Cómo escribir historias de acción




Las historias de acción pueden pertenecer a muchos géneros diferentes, desde la ficción de espionaje hasta la alta fantasía. Independientemente de esto, cualquier historia basada en la acción debe contener determinados elementos, que son los que la harán funcionar. El motivo es que todas ellas dependen de la acción, aunque su ambientación, su conflicto o sus persoanjes pertenezcan a géneros tan dispares como la romántica, el terror o la novela histórica. Hoy hablamos de historias de acción y de escenas de acción.





Elementos esenciales de las historias de acción


Una nota antes de empezar con los elementos esenciales de las historias de acción: incluso The fast and the furious contiene momentos valle. Las lectoras de acción buscan adrenalina literaria, pero no pueden mantenerse en lo más alto de la escala emocional durante una novela completa. El motivo es simple: resultaría agotador.


Aunque estés escribiendo una historia de acción, recuerda bajar el ritmo de vez en cuando.


1 Cuanto más breve, mejor


Las escenas de acción deben ser cortas. De hecho, hasta las frases de las escenas de acción mejoran la sensación de urgencia y tensión cuando están formadas por pocas palabras. O sea, que escenas cortas, frases cortas.


En este sentido, las palabras con muchas sílabas y los términos enrevesados o muy complejos no van a ayudarte. A la acción le gusta más el vocabulario básico pero preciso.

Piensa en una flecha que atraviesa el corazón de un personaje y lo mata.


¿Qué crees que funcionará mejor?


A.- Una larga descripción acerca del zumbido del aire al paso de la saeta de fino bambú afilado por manos expertas que hiende la carne blanda del guerrero.


B.- Algo del estilo: su corazón se detuvo de repente. Su rostro mostró sorpresa. Ni siquiera había oído el zumbido de la flecha.


Dicho esto, hay momentos en los que puedes permitirte usar un lenguaje más pausado y bello. Por ejemplo, cuando la acción se detiene. De hecho, que haya un cambio en el tipo de lenguaje que usas en tus escenas de acción es bueno. Así, las lectoras lo notarán y sabrán que se avecinan persecuciones, bombas, tiros o estupendas escenas de sexo. Cada tipo de historias de acción obedece a su propia temática.


O sea, que es buena idea escoger dos tipos de sintáxis: más compleja para momentos reflexivos y más simple para la acción pura y dura. Esto hará que tu público sepa cuando puede relajarse y cuando le espera una buena dosis de tensión.


2 Pon el foco en las consecuencias


Las escenas de acción funcionan cuando ponen en jaque algo que importa a los personajes y a las lectoras. Por ejemplo, si tu escena de acción es una batalla, lo que suceda en ella afectará al resultado de la guerra pero, sobre todo, a la integridad física de tu protagonista, que incluso puede perder la vida.


En el mejor de los casos, la escena de acción puede poner en peligro la capacidad del personaje para llevar a cabo sus objetivos.


En Hijos de la anarquía, el personaje de Tara, la esposa de Jax Teller, pierde definitvamente el norte cuando unos secuestradores tienen la mala fortuna de romperle la mano. Como es médico, este pequeño accidente afecta a su futuro y a su carrera.





Hijos de la Anarquía es una serie de acción en la que hasta la más nimia subtrama está llena de violencia y más acción. En muchos casos justificada, como en este.


Ten en cuenta, pues, las consecuencias de tus escenas de acción. La tensión y la emoción de una pelea se basan en las consecuencias. A ndie le interesa especialmente cuánta sangre sale disparada de una herida de metralla. Es mucho más jugoso poner el foco en lo que esa herida de metralla significa para quien la sufre, para su entoro más cercano y para el mundo en general. Salvo que hagas body horror. En ese caso, sumérgete en el gore, la sangre y el dolor: tus lectoras esperan que lo hagas.


En realidad, este consejo vale para historias de acción y para todo tipo de narrativa. La lectora necesita apreciar cómo cada evento, ya sea acción, discurso o simplemente nueva información, impacta en unos personajes que, doy esto por supuesto, le importan.

Esta es la razón por la que tantas historias de espionaje comienzan con un capítulo equivalente a una sesión informativa; cuanto mejor comprenda la lectora lo que está en juego en la historia, más interesada ​​estará.


Dado que las historias de acción deben mantener la tensión y emoción durante todo su desarrollo y no solo en las escenas de acción específicas, hay que lograr que las lectoras valoren cada nuevo elemento que añadimos a la narración. Cuando se presenta un nuevo personaje, su relevancia debe quedar clara desde el principio: ¿y si resulta que este nuevo personaje traiciona a la protagonista? ¿Es capaz de afectar negativamente a la trama?


3 La ausencia de acción también vale tanto como sus consecuencias


Cuando se escriben escenas de peleas, podemos acudir a descripciones físicas y detalladas que pongan de relieve hasta qué punto la pelea es peligrosa: la antagonista acerca un cuchillo a la garganta de la protagonista y la lectora entiende a la primera que eso podría acabar muy mal.


Ocurre lo mismo con las escenas de no acción. Cuando la antagonista o la protagonista deciden no hacer algo, la lectora debe saber qué consecuencias tendrá eso que no hacen.


Johnny Lawrence en Karate Kid I hace caso a su sensei y ataca la pierna herida de Daniel Larusso en el combate final. Esa es la acción que lleva a cabo. La acción que no lleva a cabo es la de negarse a actuar de mala fe. Hay motivos para que no lo haga, todos ellos relacionados con el conflicto interno del personaje. El modo en que se mueven las cámaras y lo que deciden mostrarnos hace muy evidente que Lawrence no quiere pegar a larusso en su pierna herida. Pero Johhny traiciona su propio sentido de la ética y eso permite que Karate Kid I termine con un mensaje moral muy claro (y con la patada de la grulla, que marcó a toda una generación).





4 Añade una filosofía central


Casi todas las personas sostienen una serie de creencias sobre la condición humana y la mayoría de las historias también. Sean historias de acción o no. «La gente es básicamente buena» es un ejemplo del tipo de filosofía o creencia al que nos referimos. Otro ejemplo sería la creencia de que, dada una situación lo bastante complicada, cualquier persona escogería su propio interés. Para escribir escenas e historias de acción, que exista una filosofía central de este tipo es clave.


En Los juegos del hambre de Suzanne Collins, la filosofía central es «la guerra destruye la inocencia». La mayor parte de la trilogía se desarrolla a través de personajes que han sido dañados por alguna forma de combate. Haymitch Abernathy se ha vuelto adicto, Finnick Odair suspira por un amor perdido, e incluso la protagonista, Katniss Everdeen, se separa cada vez más de sus emociones y humanidad.


En esta obra, fundamentalmente de accicón, se exploran los personajes en función del daño que han sufrido y en función de cómo lo combaten. Vemos a Peeta Mellark como intrínsecamente bueno porque tarda mucho tiempo en someterse a la presión psicológica del conflicto, e incluso entonces, su lesión se presenta como una consecuencia de su amor por Katniss. De manera similar, la valentía y la compasión de Haymitch se muestran a través de su capacidad para superar su propio daño lo suficiente como para servir de guía a Katniss y Peeta.


La filosofía central de la que estamos hablando no sirve para definir completamente a los personajes de las historias de acción, pero sí sirve para vincularlos con los eventos de la historia. Cuando hacemos que las lectoras entiendan una idea sobre la condición humana como una «regla» en la historia, podemos trabajar los personajes y sus decisiones a través del modo en que se relacionan con esta regla.


Ten en cuenta que las escritoras definimos lo que las lectoras sienten acerca del mundo de nuestra obra. Por ello, la clave de una filosofía central está en redefinir lo que las lectoras deben admirar y detestar en los personajes.


¿Recuerdas Lost, la serie que nos volvió locos entre 2004 y 2010? Hay un momento en una de las últimas temporadas en que Benjamin Linus dice en voz alta algo que tiene mucho que ver con esto: los buenos habian matado ya a varios de los malos y los malos no habían matado a nadie. Como espectadora, aquello me hizo plantearme si de verdad los buenos, que eran los protagonistas con cuyas aventuras llevaba obsesionada varios años, eran buenos de verdad.


Ocurre exactamente lo mismo con John Wick, al que definimos frente a un conjunto de valores sesgados. Esto influye en cómo percibimos lo que hace. Vale, han matado a su perro, pero ¿seguro que eso justifica una masacre?


5 Escribir escenas de acción en historias de acción


La clave para escribir una gran historia de acción tiene que ver con la comunicación efectiva.