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Cómo escribir diálogos en escenas de lucha




A las escritoras nos encanta escribir diálogos. Hacen que rellenemos páginas más rápidamente, ayudan a que avance la trama y nos permiten jugar con nuestros personajes. Sin embargo, escribir diálogos en escenas de lucha puede ser un arma de doble filo y, antes de ponernos a trabajar en ellos, deberíamos hacernos dos preguntas:


  • ¿Cuánto de realista tiene que dos o más personas mantengan una conversación completa en medio de una pelea física, o incluso mágica?

  • ¿Dónde se escriben los diálogos en ese tipo de escena si la respuesta a la pregunta anterior es que el realismo suficiente?

Contenido:




Cómo escribir diálogos en una escena de lucha: dos opiniones contrapuestas


Acerca de la primera de las dos preguntas que he planteado suele haber dos opiniones contrapuestas: el equipo que dice que es totalmente realista que dos personas que se están curtiendo a puñetazos conversen y el equipo que no se cree que eso pueda ser posible.


Mirando a esos dos grupos, desde lejos y con cierta equidistancia, se encuentra el equipo de la calle de en medio, que no le da la razón a ninguno de los anteriores.


Equipo A: no puede haber diálogos en una escena de lucha


Los argumentos que esgrime este equipo son los siguientes:


Cuando estás inmerso en una pelea es posible que se te escape alguna palabra, que los contrincantes suelten pequeñas bravatas y que se oigan insultos durante el flujo y reflujo de la refriega. Sobre eso no parece haber discusión. Pero, ¿un intercambio que invite a la reflexión con alguna apariencia de significado? Ahí la cuestión se pone peliaguda.


Una pelea es una actividad física intensa. Incluso si los daños físicos recibidos no son serios, es posible que haya que esperar algún tiempo antes de empezar a hablar. Como cuando corres una distancia larga. ¿Alguna vez has visto a un atleta profesional entrevistado justo después del partido mientras todavía está sudoroso y sin aliento? Les cuesta mucho hilvanar frases con sentido. Y hay una razón biológica para eso además del cansancio: la adrenalina inhibe la conversación significativa.


La tarea de la adrenalina es poner en marcha una cadena biológica de eventos cuyo objetivo es salvar nuestra vida. En eso la adrenalina se merece un premio. Sin embargo, nada en esa cadena de eventos nos ayuda a jugar al ajedrez, aprobar un examen de matemáticas o resolver un cubo de Rubick.


Mientras el cerebro está en el modo de lucha/huida (fly or flight), su capacidad para el pensamiento crítico disminuye. Lo cual es, en realidad, algo que nos viene bien para la supervivencia.


Pongamos un ejemplo: si un oso sale corriendo detrás de ti, no necesitas pararte a pensar lo que significa que el oso te alcance. Lo que necesitas es huir tan rápido como puedas. Por esto, desde el punto de vista biológico, mantener una conversación inteligente mientras estamos empapados de adrenalina es difícil.


Otras razones por las que la conversación puede ser difícil


Aparte de la adrenalina, hay otras razones por las que las peleas no son el mejor entorno para mantener una conversación. Cuando pillas a alguien por sorpresa, es posible que no pueda hablar. El miedo y la ansiedad o la angustia, hacen que algunas personas se queden literalmente mudas. Y, desde el punto de vista del agresor, el sonido de su voz puede convertirse en una prueba en su contra. Una conversación podría meterle en problemas judiciales a posteriori. Hablamos, claro está, en este caso, de peleas en las que se quiere mantener el anonimato.


En general, en la mayoría de las peleas reales, no hay conversación. Dicho esto, la mayoría no es la totalidad. De hecho, una pelea es un contexto tan fuera de lo común que la única seguridad que ofrecen es que cualquier cosa puede pasar durante el transcurso de una.


En El club de la lucha, las peleas se muestran con una voz en off, pero los contendientes no hablan. Básicamente porque bastante tienen con mantener los dientes pegados a las mandíbulas.




Y así escribe las peleas Palahniuk en el libro:


La semana pasada, le hice una señal a un tío y nos apuntamos para luchar. El tío debió haber tenido una semana pésima; me dobló los brazos por detrás de la espalda con una llave perfecta y me machacó la cara contra el suelo de hormigón hasta que los dientes me desgarraron la mejilla por dentro y me hinchó un ojo, que quedó cerrado y sangrando. Y, después de pedirle que parara, miré el suelo y vi la huella de sangre dejada por la mitad de mi cara. Tyler se puso a mi lado, ambos miramos la huella sanguinolenta en forma de O dejada por mi boca y la mancha de mi ojo, que nos contemplaba desde el suelo. Tyler dijo:


—Genial.


Le doy la mano a mi contrincante y le digo:


—Buen combate.


Y el tío me responde:


—¿Qué tal otro la semana que viene?


Trato de sonreír a pesar de la hinchazón y le digo:


—Mírame. ¿Qué tal el mes que viene?


El diálogo va después de la acción, cuando la pelea ya ha terminado.



Equipo B: Cómo escribir diálogos en escenas de lucha que sean realistas


Según este punto de vista, si la pelea es lo suficientemente lenta, los combatientes pueden hablar. Esto es especialmente cierto si uno está tratando de hablar para salir de la confrontación. El tipo discurso de “no hace falta que nos peguemos por esto, somos personas adultas, hablemos, etc”. Aunque, claro, en este caso no hay realmente una pelea física.


En el libro Lone Survivor: The Eyewitness Account of Operation Redwing and the Lost Heroes of SEAL Team 10, el ex Navy Seal Marcus Luttrell relata que su escuadrón de los Navy Seals cayó en una emboscada talibán en las montañas de Afganistán. Durante los tiroteos, Luttrell y sus compañeros de equipo se comunicaban de manera efectiva entre ellos. Un soldado lo hizo con una herida mortal en el pecho y otro incluso después de perder parte de la cabeza por una bala. Aunque heridos y moribundos, estos soldados solicitaron munición, respaldo y discutieron sobre su posicionamiento. Tuvieron una conversación. En un entorno que a cualquier civil le parecería muy poco realista.


Aunque, para ser justas, estos tipos pertenecían a las fuerzas especiales y estaban entrenados para hacer funcionar a sus cerebros incluso bajo los efectos de la adrenalina. Pero la verdad es la verdad: estaban en una batalla y hubo conversación. La cuestión es que no era una pelea entre dos contrincantes, sino entre miembros del mismo equipo.



Equipo equidistante: se puede escribir diálogo durante una pelea, pero con cuidado


Las películas de acción y aventuras son las más taquilleras. Avengers: Endgame es, hasta la fecha, la película más taquillera de todos los tiempos. Incluso ajustando los números de la recaudación según la inflación. es más, más de la mitad de las diez películas más taquilleras de la historia son de acción. El público devora este género. De hecho, devoramos, a secas. Al parecer hay estudios que demuestran que comemos más mientras vemos una película de acción que cualquier otro tipo de película. Nos gusta tanto a John Wick que perdemos la noción de la cantidad de comida que nos llevamos a la boca mientras le vemos acribillar enemigos sin despeinarse.


Y nos encantan las cosas imposibles


Cuando vamos al cine a ver una película de superhéroes o de dragones no vamos buscando que nos muestren un mundo real. Compramos una entrada para adentrarnos en una realidad falsa que los guionistas crean para nosotros. Y, si son buenos, aceptamos totalmente lo que nos están vendiendo, incluso si no es en absoluto posible. Los guionistas escriben escenas de lucha con diálogo todo el tiempo. Y nos ENCANTA.


Lo mismo ocurre con nuestra escritura. Somos nosotros los que establecemos el marco de realidad que ofreceremos a nuestras lectoras. Así que tenemos que preguntarnos si de verdad queremos que esa «realidad» sea cien por cien real. En caso afirmativo, las peleas que escribamos van a ser muy cortas. De hecho, para esto también se han hecho estudios y demuestran que la mayor parte de las peleas terminan en menos de 30 segundos. Con un par de golpes, ya está todo el pescado vendido. Además, la mayoría de la gente no sabe cómo pelear. Así que escribir cualquier tipo de escena de pelea donde ambas personas posean conocimiento práctico de combate cuerpo a cuerpo, no es estadísticamente realista.

Así que ten todo esto en cuenta cuando pienses en cómo va a ser tu pelea y si vas a incluir diálogo en ella.



Cómo escribir diálogo en escenas de lucha: ejemplos


Una vez hayas tomado tus decisiones, tendrás que tener cuidado con los lugares en los que vas a colocar ese diálogo. Y aquí sí entramos a fondo en las instrucciones sobre cómo escribir diálogo en escenas de lucha.


Dónde poner el diálogo en las escenas de lucha


Las películas de acción, de las que ya hemos hablado en este artículo por un motivo, nos dan grandes ejemplos de personajes que hablan en el transcurso de una pelea. Y vamos a usarlas como ejemplo a continuación.


Al comienzo de la pelea: cuando los contrincantes miden sus fuerzas


A medida que los combatientes se evalúan entre sí, circulan, inflan el pecho o muestran sus armas, el diálogo entre ellos puede funcionar como una herramienta de intimidación. Si se involucran lentamente para ver el conjunto de habilidades del otro, el diálogo tiene sentido. Este tipo de escenarios también son grandes oportunidades para la comedia. La princesa prometida es un brillante ejemplo de esto en casi todas las escenas de lucha.





Y así lo hace Tolkien en La Comunidad del Anillo


El Balrog llegó al puente. Gandalf aguardaba en el medio, apoyándose en la vara que tenía en la mano izquierda; pero en la otra relampagueaba Glamdring, fría y blanca. El enemigo se detuvo de nuevo, enfrentándolo, y la sombra que lo envolvía se abrió a los lados como dos vastas alas. En seguida esgrimió el látigo y las colas crujieron y gimieron. Un fuego le salía de la nariz.


Pero Gandalf no se movió.


—No puedes pasar —dijo. Los orcos permanecieron inmóviles y un silencio de muerte cayó alrededor-. Soy un servidor del Fuego Secreto, que es dueño de la llama de Anor. No puedes pasar. El fuego oscuro no te servirá de nada, llama de Udûn. ¡Vuelve a la Sombra! No puedes pasar.


El Balrog no respondió. El fuego pareció extinguirse y la oscuridad creció todavía más. El Balrog avanzó lentamente y de pronto se enderezó hasta alcanzar una gran estatura, extendiendo las alas de muro a muro; pero Gandalf era todavía visible, como un débil resplandor en las tinieblas; parecía pequeño y completamente solo; gris e inclinado, como un árbol seco poco antes de estallar la tormenta.


De la sombra brotó llameando una espada roja.


Glamdring respondió con un resplandor blanco.


Hubo un sonido de metales que se entrechocaban y una estocada de fuego blanco. El Balrog cayó de espaldas y la hoja le saltó de la mano en pedazos fundidos. El mago vaciló en el puente, dio un paso atrás y luego se irguió otra vez, inmóvil.


—¡No puedes pasar! —dijo.


El Balrog dio un salto y cayó en medio del puente. El látigo restalló y silbó.


—¡No podrá resistir solo! —gritó Aragorn de pronto y corrió de vuelta por el puente-. ¡Elendil! -gritó-. ¡Estoy contigo, Gandalf!


—¡Gondor! —gritó Boromir y saltó detrás de Aragorn.


En ese momento, Gandalf alzó la vara y dando un grito golpeó el puente ante él. La vara se quebró en dos y le cayó de la mano. Una cortina enceguecedora de fuego blanco subió en el aire. El puente crujió, rompiéndose justo debajo de los pies del Balrog y la piedra que lo sostenía se precipitó al abismo mientras el resto quedaba allí, en equilibrio, estremeciéndose como una lengua de roca que se asoma al vacío.


Con un grito terrible el Balrog se precipitó hacia adelante; la sombra se hundió y desapareció. Pero aún mientras caía sacudió el látigo y las colas azotaron y envolvieron las rodillas del mago, arrastrándolo al borde del precipicio. Gandalf se tambaleó y cayó al suelo, tratando vanamente de asirse a la piedra, deslizándose al abismo.


—¡Huid, insensatos! —gritó, y desapareció.


Cuando hay una pausa natural


Si un combatiente es acorralado, una lesión lo retrasa, debe rendirse, pierde su arma o alguien entra e interrumpe la acción, se puede introducir diálogo.


Como decía más arriba, las peleas suelen ser cortas porque tienden a resultar agotadoras. precisamente por eso, los contrincantes encuentran formas dedetenerse de vez en cuando.

Como cuando en un combate de boxeo (en el que no hay diálogo), los boxeadores se aferran unos a otros.


Siempre que haya un declive momentáneo en la acción, se puede insertar un diálogo. La franquicia John Wick es una gran referencia para los momentos realistas de diálogo durante una pelea.





Y no podemos olvidarnos de Iñigo Montoya:





Cuando el tiempo se detiene


Cuando un personaje se está muriendo, cuando el héroe se encuentra en una encrucijada. Siempre que algo debe desarrollarse para que la historia continúe, el tiempo puede detenerse. Por ejemplo en un flashback o como resultado de la adrenalina. En momentos de mucho estrés, el cerebro altera la percepción del tiempo para establecer recuerdos; unos segundos pueden parecer minutos. En estos momentos puedes insertar diálogo. Como se hace en Kill Bill.


Y Suzanne Collins en Los juegos del hambre


Me limpia con la manga de la chaqueta la sangre de la herida, sin mucha delicadeza. Me observa la cara durante un momento, volviéndola a un lado y otro, como si fuese un bloque de madera y estuviese decidiendo qué diseño tallar. Intento morderle la mano, pero ella me coge el pelo de la parte de arriba de la cabeza y me obliga a apoyarla en el suelo.


—Creo... —Parece tan contenta que sólo le falta ronronear—. Creo que empezaré con tu boca.


Aprieto los dientes mientras ella traza, burlona, el perfil de mis labios con la punta del cuchillo.

No voy a cerrar los ojos. El comentario sobre Rue me ha puesto furiosa, lo bastante furiosa como para morir con alguna dignidad, creo. Mi último acto de desafío será mirarla a los ojos hasta que no pueda seguir viendo, lo cual no será mucho, pero lo haré. No gritaré, moriré invicta, a mi discreta manera.


—Sí, creo que ya no te hacen mucha falta los labios. ¿Quieres enviarle un último beso al chico amoroso? —me pregunta. Reúno sangre y saliva en la boca, y se lo escupo todo a la cara. Ella se pone roja de rabia—. De acuerdo, vamos a empezar.


Me preparo para el atroz dolor que se avecina, pero, cuando siento que la punta del cuchillo me hace el primer corte en el labio, una fuerza terrible arranca a Clove de mi cuerpo; la oigo gritar. Al principio estoy demasiado aturdida para entender qué ha pasado. ¿Ha venido Peeta a salvarme, de algún modo? ¿Acaso los Vigilantes han enviado un animal salvaje para aumentar la diversión? ¿Es que un aerodeslizador se la ha llevado por los aires?


Entonces me apoyo en los brazos dormidos para levantarme y veo que no es nada de eso: Clove cuelga de los brazos de Thresh, a treinta centímetros del suelo. Dejo escapar un grito ahogado al verlo así, erguido sobre mí, sosteniendo a Clove como si fuese una muñeca de trapo. Recordaba que era grande, pero es enorme, mucho más poderoso de lo que creía. Incluso parece haber ganado peso en el estadio. Le da la vuelta a Clove y la tira al suelo.


Cuando grita, doy un salto, porque nunca lo había oído levantar la voz, siempre hablaba en susurros.

—¿Qué le has hecho a la niñita? ¿La has matado?


Clove está retrocediendo a cuatro patas, como un insecto desesperado, demasiado atónita para acordarse de llamar a Cato.


—¡No! ¡No, no fui yo!


—Has dicho su nombre, te he oído. ¿La has matado? —Otra idea hace que se le retuerza la cara de rabia—. ¿La cortaste en trocitos como ibas a cortar a esta chica?


—¡No! No, yo no... —Clove ve la piedra que tiene Thresh en la mano, del tamaño de una pequeña barra de pan, y pierde el control—. ¡Cato! —chilla—. ¡Cato!


—¡Clove! —oigo gritar a Cato, pero calculo que está demasiado lejos para ayudarla. ¿Qué estaba haciendo? ¿Intentaba atrapar a la Comadreja o a Peeta? ¿O esperaba a que apareciese Thresh y se ha equivocado por completo con su ubicación?


Thresh estrella con fuerza la roca en la sien de Clove. No sangra, pero veo la marca en el cráneo y sé que está perdida; sin embargo, le queda algo de vida, porque veo que se le mueve rápidamente el pecho y deja escapar un gemido.


Cuando Thresh se vuelve hacia mí con la piedra levantada, sé que no me serviría de nada correr; además, no tengo ninguna flecha preparada en el arco, puesto que la última salió volando en dirección a Clove. Estoy atrapada en la ira de sus extraños ojos castaño dorado.


—¿Qué quería decir? ¿Qué era eso de que Rue era tu aliada?


—Yo..., yo..., nosotras formamos un equipo. Volamos en pedazos las provisiones. Intenté salvarla, de verdad, pero él llegó primero. Distrito 1 —respondí.


Quizá si sabe que ayudé a Rue decida utilizar un método menos lento y sádico para acabar conmigo.


—¿Y lo mataste?


—Sí, lo maté, y a ella la cubrí de flores. Y canté hasta que se durmió.


Se me llenan los ojos de lágrimas; me abruman Rue, el dolor de cabeza, el miedo a Thresh y los gemidos de la chica moribunda, que está a unos metros.


—¿Hasta que se durmió? —pregunta Thresh, con voz áspera.


—Hasta que se murió, canté hasta que se murió. Vuestro distrito... me envió pan. —Levanto la mano, pero no para coger la flecha que nunca alcanzaría, sino para limpiarme la nariz— Hazlo deprisa, ¿vale, Thresh?


Veo emociones contradictorias en el rostro de Thresh, que baja la roca y me apunta con el dedo, casi como si me acusara.


—Te dejo ir sólo esta vez, por la niñita. Tú y yo estamos en paz. No nos debemos nada, ¿entiendes?


Asiento, porque entiendo lo de las deudas, lo de odiar. Entiendo que, si Thresh gana, tendrá que volver a casa y enfrentarse a un distrito que ya ha roto todas las reglas para darme las gracias, y él ahora rompe las reglas para dármelas también. Y entiendo que, por ahora, Thresh no me va a aplastar el cráneo.


Claves para escribir un diálogo realista durante una pelea


Como dice carla Hoch, los diálogos e las escenas de pelea deben ser como una minifalda: lo suficientemente largos para cubrir el tema, lo suficientemente cortos para mantener el interés y dejar algo a la imaginación. Si tus contrincantes hablan en tiempo real, repite sus frases en voz alta y mide el tiempo que tardas en decirlas. Pregúntate si eso funcionaría durante una pelea en la que hay que mantener la intensidad. Al final, si tus personajes están muy ocupados luchando por su vida, un intercambio de palabras de más de unos pocos segundos no tiene sentido. Porque estarán demasiado ocupados tratando de no morir.


Cómo escribir diálogos en escenas de lucha con magia


Hablar de realismo cuando hay magia de por medio no parece adecuado, pero sí podemos usar el sentido común. Así que ten en cuenta estas cosas:


  • Los magos deben recitar hechizos para hacer magia. Al menos muchos de ellos. No puedes lanzar hechizos y hablar a la vez.


  • Incluso si no necesitan hablar, la magia requiere concentración. Tampoco parece muy probable que puedan hablar mientras se concentran.


  • También se aplica a los magos el hecho de que están luchando por su vida, así que es poco probable que mantengan largas conversaciones mientras lo hacen.

Mira estos dos ejemplos:


5 minutos de gandalf pegándose física y mágicamente con otros personajes




McGonnagall vs Snape



Pelea Mixta (magia-física) de leigh Bardugo en Asedio y Tormenta


Cerré los ojos, preparándome para caer en las gélidas aguas. Pero Tolya no había avanzado más que un par de pasos cuando soltó un gruñido repentino y se derrumbó golpeando el suelo con una rodilla, aflojando su agarre sobre mí. Caí sobre la cubierta y me giré torpemente hacia un lado. Al levantar la mirada, vi a Iván y a un Inferni vestido de azul de pie ante nosotros.


Iván había extendido la mano. Estaba aplastándole el corazón a Tolya, y esa vez Sturmhond no se encontraba allí para detenerlo.


El Inferni avanzaba hacia Tamar y hacia mí, con un pedernal en la mano, y el brazo moviéndose en un arco de llamas. Se ha acabado antes de que empiece, pensé tristemente. Pero al momento siguiente, el Inferni se detuvo y jadeó. Sus llamas murieron en el aire.


—¿A qué estás esperando? —gruñó Iván.


La única respuesta del Inferni fue un siseo ahogado. Se le salían los ojos de las órbitas, y se llevó la mano a la garganta.


Tamar llevaba la espada en la mano derecha, pero tenía el puño izquierdo cerrado.


—Buen truco —dijo, apartando el pedernal del paralizado Inferni—. Yo también conozco uno muy bueno.


Alzó la hoja y, mientras el Inferni permanecía ahí indefenso y desesperado por conseguir aire, lo atravesó con un feroz golpe. El Inferni se desplomó sobre la cubierta. Iván se quedó mirando confuso a Tamar, que se encontraba de pie sobre el cuerpo sin vida, con la espada llena de sangre. Su concentración debió de flaquear, porque en ese momento Tolya se puso en pie con un terrorífico rugido.


Iván apretó el puño, reconcentrando sus esfuerzos. Tolya hizo una mueca, pero no cayó. Entonces su enorme mano salió disparada hacia delante, y la cara de Iván sufrió un espasmo de dolor y desconcierto.


Miré a Tolya y a Tamar, y me di cuenta. Eran Grisha. Mortificadores.


—¿Te gusta eso, hombrecito? —preguntó Tolya mientras avanzaba hacia Iván. Desesperado, este extendió la otra mano. Temblaba, y pude ver que estaba luchando por respirar. Tolya se estremeció un poco, pero siguió avanzando—. Ahora veremos quién tiene el corazón más fuerte —gruñó.



En resumen, si te planteas cómo escribir diálogo en una escena de lucha, la regla de oro es que el diálogo no debe estorbar a la pelea, ni servir únicamente para repetir los motivos por los que los personajes luchan. Si se están pegando, tu deber como escritora es que las lectoras sepan por qué ANTES de que empiecen las hostilidades.


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