6 elementos del relato literario que no pueden faltar en el tuyo

Actualizado: 22 mar





¿Crees que cualquier escrito en prosa es un relato si no alcanza la extensión de una novela?

Si has contestado que sí a esa pregunta, me temo que en este artículo te espera una pequeña sorpresa. Para que un relato sea digno de dicho nombre, ha de contener una serie de elementos muy bien definidos. En concreto, 6: los 6 elementos del relato imprescindibles.


Algunos géneros prescinden casi absolutamente de alguno de los elementos del relato literario. En el caso del Kishōtenketsu, un tipo de narración japonesa, se dice que no hay conflicto. Personalmente creo que no es cierto al 100%, pero sí es verdad que la dinámica de fuerzas opuestas se diluye mucho en ese tipo de obras. En cualquier caso, este ejemplo sirve para introducir una de las pocas verdades absolutas del aprendizaje literario.


Aunque hablemos de 6 elementos imprescindibles del relato, no hace falta que todos tengan el mismo peso, ni que estén presentes durante toda la narración.


Dicho de otra manera: puedes y debes usar estos elementos como herramientas para que tu relato brille. Y solo tú sabes qué es lo que necesitas exactamente para trabajar. No obstante, tendrás más garantías de éxito al romper las reglas, si primero las conoces. De ahí este artículo.


Dificultades a la hora de usar los 6 elementos del relato literario


Una de las cuestiones más peliagudas en el mundo literario es la de la extensión de los diferentes formatos literarios. Si haces una búsqueda en Google encontrarás respuestas para todos los gustos. Nosotras nos vamos a quedar con esta, del blog Café del escritor. Independientemente de los números exactos, lo que está claro es que los relatos son mucho más cortos que las novelas. Sin embargo, ambos formatos comparten los 6 elementos fundamentales, que también son, con algunas particularidades, los elementos del cuento infantil.


Así que ¿qué ocurre cuando tratas de encajar todas estas piezas en un puzle que no debe tener más de 10 000 o 15 000 palabras? Que tienes probelmas de espacio.


Es cierto que la tradición cuentística norteamericana contempla obras larguísimas, como las de Raumond Carver, un autor que apensa escribió dos novelas y que desarrolló la mayor parte de su obra en torno a relatos de... ¡Hasta 100 páginas! La pregunta se hace sola: ¿por qué los encuadramos dentro del relato si son tan largos? Pues, más que por la extensión, por el estilo y la técnica narrativa utilizada. De estas cuestiones hablamos en nuestras guías de lectura.


También es buena idea que recuerdes que no todo lo que se escribe es relato o novela:

existen los ensayos y los textos experimentales, la poesía, el teatro y hasta los diarios íntimos. Cierto es que estás aquí porque tú quieres escribir relatos que honren al género. Pues bien, para sacar el máximo provecho a este artículo, escoge un relato que no sea tuyo y contesta a todas las preguntas que vamos a plantear. Verás como al final tienes una idea muy clara de lo que debes buscar para corregir tus propias obras.



Los 6 elementos fundamentales del relato literario


1 Historia


En un relato, la historia es lo que se cuenta, los hechos. Nada más y nada menos que eso.

Si alguien te pregunta: ¿De qué va El ciclo de la luna roja, de José Antonio Cotrina? Tú contestas: va de unos chavales que reciben la visita de un mago extraño que los engaña para ir a un mundo fantástico donde todo es oscuro, sospechoso y peligroso. A los chavales les suceden un montón de aventuras extrañas.


Si tu relato favorito fuera Caperucita Roja, la historia sería la siguiente:


  • Una madre pide a su hija que vaya a casa de su abuela. Le da instrucciones sobre lo que debe hacer y evitar. También le explica que su abuela esta enferma.

  • La hija se adentra en el bosque.

  • Se encuentra con el lobo, desobedece a su madre y habla con él.

  • El lobo se adelanta a la niña, va a casa de la abuela y la mata.

  • Cuando la niña llega a casa de su abuela se encuentra al lobo suplantándola.

  • Ambos mantienen una extraña conversación.

  • El lobo se come a la niña.


A partir de ahí, las diferentes versiones difieren, pero no es esto lo que nos interesa, sino dejar claro que la historia son los hechos. Nada más y nada menos.


Todas las historias del mundo tienen un planteamiento, un nudo y un desenlace.


En este caso, el planteamiento es todo lo que sucede antes de que la niña salga de su casa, el nudo todo lo que pasa desde que sale hasta que llega a casa de su abuelita y el desenlace, lo que sucede allí, en casa de la abuela.


Por supuesto, las historias se pueden contar de diferentes formas: los hechos se pueden ordenar de tal manera que una historia comience por el principio, por la mitad o por el final. Y eso da lugar a diferentes recursos narrativos.


Pero, independientemente de cómo tú decidas ordenar los hechos, estos habrán sucedido en un orden determinado.


Así que, quédate con esta idea y no te dejes engañar por el fantasma de las estructuras complejas en literatura: todas las historias comienzan, se complican y se resuelven. De verdad. Te digan lo que te digan.





2. Argumento


¿Creías que historia y argumento eran lo mismo? Pues lo siento, pero no. Si quieres saber cómo escribir un relato te toca distinguir argumento e historia.


Quizá conocer los orígenes de la palabra argumento te ayude:


La palabra "argumento" viene del latín argumentum, compuesto del verbo arguere (argüir, dejar en claro) y el sufijo -mentum (-mento = instrumento, medio o resultado, como en monumento, instrumento y sacramento).


Es decir, que un argumento es un instrumento para dejar algo claro. Una herramienta para explicar. O, dicho de otra manera: el MOTIVO por el que suceden los hechos que forman la historia.


Imagínate que estás leyéndole un cuento a una niña. La típica historia de antes de ir a dormir. Una que te sabes de memoria y en la que no piensas mucho.


Érase una vez una niña blanca como la nieve, con el pelo negro como el carbón y las mejillas rojas como manzanas a la que todo el mundo llamaba Blancanieves. La niña vivía en un castillo con su padre y una madrastra que era muy guapa.


La madrastra, además de guapa, era muy vanidosa y tenía un espejo mágico al que siempre le preguntaba “Espejo espejito ¿quién es la más guapa del reino?”. Y el espejo, que siempre le había contestado que ella era la más guapa, cuando Blancanieves crece le contesta “la princesa Blancanieves es más guapa que tú”.


La lectora es como la niña a la que le estás contando el cuento y, si no dejas claros los motivos por los que pasan las cosas, se preguntará constantemente ¿por qué?


La diferencia con la niña a la que le lees antes de dormir, es que para ella puedes improvisar una respuesta, pero para tu lectora no. Tu lectora tiene tu relato en las manos.




3. Personajes


Los personajes son uno de los elementos imprescindibles del relato literario porque no existe ninguna historia sin personajes.


Para ser honesta, puede que esta sea la verdad más universal que he encontrado en todos los libros sobre como escribir relatos. Incluso más que la que mencionábamos al principio del artículo.