El primer borrador de tu novela es malísimo ¿Y ahora qué?

No nos engañemos, por mucho que me empeñe en que las escritoras de brújula no existen, yo soy una de ellas. ¿Resultado? Se me cuelan agujeros, escribo pasajes y hasta capítulos enteros que tengo que borrar y, por lo general, mis primeras 10.000 palabras sirven para que yo me meta en la historia, pero a mis lectoras les dan igual. ¿Te pasa algo parecido con el primer borrador de tu novela? No pasa nada, es normal.


Para eso es el primer borrador. La obra final pasa por varias revisiones y yo soy mi crítica más feroz. Por eso puedo contarte ocho desastres que vas a encontrar en el primer borrador de tu novela y cómo arreglarlos.


Pero, antes, veamos cómo vas de prejuicios respecto a lo que debe ser un primer borrador y cómo enfrentarte a él.




Indice

  1. Qué es el primer borrador de una novela o relato

  2. 8 consejos para terminar el primer borrador de tu novela

  3. Problemas que posiblemente encuentres en el primer borrador

  4. Lo odias

  5. En en el mapa funcionaba pero una vez escrito, no

  6. La idea original no era tan buena como pensabas

  7. Te ha quedado un primer borrador muy corto

  8. La primera vesión de tu novela es muy larga

  9. Te aburres solo de pensar en releerlo

  10. Te has equivocado al elegir el narrador

  11. Hay demasiados problemas de estilo





¿Qué es el primer borrador de una novela o relato?


Un primer borrador ni siquiera tiene que tener valor literario en sí mismo, porque no es más que la primera versión escrita de la historia que quieres contar. Por lo general no se parece demasiado a la versión final. Es una especie de prueba.


Casi ninguna escritora es capaz de escribir una obra maestra a la primera y sin correcciones. Y digo casi por respeto a las posibles excepciones que quizá existan, pero yo no conozco. La novela final pasa por múltiples cambios y correcciones. Y el campo de pruebas donde todo se forja es el primer borrador.


Es probable que, cuando lo leas, te encuentres con que la historia no funciona o que no se parece a lo que querías contar. A veces sucede que te encuentras con algo mejor de lo que esperabas. Atesora esos momentos porque son mágicos.


Y quédate con esta definición:


El primer borrador el primer paso imprescindible para convertir tu historia en una buena novela de la que te sientas orgullosa.


8 consejos para terminar el primer borrador de tu novela

La parte más importante de este artículo es la que dedicamos a arreglar los numerosos desastres que podemos encontrar en la primera versión del manuscrito. Sin emabrgo, de nada te servirán esos trucos si no has logrado terminar el borrador. De manera que toma nota.

Planifica tu novela. Si eres escritora de mapa, te habrá encantado leer esto. Si lo tuyo es brujulear, no tanto. Incluso en este segundo caso, ten en cuenta que la brújula también marca una dirección. Un mapa es solo algo un poco más detallado. No hace falta que te sepas la novela al dedillo para empezar a escribir, pero sí es preferible tener una idea de por qué territorios te vas a mover para finalizar el primer borrador. Según todas las opiniones de lectoras, esta es una buena herramienta para lograrlo:



No planifiques en exceso. hay escritoras de mapa que agotan su energía planeando y eso tampoco sirve de mucho. La cuestión es encontrar un equilibrio y no invertirlo todo en la planificación, o te aburrirás antes de empezar a redactar.

Acepta que un borrador es imperfecto por naturaleza. Vas a cometer errores durante la redacción. Eso es normal y hasta deseable. Dentro de pocas líneas veremos cómo solucionarlos ¡Relájate y disfruta del proceso!

Evita corregir. Tu objetivo es terminar un primer borrador imperfecto, así que no corrijas por el camino. Durante las primera etapas de la escritura, lo que importa es avanzar, divertirse y, por fin, terminar la primera versión de la obra. Corregir en esta frase es como decirle a tu parte más creativa que se equivoca. Y no es cierto. Ella crea locamente: permítele que lo haga.

Nada de comparaciones. Cada autora es un mundo y cada obra también. Lo bueno de estgo es que puedes aprender a conocerte como escritora en cada nuevo proyecto que emprendas. No sirve de nada compararte con personas cuyos procesos desconoces. Y tampoco comparar tu anterior novela con la que ahora tienes entre manos. Tú disfruta y que compare la crítica.

Escribir no es solo poner palabras en el papel. Esta es la acción que te permite terminar un manuscrito, pero también hay actividades complementarias, como la documentación o la toma de decisiones que necesitan de un tiempo y un espacio. Procura no mezclarlas. Agenda un espacio para documentarte y aprovecha actividades mecánicas para que tui cabeza resuelva los embrollos más grandes en segundo plano. Confía en tus habilidades.

Créate un hábito de escritura. En La Escribeteca creemos más en la motivación y los compromisos que en la disciplina por la disciplina. Nuestro lema es que hay que escribir siempre que se pueda y que hay que ser muy conscientes de cuándo se puede. COne so en mente, procura mantner cierta constancia. Eso sí, sin flagelarte si no puedes sentarte a teclear cada día.

Busca un grupo de apoyo. De acuerdo, barremos un poco para casa. Al fin y al cabo estás leyendo el artículo de una comunidad de escritoras. Pero si insistimos en ello es porque ayuda. Cuando escribes sola es más fácil sucumbir al desaliento. Trabajar rodeada de gente que te entiende y te apoya es mucho más fácil.



Y, ahora sí:

Problemas que posiblemente encuentres en el primer borrador de tu novela


1. Que lo odies


No quieres admitirlo, pero lo miras y lo único que ves son los hilos mediante los que se mueven las marionetas. Te da la sensación de que tu sistema de magia no se sostiene, tus personajes parecen de trapo. Cada vez que piensas en él buscas con la vista una papelera, una incineradora, un perro del infierno que se lo coma.


¡Con lo que te gustaba tu idea! ¡Si tu mundo era maravilloso!


Bueno, quizá te alivie saber que lo más normal es que las primeras versiones de nuestras obras no nos emocionen mucho. No siempre buscamos un perro satánico que se coma nuestros deberes, pero tampoco saltamos de la alegría.


Primero, porque solemos tener unas expectativas demasiado altas, sobre todo cuando empezamos a escribir.


¿Sabes lo que me sigue pasando a mí después de veinte años en esto? Cuando soluciono un escollo, voy corriendo al salón y le digo a mi marido: «¡Ya lo tengo! ¡Ya he solucionado la novela!» Por supuesto, no suele ser así. Lo que he encontrado es una salida para un problema. Me suelen seguir quedando varios por resolver, con la consiguiente frustración.



La principal solución para ese repelús en contra de nuestro primer borrador consta de dos pasos:

  1. Alégrate de que no te guste. Solo las escritoras espantosas de verdad no se cuestionan nunca. Cierta dosis de autocrítica es buena para seguir mejorando.

  2. Deja descansar al manuscrito. Así la próxima vez que lo leas podrás juzgarlo con más distancia y una perspectiva mejor.

2.- En en el mapa funcionaba pero una vez escrito, no


Si eres brújula, este es el pan nuestro de cada día y puedes pasar ya mismo al siguiente punto. Si eres mapa, no te preocupes: no pasa nada.