capítulos son en su mayoría cortos y algunos no ocupan más de una frase. En La chica de al lado, de Jack Ketchum, los capítulos son muy largos, pero uno de ellos está compuesto de solo tres palabras, lo que contribuye al clima de horror general.

La duración del capítulo se basa en el ritmo, así que puede variar y convertirse en una parte intencionada de la narración.

Si deseas transmitir urgencia o velocidad, puedes optar por capítulos cortos. Sin embargo, si buscas cierta morosidad en el ritmo, lo más probable es que necesites capítulos más largos.

Por supuesto, también puedes combinar capítulos cortos y largos para crear un ritmo similar al de un paseo por la campiña: constante y predecible.


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