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Estructura interna y externa de un texto narrativo (con ejemplos)

Actualizado: 4 jun


LO QUE APRENDERÁS EN ESTE ARTÍCULO

✏️ La diferencia entre estructura interna (cómo se ordena el contenido de la historia (planteamiento, nudo, desenlace) y externa (cómo se divide ese contenido en capítulos escenas y párrafos). En una frase: interna = contenido. Externa = continente.

✏️ Estructura interna: la más común parte la historia en tres bloques: planteamiento (situación y detonante), nudo (conflicto y desarrollo) y desenlace (resolución). Hay otros modelos: cuatro actos, cinco actos, el viaje del héroe o Salva al gato.

✏️ Estructura externa: es la forma visible del texto que se percibe sin necesidad de leerlo: partes, capítulos, secuencias y párrafos. En la novela es más marcada y con más elementos; en el relato suele limitarse a párrafos y secuencias.

✏️ Los capítulos: dan respiro a quien lee y sostienen el ritmo (cortos para la urgencia, largos para la parsimonia), pero no son obligatorios. Los títulos son opcionales: ayudan a anticipar el contenido, aunque no siempre suman.

✏️ No las confundas con el espacio narrativo: el espacio externo es el entorno físico y temporal, y el interno, el mundo subjetivo del personaje. Son conceptos distintos de la estructura del texto.

✏️ El error más común: decidir la estructura externa demasiado pronto. El primer borrador no es el momento de trocear en capítulos. Saca antes la historia entera y divide después, con una escaleta inversa. Forzar los capítulos de salida suele acabar en escenas que luego toca tirar.

Pocos conceptos se repiten más en narrativa que el de estructura. La estructura en tres actos, la estructura de los personajes, estructura, interna, estructura externa... No sé tú, pero yo, cuando empezaba en esto, no soportaba esa sensación de estar leyendo manuales cuyas palabras entendía pero cuyo significado real e importancia se me escapaban.


Todo el mundo hablaba de que la estructura de un texto narrativo, tanto interna como externa, define su impacto y eficacia, así que yo anotaba en mis cuadernos «¡Ojo con la estructura externa e interna». Y en realidad no sabía qué demonios hacer al respecto porque nadie me explicaba cómo trabajarlas para mejorar mis textos.


¿Te ha pasado?


Pues hoy voy a hacer todo lo posible para solucionar eso.




Tipos de estructura de un texto narrativo: estructura interna y externa



Un texto narrativo se compone de estructura interna y estructura externa. La estructura del texto narrativo es, por tanto, la suma de las dos: cómo organizas el contenido (la interna) y cómo lo divides en la página (la externa).En La Escribeteca trabajamos sobre todo con la estructura en tres actos, que es una de las muchas estructuras internas posibles. Aunque este artículo se centra más en la estructura externa, hablaremos brevemente de la interna.



Estructura interna de un texto narrativo


Cuando hablamos de “interno” nos referimos al contenido y cuando hablamos de “externo” nos referimos al continente.


Por tanto, la estructura interna se refiere a la manera en la que se organiza la historia que queremos contar. Y la más común es la que divide el texto en tres partes: planteamiento, nudo y desenlace.


Planteamiento: primera parte del texto narrativo


Lo primero que debemos hacer cuando escribimos una historia es situar a las lectoras en contexto. De esta manera, les facilitamos la comprensión y les resultará más fácil seguir los hechos que vayamos planteando.


Por eso, la estructura interna empieza con un planteamiento, una introducción a lo que sucederá más tarde. Esto nos sirve para presentar a la protagonista,

a los personajes principales y a los personajes secundarios que la acompañarán durante la historia.


Además, es importante que usemos la estructura interna del texto narrativo para dar la información que corresponde en cada una de sus partes. Así, en el planteamiento debemos mostrar una situación inicial que será la causa o desencadenante del conflicto posterior. Y ese conflicto, que se complicará en el nudo, será el que los personajes tendrán que resolver en el desenlace.


También es buena idea que usemos el planteamiento para situar la acción en una época concreta e incluso en un género concreto.


Todo esto, por cierto, no es algo nuevo. ¿Te has parado a pensar en la estructura interna del Quijote? Cumple con casi todos estos requisitos ya en el primer párrafo.



don quijote estructura interna planteamiento


En muy pocas palabras, el narrador nos da toda esta información:


  • Espacio: un lugar de la mancha

  • Tiempo: hace mucho

  • Personaje: un hidalgo


Por si te interesa, aquí tienes información sobre los tipos de narrador.


El nudo: segunda parte del texto narrativo


La segunda parte de la estructura interna del texto narrativo es el nudo. Se trata de la parte central y suele ser la más extensa, tanto en caso de relatos como de novelas.


En esta parte aparecen obstáculos, aliados, enemigos, pruebas a resolver y es donde se desarrolla la peripecia (las aventuras, el grueso de la trama). También queda claro cuál es el conflicto que los personajes deberán resolver antes de que termine la narración.




El desenlace: tercera parte del texto narrativo


Todo texto narrativo tiene una parte final y se llama desenlace. En este momento hay que resolver cualquier interrogante que la autora haya planteado. También debe quedar claro cuál es el destino final de la protagonista y de los personajes más importantes.


El final puede ser feliz, triste o agridulce. Depende de si se sigue una estructura interna ascendente, descendente o plana.


Lo más importante del desenlace es que se resuelve el conflicto planteado en el nudo.


Estructura externa del texto narrativo


Como decíamos más arriba, los elementos externos de la narrativa son los que podemos considerar el continente: los capítulos y el resto de divisiones que vemos en novelas y relatos. De ellos depende lo fácil que resulte leer una novela y, por tanto, también tienen cierto peso en el éxito de una narración.



La estructura externa de un texto es la forma en la que este se organiza en capítulos, partes, párrafos, estrofas, versos, etc.


Se habla de estructura externa porque los elementos que la forman se pueden ver a simple vista, sin necesidad de leer el texto. De hecho, la ausencia de divisiones también es un tipo de estructura externa.

¿Te acuerdas de los horribles comentarios de texto que nos obligaban a hacer en secundaria? «La obra se divide en dos partes claramente diferenciadas». O «El poema contiene cuatro estrofas de cuatro versos cada una». Eso es, a grandes rasgos, la estructura externa.

Elementos de la estructura externa

1.- Secuencia: hecho o grupo de hechos que se relacionan desde un punto de vista cronológico y temático. Dependen de la acción principal y se separan por elementos tipográficos, como asteriscos o interlineado doble.

2.- Capítulo: También es un grupo de hechos que se relacionan de manera temática y/ o cronológica. Suelen ser más largos que las secuencias y, por lo general, están numerados o llevan un título, como en El señor de los anillos.

3.- Parte: En las obras muy extensas, los capítulos se engloban en partes. En El señor de los anillos, a las partes se las denomina libros.

Aunque conocer la nomenclatura viene bien, lo esencial es saber que estas divisiones se escogen teniendo en cuenta el contenido de la acción; en concreto, el qué y el dónde. Al final del artículo te lo explico con el ejemplo de Harry Potter y la piedra filosofal.



estructura externa poesía

¿Sabías que los párrafos también tienen estructura interna y externa?


La estructura externa del párrafo organiza la información y facilita la lectura. Esta estructura varía según el tipo de texto y la intención comunicativa e incluye:


  • Extensión


  • Distribución de la información


  • Conectores


  • Puntuación


  • Sangría o separación


Y, por si te lo preguntabas, los párrafos también tienen estructura interna y, como en el caso de la estructura interna de un texto más largo, también se refiere al contenido.


  1. Idea principal


  2. Oraciones de apoyo


  3. Cierre o conclusión


En resumen, la estructura externa del párrafo es su forma visible y organizativa, mientras que la estructura interna es la manera en que se desarrollan las ideas dentro de él. Conocer ambas facilita mucho la escritura de una novela y, de hecho, a ello dedicamos buena parte de las sesiones en directo del Gimnasio de Escritura de La Escribeteca.


¿Por qué es importante trabajar la estructura externa de una novela?


Los que llamamos elementos fundamentales de la narración, como la historia, los personajes, el clímax o los puntos de giro forman parte de la estructura interna y debemos manejarlos con maestría para que la obra funcione. Trabajar la estructura externa ayuda a que todos esos elementos clave brillen más.

La lógica interna del relato es más accesible y se disfruta más si se acompaña de una estructura externa que la refleje y la sostenga.

1 Facilidad de lectura

Es más sencillo leer una novela dividida en capítulos que una sin divisiones. Las lectoras necesitan pausas en las que descansar de la lectura y que tú decidas cuáles serán les pone las cosas más fáciles.

En ocasiones, una lectora se pone límites inconscientes en sus sesiones de lectura: «leeré dos capítulos y luego me acostaré». Siempre está bien contribuir a la disciplina de tu público.

Además, a la hora de comprar un libro, la ausencia de divisiones da la sensación de que la lectura será densa, lo que puede alejar a una parte de las lectoras. Para saber qué función cumple cada parte de tu novela, echa un ojo a Borrador 2.0.

2 Transmite claridad de ideas

Muchas veces, cuando trabajamos la estructura en tres actos o los puntos de giro de nuestras tramas, nos damos cuenta de que a cada elemento clave de la novela podría corresponderle un capítulo. Cuando hemos diseñado una estructura interna que se sostiene por su propia lógica, obtenemos un texto en el que las ideas están claras y definir la estructura externa es mucho más sencillo.

Colocar las ideas principales en capítulos dedicados ayuda a las lectoras a entender mejor esa división. Por ejemplo, en Harry Potter y la piedra filosofal, los títulos de los capítulos señalan a la perfección el contenido que encontraremos en ellos:


Estructura extern harry Potter

3 Refuerza el tema

Es más difícil ver este motivo en los libros cuyos capítulos solo están numerados, pero cuando existen títulos, resulta evidente que los mismos ayudan a conocer el contenido antes de empezar la lectura. De hecho, los títulos de los capítulos pueden ayudar a tomar una decisión de compra.

Estos son algunos de los títulos de los capítulos de Corazón de Tinta, de Cornelia Funke.


  • Secretos

  • Al sur

  • Una casa atiborrada de libros

  • El caballo negro de la noche

  • Un sitio oscuro

Sin duda, dan una idea general y muy atractiva de lo que podemos encontrar en el libro. Si los unes a la sinopsis, la idea es todavía más clara:

«Quiénes son de verdad Dedo Polvoriento, Capricornio o Lengua de Brujo lo sabrá la joven Meggie por las respuestas que encuentre en un viejo pueblo de las montañas de Liguria… y también en un libro. Cuando Mo, el padre de Meggie, saluda a un extraño visitante que aparece en su casa, la niña siente que aquella persona emana un peligro, quizá una gran amenaza contra su padre… y entonces huyen al sur, a la casa de tía Elinor, propietaria de una de las más fascinantes bibliotecas que uno pueda imaginar. Meggie descubrirá que los forasteros que misteriosamente aparecen y desaparecen, como aquel visitante nocturno, llaman a su padre Lengua de Brujo, ya que tiene el don de dar vida a los personajes de los libros cuando lee en voz alta».

Los finales de capítulo o sección son lugares estupendos para jugar con recursos literarios como los cliffhangers. Así se crea suspense, se interrumpe la acción y se puede cambiar de escenario. Todas estas técnicas y muchas otras permiten acelerar o ralentizar el ritmo de tu narración según esta lo necesite.


Diferencias entre la estructura externa de una novela y de un relato


Por lo general, la estructura externa de la novela es más evidente y consta de más elementos que la de un relato. Esto se debe, sobre todo, a su longitud. En una novela, la división en partes, capítulos y secuencias ofrece todos los beneficios que acabamos de comentar. Un relato es mucho más corto y no suele necesitar esas divisiones.

No obstante, existen relatos con una estructura externa muy marcada, como Demasiada Felicidad, de Alice Munro, que está dividido en cinco partes numeradas del 1 al 5. En mi propio cuento, Que se muera la bruja, la estructura externa se divide en dos partes, que se corresponden con el punto de vista de dos grupos de personajes: niños y adultos.

De hecho, lo más frecuente es que la estructura externa del relato se limite a párrafos y secuencias.




¿Qué son los capítulos y qué papel cumplen en la estructura externa de una novela?


Lo hemos dicho un poquito más arriba, pero no pasa nada, lo repito para que no tengas que buscar la definición:


Los capítulos son secciones formadas por grupos de hechos que se relacionan de manera temática y/o cronológica. Suelen estar numerados o llevar un título, como en El señor de los anillos o la saga de Harry Potter.


¿Para qué sirve la estructura externa en capítulos?

Los capítulos dan a la lectora un respiro mental. Los saltos de capítulo permiten digerir todo lo que ha sucedido dentro de cada sección. Cuando la lectora termina un capítulo, está más cerca del final de la historia, lo que puede ser muy motivador a la hora de seguir leyendo. Y también ofrecen una oportunidad para el descanso, como decía antes.

Dicho esto, los capítulos no son obligatorios. La ausencia de capítulos puede funcionar como complemento a la atmósfera. Un excelente ejemplo de esto es La carretera, de Cormac McCarthy. La ausencia intencionada de capítulos alimenta la sensación de desolación general que empapa la historia.



¿Cuándo hacer la división en capítulos?

El primer borrador no es el momento para pensar en la estructura externa y los capítulos. Sé que muchas autoras desean saber cuanto antes el aspecto que tendrán sus obras terminadas, pero eso puede ser contraproducente. De hecho, en La Escribeteca preferimos Escribir sin planificar.


Lo más importante en el primer borrador es sacar la historia de tu cabeza y seguir adelante. La estructura externa de un texto y los capítulos del mismo pueden ultimarse más tarde.

De hecho, incluso si eres fan de las escaletas detalladas, es posible que alguna de tus primeras ideas deje de gustarte y elimines escenas o capítulos enteros de tu planificación.

En cambio, si haces la división en capítulos una vez terminado el primer borrador, tienes una ventaja importante: puedes anotar en los márgenes de tu manuscrito el contenido de cada párrafo o página y hacer las agrupaciones que te parezcan más adecuadas. Es lo que yo llamo trabajar con una escaleta inversa.


Capítulos con título o sin título

Titular los capítulos es una preferencia personal y no es obligatorio. A mí no me gusta hacerlo y creo que ninguna de mis novelas cuenta con capítulos titulados. Pero que a mí no me guste no quiere decir que no tenga algunas ventajas. Por ejemplo, estas:

  • Los títulos dan pistas sobre lo que encontrarás en cada capítulo.

  • Un buen título capitular puede motivar a la lectora a seguir leyendo.

  • Un título es un buen punto de referencia para lectoras que comentan sus lecturas e incluso para clubes de lectura.

  • Sirven para diferenciar un capítulo del siguiente


Estructura interna de los capítulos: planteamiento, nudo y desenlace


El comienzo de los capítulos

Mejor acción que reflexión. La acción atrae inmediatamente a la lectora y la implica de una manera más emocional en la lectura. Acción, no obstante, no se restringe a explosiones y persecuciones. Acción es que suceda algo.

La acción hace que tus lectoras conecten antes con tus personajes y, por lo general, evita que se aburran.


Al comienzo de los capítulos, es mejor que pongas una mariposa revoloteando por la escena que una larga reflexión sobre el vuelo de las mariposas.

Es importante que el principio de cada capítulo enganche bien con el final del anterior. Incluso cuando los capítulos correspondan a narraciones de punto de vista múltiple y este cambie de un personaje a otro, las transiciones suaves son mejores que las bruscas. Con mejores quiero decir más fáciles de leer.

El comienzo de los capítulos también es el mejor momento para dejar claro el escenario en el que sucede la acción. Si tus lectoras no saben dónde se encuentran los personajes, se sentirán confusas y menos motivadas para terminar la novela de lo que nos gustaría.


El nudo del capítulo

Un capítulo no tiene por qué contar una historia completa, pero sí debe contener un evento significativo y algún tipo de carga emocional. Igual que sucede en la novela, para que el capítulo resulte interesante, debe empezar planteando algo, lo que sea; en la parte central surgirán complicaciones y al final estas se resolverán de un modo u otro.



Incluso si un capítulo contiene solo una conversación, puedes empezarla con unos saludos, hacer que haya malentendidos entre los personajes y finalizarla en mejores o peores términos que al principio.

Ten en cuenta que la parte central de cada capítulo ha de dejar clara la idea, el tema o el evento principal que se trata en él.

Sea como sea, cada capítulo debe ser relevante para la trama.

El final del capítulo

El final de los capítulos cumple dos funciones: cierra una puerta y abre otra.



  • Al final de cada capítulo, debes resolver al menos una cuestión. Aunque sea una resolución falsa o engañosa.


  • La protagonista, además, debe estar más cerca del final de la historia. Bien con más posibilidades de conseguir su objetivo o bien con menos.


Al profundizar en la estructura interna de tus capítulos, has dado un paso crucial hacia la creación de narrativas más envolventes. ¿Lista para empezar a escribir con una guía que te indique si permaneces en el buen camino? Eso es lo que encontrarás en el Gimnasio de Escritura de La Escribeteca.




¿Cuál es la extensión adecuada para los capítulos?

No existe una regla establecida e inamovible para la extensión de los capítulos. Si bien muchos autores procuran que todos ellos presenten la misma extensión, no todos lo hacen y no hay ningún problema con eso. Solo ten esto en cuenta 👇🏼👇🏼👇🏼


Alargar o acortar capítulos de manera artificial no ayudará a la trama ni a la fluidez de la historia.


En Wink, Poppy, Midnight, de April Genevieve Tucholke, los capítulos son en su mayoría cortos y algunos no ocupan más de una frase. En La chica de al lado, de Jack Ketchum, los capítulos son muy largos, pero uno de ellos está compuesto de solo tres palabras, lo que contribuye al clima de horror general.

La duración del capítulo se basa en el ritmo, así que puedes jugar con ella como mejor te convenga.


  • Si deseas transmitir urgencia o velocidad, puedes optar por capítulos cortos.


  • Si buscas cierta morosidad en el ritmo, lo más probable es que necesites capítulos más largos.


  • Por supuesto, también puedes combinar capítulos cortos y largos para crear un ritmo similar al de un paseo por la campiña: constante y predecible.

Estructura interna y externa de una novela: ¿cómo se relacionan?

Lo ideal es que la estructura externa del texto se corresponda de manera lógica con la estructura interna, aunque no se solapen como calcos. Por eso es bueno que, durante la revisión del primer borrador, hagas el ejercicio de anotar qué sucede en cada página. Eso te ayudará a agrupar el contenido por capítulos. En otras palabras, partes de la estructura interna de un texto para definir la externa.

De nuevo, lo más importante es que cada capítulo haga avanzar la trama principal de una manera u otra.


¡No confundas elementos externos de la narrativa con espacio interno y espacio externo en la narración!


Ya hemos dicho que la estructura externa e interna de un texto son la manera en la que se divide el contenido en capítulos y el propio contenido respectivamente.


Otra cosa es el espacio interno y externo en la narración. Estos conceptos hacen referencia a los distintos niveles en los que se desarrolla la historia y cómo influyen en la experiencia de las lectoras.


Espacio externo


Es el entorno físico, geográfico y temporal en el que sucede la historia. Incluye:


  • Lugar: País, ciudad, pueblo, casa, bosque, etc.

  • Época: Presente, pasado, futuro, Edad Media, siglo XX, etc.

  • Contexto social y cultural: Sociedad, normas, costumbres, tecnología disponible, etc.

  • Clima y atmósfera: Estaciones, temperatura, luz, etc.


Por ejemplo, en Cumbres Borrascosas, el espacio externo es la casa de los Earnshaw y su entorno rural en Inglaterra, con su clima tormentoso que refuerza el tono dramático de la novela.


Espacio interno


Es el mundo subjetivo de los personajes, lo que sienten, piensan y cómo perciben el entorno. Se expresa a través de:


  • Emociones y conflictos internos: miedo, amor, odio, dudas, etc.

  • Recuerdos y pensamientos: flashbacks, monólogos internos.

  • Relaciones interpersonales: cómo se construyen o destruyen los vínculos.

  • La percepción del espacio externo: un mismo lugar puede parecer acogedor o amenazante según el estado de ánimo del personaje.


Por ejemplo, en Crimen y castigo, el espacio interno de Raskólnikov (su culpa, paranoia y delirio) transforma su habitación en un sitio opresivo y sofocante, que refleja su angustia.


El espacio interno y externo en la narración interactúan constantemente: el entorno puede influir en el personaje y viceversa. Una ciudad bulliciosa puede generar ansiedad, o un bosque solitario puede reflejar la sensación de aislamiento de la protagonista. Pero he hablado en mayor profundidad sobre el espacio narrativo en este artículo.


Y recuerda, el espacio narrativo no es lo mismo que la estructura de los textos en su forma externa o interna. De hecho, se trata más de un elemento interno que de uno de los elementos externos de la narrativa.


Ejemplos de estructura externa e interna de un texto


Empecemos con ejemplos de elementos externos de la narrativa


Ya decíamos antes que los textos pueden dividirse en partes y capítulos y que algunos capítulos tienen títulos y otros no. Pues bien, partiendo de ejemplos de textos narrativos

de Nieves Mories, Stephen King y Ursula K Leguin veremos como esos elementos pueden combinarse:


Nieves Mories en Asuntos de Muertos: partes y capítulos con título



ejemplo de estructura externa de una novela de terror

Úrsula K Leguin en Planeta de exilio: solo capítulos con título, sin partes



estructura externa planeta de exilio

Stephen King en Cementerio de animales: partes con título, capítulos numerados



Estructura externa de Cementerio de animales, de Stephen King

Como ves, a la hora de usar los elementos externos de la narrativa, la libertad es infinita.


Ejemplos de estructura interna


Como decía más arriba, la estructura interna es el modo en que se ordena el contenido de un texto narrativo y en ese sentido hay varias. Entre ellas:


  • La estructura en tres actos

  • La estructura en 5 actos

  • Salva al gato

  • El viaje del héroe


Y muchísimas otras.


Cómo trabajo yo la estructura


Sin ánimo de imponer nada y solo por si te resulta útil, te cuento cómo lo veo yo después de unos cuantos años en esto.


Para mí, lo primero es siempre sacar la historia de la cabeza. El primer borrador no es momento de andar pensando en capítulos, ni en partes, ni en nada que no esté directamente relacionado con la creatividad pura y dura. De hecho, en La Escribeteca preferimos escribir sin planificar precisamente por esto: si te pones a diseñar el continente antes de tener el contenido, lo más normal es que acabes tirando media escaleta a la basura. Y quizá que te tires tú detrás.


Cuando ya tengo la historia entera, entonces sí me siento a dividir. Voy anotando en los márgenes qué pasa en cada página y agrupo lo que tenga sentido que vaya junto. Es lo que yo llamo trabajar con una escaleta inversa y a mí me funciona muchísimo mejor que intentar adivinar los capítulos de antemano.


¿Que si hay que titular los capítulos? A mí no me gusta y creo que ninguna de mis novelas tiene capítulos con título. Pero ojo, que a mí no me guste no significa que esté mal: los títulos dan pistas, motivan a seguir leyendo y vienen de perlas para los clubes de lectura, así que aquí haz lo que mejor le siente a tu historia y aquello con lo que más cómoda te sientas.


Y si puedo elegir que te quedes con una sola idea de todo esto, que sea esta: la estructura externa está al servicio de la interna, nunca al revés. Los capítulos no son obligatorios (acuérdate de La carretera, sin un solo corte, y lo bien que le funciona a la atmósfera). Lo que de verdad importa es que cada división le dé un respiro a la lectora y que la forma acompañe a lo que estás contando.


¿Lista para aplicar todo esto a tu propia novela?


Una cosa es entender la estructura y otra muy distinta conseguir que la tuya funcione. Por si notas que la historia se te enreda hacia la mitad y no sabes por dónde cogerla, te he preparado una guía gratuita que va al grano y te ayuda a localizar qué está fallando en la estructura y a destrabarla. Sin teoría de relleno.







Preguntas frecuentes sobre la estructura de textos narrativos


¿Cuál es la estructura de un texto narrativo?

La estructura de un texto narrativo se divide en dos planos. La estructura interna, que es cómo se ordena el contenido de la historia (lo más habitual: planteamiento, nudo y desenlace), y la estructura externa, que es cómo se reparte ese contenido en la página (partes, capítulos, secuencias y párrafos). 


Dicho de otra forma, la estructura de los textos narrativos combina siempre el contenido, que es lo interno, y el continente, que es lo externo.


¿Cuáles son los 4 tipos de estructuras narrativas?

No existe un número cerrado de estructuras narrativas, pero los cuatro modelos de estructura interna más conocidos son la estructura en tres actos, la estructura en cinco actos, Salva al gato y el viaje del héroe. 


Todos ordenan el contenido de la historia en planteamiento, nudo y desenlace, aunque cada uno marca sus propios puntos clave. Hay muchos más, pero con estos cuatro cubres la mayoría de los casos.


¿Qué diferencia hay entre la estructura interna y la externa?

La estructura interna es el contenido y la externa, el continente. Dicho de otra forma, la interna es cómo se ordena la historia (lo más habitual, en planteamiento, nudo y desenlace) y la externa es cómo se reparte ese contenido en la página: partes, capítulos, secuencias y párrafos. Lo ideal es que la externa refleje la lógica de la interna, nunca al revés.


¿Qué son el planteamiento, el nudo y el desenlace?

Son las tres partes de la estructura interna más común de un texto narrativo. 


  • El planteamiento, también llamado introducción, presenta a los personajes y la situación inicial que desencadena el conflicto. 

  • El nudo es la parte central y más extensa, donde se desarrolla la trama y todo se complica. 

  • El desenlace resuelve el conflicto planteado y deja claro el destino de la protagonista, ya sea con un final feliz, triste o agridulce.

¿Es obligatorio dividir una novela en capítulos?

No. Los capítulos ayudan a la lectora a coger aire y a marcarse pausas, pero no son obligatorios. Hay novelas que funcionan precisamente por su ausencia, como La carretera, de Cormac McCarthy, donde la falta de cortes refuerza la atmósfera. Lo importante es que la división, o la falta de ella, acompañe a lo que estás contando. Eso sí, mejor decidirlo después del primer borrador, no antes.



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