El conflicto narrativo




En ocasiones anteriores hemos dicho que los personajes son el motor de la narración. Pues bien, ese motor necesita combustible. El conflicto narrativo es lo que sirve como combustible y también una de las piezas centrales de cualquier narración.




El conflicto narrativo: qué es


El conflicto narrativo es la disputa o confrontación que existe entre la protagonista y determinados elementos, internos o externos que le dificultan la tarea de lograr sus objetivos. Bien porque desean que ocurra lo contrario a lo que ella busca o bien porque desean lo mismo, pero para sí.


Por ejemplo: la madre y la madrastra compiten por el amor de una hija.

Superman quiere salvar el mundo y Lex Luthor destruirlo.

Dos ciudades desean ser sede de los juegos olímpicos.




¿Cómo debe ser el conflicto narrativo?

  • Importante para la protagonista: si la lectora no cree que la protagonista está implicada hasta el tuétano en el conflicto, pasará de ella. Lo cual tiene cierta lógica porque si lo que pasa no le interesa al personaje al que le pasa, ¿por qué iba a interesarle a alguien que solo asiste a los acontecimientos como testigo?

  • Tiene que poner en jaque a dos fuerzas opuestas. Una será siempre la protagonista. La otra será siempre la antagonista. No, no es necesario que protagonista y antagonista sean seres humanos. Tampoco hace falta que la antagonista sea una villana.

  • Esas dos fuerzas opuestas deben estar equilibradas. No es necesario que el equilibrio esté presente desde el principio, pero sí debes trabajar para construirlo a lo largo de la historia. De hecho, la mayor parte de los acontecimientos de la novela suelen funcionar como preparación de la protagonista, de tal manera que cada uno de ellos la acerca más a poder enfrentarse con su antagonista en un plano de igualdad.


Por ejemplo, Alicia, en Barro, comienza en una situación sicológica muy endeble y por eso se encuentra sometida a su madre. El conflicto de esta novela de fantasía oscura se da entre la madre y la hija. Todo lo que Alicia aprende en el mundo fantástico en el que se sumerge le sirve para hacerse más fuerte y para tomar decisiones por sí misma. Algo que no conviene demasiado a su madre.


Cuándo aparece y cuándo se resuelve el conflicto en la novela


Cuanto antes aparezca el conflicto narrativo principal, mejor. Al menos como regla general. Al inicio de tu novela tendrás que plantear la cuestión principal sobre la que trata. Para que la lectora sepa por qué merece la pena seguir leyendo. Algunos elementos que ayudan:

Todo esto no es imprescindible, aunque ayuda y mucho. Pero que el inicio sea impactante no significa que debas colocar doce explosiones en la primera página. En Barro el inicio es gris, pero te da pistas acerca de lo muy mal que van las cosas.


La única vez que pregunté por mi hermana gemela, la única que pronuncié las palabras en voz alta, mi madre sacó del cajón donde los guardaba unos folletos muy coloridos. Los presidía el nombre del sanatorio. Bajo las palabras Centro Residencial San Sebastián no aparecía un hombre delgado con el cuerpo atravesado por flechas sino una imagen mucho menos evocadora: unas fotografías sobresaturadas que mostraban céspedes verdes bajo un cielo azul imposible; ambas superficies separadas por un edificio de color arena que se extendía como una maldición sobre la hierba artificial.


Así empieza Barro. Ese es su primer párrafo. No es un comienzo apabullante, pero te da algunas ideas inquietantes acerca de la historia:

  • Que no se puede hablar de un miembro de la familia.

  • Que ese miembro de la familia es exactamente igual que la protagonista (son gemelas), lo que le traspasa a ella el hecho de «estar prohibida».

  • Que la madre no contesta de manera directa, sino con amenazas terribles.

  • Se menciona el martirio de San Sebastián, pero el centro se disfraza de precioso, colorido y artificial.

Cómo plantear un buen conflicto narrativo


Hay cinco elementos clave que debes conocer y que debes decidir si la lectora conocerá de antemano o si se los mostrarás a lo largo del desarrollo de la novela:

  • El objetivo de la protagonista.

  • Qué obstáculos aparecerán para que no le resulte sencillo conseguir ese objetivo.

  • Quién es la antagonista y por qué. Recuerda: motivación. Los motivos son vitales.

  • Qué riesgos corre la protagonista durante la persecución del objetivo.

  • Qué sacrificios realiza durante la persecución del objetivo.

Obstáculos que añadirán más leña al conflicto en la novela


Se trata de diseñar un número preferiblemente impar de dificultades que tu protagonista vaya a encontrarse por el camino y el modo en que las superará. Los obstáculos son los mejores amigos del conflicto narrativo. Gracias a ellos puedes jugar con la tensión y mantener el suspense. La dificultad de los obstáculos en combinación con la destreza de tu protagonista harán que tus lectoras duden de si podrá o no lograr sus objetivos.


Dicho esto, parece evidente que no es buena idea poner en mitad del recorrido un obstáculo insalvable. Excepto que la manera de salvar ese obstáculo sea evitarlo y tomar otro camino, que es lo que hace la Compañía del Anillo cuando llega al Caradhras.


La antagonista como parte del conflicto narrativo

Has diseñado a tu protagonista con un montón de defectos, virtudes, problemas, etc.

Tu protagonista tiene un objetivo claro que desea conseguir.


Ahora necesitas una buena antagonista. Ten en cuenta que tu antagonista debe perseguir un objetivo incompatible con el de tu protagonista. Es decir, debe querer lo mismo que ella pero para sí misma. O debe querer lo contrario que ella.

  • Destruir el anillo/recuperar el anillo para dominar el mundo.

  • Acabar con Voldemort/matar a Harry para dominar el mundo.

  • Quedarse con el dominio del cuerpo (Jekyll y Hyde).

No es necesario que tu antagonista sea malvada. Dos ciudades que compiten por la organización de los Juegos Olímpicos no están obligadas a pelear sucio. Solo a ser mejor que su rival.


Haz sufrir a tu protagonista; que corra riesgos


La lectora, como ya he dicho en alguna ocasión, es un poco mala persona. La vida real nos impide desearle mal a nadie, así que, bueno, aprovechamos la literatura y el cine para ver cómo la gente sufre. Eso sí, anhelamos que todo termine bien porque… ¿Somos buenas? No. Deseamos que todo termine bien porque queremos sentirnos a salvo. Esto como norma general. Me consta que existen buenas personas en el mundo.


Así que, una vez diseñado el objetivo de tu protagonista, pensados los obstáculos que vas a lanzarle y creado una antagonista, saca las herramientas de tortura. A nadie le interesa leer cómo yo bajo a por una manzana, la compro y me la como. Salvo que bajar las escaleras de mi casa sea una odisea porque tengo la cadera rota, ochenta y cinco años, llevo diez sin moverme de la cama y un extraño impulso me empuja a ello.


Haz que tu protagonista sufra física, sicológica y moralmente. Tanto como tu vena sádica te permita. Y teniendo en cuenta a tu lectora.


El sufrimiento es un modo de crear tensión alrededor del conflicto narrativo.




Tipos de conflictos narrativos


Conflicto con la autoridad




Cuando tu protagonista se enfrenta a un poder superior, ese poder superior suele ser el antagonista. Puede ser un profesor, una madre, la policía, el rey… No los confundas con los conflictos POR la autoridad. O por el poder.


Robin Hood, la película de Disney, presenta ambos: Robin tiene un conflicto con la autoridad, Juan sin Tierra, y su representante, Guy de Gisbourne. Pero también hay un conflicto por el poder entre el propio Juan sin Tierra, que desea ser rey y Ricardo Corazón de León, que es el monarca verdadero.


Por el contrario, El rey león presenta una lucha por el poder entre Mufasa y Scar, pero no existe un conflicto con la autoridad. Simba es un cachorro travieso, pero no un león rebelde que rete a su padre.


Conflicto religioso/espiritual/político/social