El punto de vista narrativo: qué es, para qué sirve y cómo elegir el más apropiado para tu novela

Actualizado: 22 mar

Narrador, autor y personaje son tres figuras distintas. Esa es la clave a partir de la cual podemos empezar a hablar del punto de vista narrativo. Este, también llamado focalización, no es otra cosa que una elección y por tanto una herramienta. Depende del autor elegir el punto de vista desde el que el narrador contará la historia. Pero vayamos paso a paso.





¿Qué es el punto de vista narrativo?



El punto de vista narrativo es la perspectiva desde la que el narrador cuenta la historia. Funciona como un filtro a través del que tus lectoras perciben los acontecimientos de tu historia y está muy relacionada con el nivel de conocimiento de los hechos que posee quien los narra.


Es este elemento el que hace que muchas lectoras prefieran los libros a las películas que se basan en ellos. La cuestión es que el punto de vista permite que la experiencia lectora resulte más cercana e íntima que la experiencia audiovisual. El motivo es que, dependiendo del punto de vista, cuando leemos, podemos acceder de primera mano a los pensamientos y los sentimientos de los personajes, mientras que, en una película, este contacto es menor.


Como sabes si has leído algún otro artículo de La Escribeteca, en esta plataforma nos gustan especialmente las definiciones del Diccionario de términos literarios de Ana María Platas Tasende. Esto es lo que dice del punto de vista narrativo:



Elegir el punto de vista narrativo es la decisión más importante de todas las que deberás tomar antes de ponerte a escribir tu novela por lo mucho que afecta a los demás elementos de la misma y a la experiencia de tus lectoras.


El punto de vista narrativo y sus efectos sobre la novela


En primer lugar, el punto de vista narrativo determina cómo tus lectoras percibirán a tus personajes. Establecerá los términos de su relación, por así decirlo. Y es que, dependiendo de la perspectiva del narrador y de la información que este pueda o decida dar, tus lectoras se harán una idea u otra sobre tus personajes y sobre sus acciones.


Lo que se narra repercute de diferente forma en el lector dependiendo de quién lo cuente. En el caso de una agresión, por ejemplo, no es lo mismo el relato ofrecido por la víctima, que el de la agresora o que el texto de un atestado policial. Y no solo por cómo se cuenta, sino por los prejuicios y expectativas que el receptor, en este caso la lectora, alberga sobre cada uno de esos narradores.


Punto de vista narrativo o focalización y modalización


La modalización en novela y cuento depende de varios factores y en cuanto veas cuáles son comprenderás por qué te hablo de ella en este artículo:

  • Quién ve los hechos que se narran.

  • Cómo los ve.

  • Quién los narra (que no tienen por qué ser quien los ve. Piensa en la típica historia de «mi vecina me dijo que...».

  • A través de qué persona gramatical los cuenta.

  • De la actitud del narrador frente a los hechos (voz narrativa)

Piensa que no todos los narradores pueden ver unos hechos determinados de la misma forma; ni todos ellos pueden implicarse en la misma medida en lo que nos están narrando. Algunos narradores son más intensos que otros, dependiendo de cómo les afecte lo que cuentan. Otros narran la historia desde mayor distancia y por tanto parecen más fríos.


De la misma manera, no todos los narradores tienen acceso a la misma cantidad de información. Y la información de la que disponen no siempre es de buena calidad.


Como todas estas maneras o modos de acceder y ofrecer información existen, de ellos se derivan los diferentes puntos de vista que existen y que se encarnan en diferentes tipos de narrador.


¿Cuántos puntos de vista existen?


Según Gerard Genette, hay tres tipos de focalización o puntos de vista narrativos principales:

  1. Focalización cero: es la que corresponde al tradicional narrador omnisciente, que lo sabe todo de todos y que puede estar muy implicado en la historia y narrarla de forma subjetiva o puede ser neutral y narrarla de manera objetiva.

  2. Focalización interna: supone un conocimiento parcial de los hechos que corresponde a uno o varios personajes. Por lo tanto, este punto de vista solo puede ofrecer la informaciòn que es accesible para el personaje escogido.

  3. Focalización externa: el narrador está fuera de los personajes, no los conoce apenas. se corresponde con el llamado narrador cámara.

Punto de vista narrativo: ejemplos




Ahora que conoces los tres tipos de focalización o puntos de vista que existen (el de quien lo sabe todo, el de quien solo sabe una parte, el de quien solo sabe lo que ve), te daré algunos ejemplos.


Ejemplo de focalización cero


No había en toda Suiza un niño más vago e indolente que Tony. Todos los de su edad trabajaban en algo: cortando leña, recogiendo flores de montaña de las que se llaman allí «no me olvides», pastoreando ganado, llevando paquetes a los turistas o sirviéndoles de guía en sus excursiones. Y entre unas cosas y otras se iban ganando la vida. Pero Tony no hacía absolutamente nada, y cada vez que su madre intentaba emplearlo en algún menester, se mostraba tan horrorizado que ella acababa dejándolo por imposible. Poco a poco, a medida que crecía, se le fue poniendo cara de tonto, como si los sesos se le hubieran hecho agua. En el pueblo le pusieron de apodo «cabeza de leño».

—¡Vaya hijo tan inútil que te ha tocado en suerte, mujer! —le decían las vecinas a su madre—. Tiene la cabeza como un leño.

Y ella se enfadaba. Porque, aunque también a veces se le escapara llamar a su hijo «pedazo de leño», le molestaba oírlo en boca de los demás.

Niño de Madera, de Mrs. Clifford


En este caso, el punto de vista es claramente externo, pues el narrador lo sabe todo de todos: que todos los niños trabajan menos uno, los sentimientos de su madre y todo lo demás.


No se trata de un narrador demasiado implicado, pero tampoco es del todo objetivo, pues se permite llamar a Tony vago e indolente e incluso hacerlo mediante una hipèrbole.


Ejemplo de focalización interna


Regreso en este momento de visitar al dueño de mi casa. Sospecho que ese solitario vecino me dará más de un motivo de preocupación. La comarca en que he venido a residir es un verdadero paraíso, tal como un misántropo no hubiera logrado hallarlo igual en toda Inglaterra. El señor Heathcliff y yo podríamos haber sido una pareja ideal de camaradas en este bello país. Mi casero me pareció un individuo extraordinario. No dio muestra alguna de notar la espontánea simpatía que experimenté hacia él al verle. Antes bien, sus negros ojos se escondieron bajo sus párpados, y sus dedos se hundieron más profundamente en los bolsillos de su chaleco, al anunciarle yo mi nombre.

Cumbres borrascosas, de Emily Brontë


En este caso, el punto de vista pertenece a uno de los personajes de la novela, que solo puede ofrecernos la información de la que, como tal, disponga.


Ejemplo de focalización externa


Hay un cuerpo tendido en el suelo. Es de un hombre. No se mueve. Una mujer vestida de azul se acerca a él con paso firme y le propina una patada en el costado. El cuerpo no reacciona. La mujer levanta la pierna. Vuelve a posar el pie en el suelo. Se marcha.


En este caso, el narrador no nos da más datos que aquellos a los que tiene acceso a simple vista.


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