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Cómo empezar una novela: algunos trucos

Actualizado: 28 dic 2022

¿Te animas a hacer el test antes de leer el artículo? ¡Puedes repetirlo al final y comprobar cuánto has aprendido!



¿Qué es lo más importante de una novela? En realidad la respuesta es un tanto irrelevante porque si no logras que tus lectoras se enganchen a la tuya, nunca lo descubrirán. Por eso hoy hablamos de cómo empezar una novela y de las claves para que tu primer capítulo funcione como un imán irresistible.





Como empezar una novela: los cinco elementos clave


1.- Preguntas irresistibles


La intriga es crucial y si planteas interrogantes que tus lectoras se mueran por resolver, las tendrás pegadas a tus páginas aunque necesiten con urgencia ir al baño.


2.- Introduce los temas principales


Cuanto antes sepan tus lectoras de qué les estás hablando y qué pueden esperar de tu libro, mejor. Uno de los temas que trata Victoria Schwabb en Una magia más oscura es la relación entre los tres Londres y cómo esas tres ciudades son, en cierta medida, la misma. Por eso, el comienzo de la novela tiene mucho sentido:


Kell vestía un abrigo muy peculiar. No tenía un lado, lo que sería lo convencional, ni dos, lo que sería inesperado, sino varios; lo que era, por supuesto, imposible.


Este comienzo nos advierte de que vamos a encontrarnos en un mundo en el que lo que no es posible en realidad sí lo es. Por ejemplo, lo primero que aprendemos en la novela es que solo existen dos Londres activos y que entrar en el tercero es imposible, pero este inicio abre la puerta a la esperanza. O al miedo, depende de cómo lo mires.


Por cierto, también cumple con el requisito de plantear preguntas: ¿cómo es posible que Kell vista un abrigo con tres lados? ¿qué quiere decir eso? ¿para qué sirve?


Por cierto, Una magia más oscura es una novela juvenil que merece mucho la pena. Hice una reseña completa aquí.


3.- Llama la atención


Ya sabes: tu primera misión es llamar la atención y puedes usar para ello todos los recursos que sean necesarios. Aunque debas dejarte lo mejor para más adelante, más te vale poner toda la carne en el asador desde las primeras páginas.


Veamos como abre Naomi Novik Una educación mortal: Decidió que Orión debía morir cuando me salvó la vida por segunda vez.


  1. Plantea preguntas: ¿cómo que te salvó la vida y decides que debe morir?

  2. Introduce los temas: el libro de llama Una educación mortal y la dualidad vida/muerte está presente ya en la primera página.

  3. Llama la atención: la frase es lo suficientemente impactante, ¿verdad?


4.- Historia y personaje deben estar presentes a la hora de empezar una novela


Una de las cuestiones que debes tener en cuenta a la hora de plantearte cómo comenzar un libro es si tu historia va a avanzar gracias al personaje o por cuestiones de trama.


Si tu novela depende sobre todo del protagonista, entonces el primer capítulo hablará sobre todo de él. Si depende de cómo has trazado la trama, tendrás que presentar la historia y el escenario donde transcurre.


Pero recuerda que historia y personaje están íntimamente ligados y que no puedes hablar de la una sin el otro y viceversa.


5.- Escenario


Hablando de escenarios, ¿es buena idea empezar una novela hablando del lugar donde suceden los hechos?


Muchas novelas de fantasía comienzan describiendo el escenario o haciendo referencia a él.

En Los gatos guerreros, Erin Hunter decide comenzar con una pequeña descripción:


Las raíces embarradas de un árbol formaban una pequeña abertura. En las sombras que había más allá, los zarcillos enroscados rodeaban el suave suelo de una cueva excavada por muchas lunas de viento y agua.


No es mucha la información que Hunter nos da, pero esta descripción es lo bastante misteriosa y evocadora para que queramos seguir leyendo. Que la cueva se encuentre bajo un árbol nos hace pensar que algo mágico va a pasar. Y que el tiempo se cuente en lunas también apela a nuestra imaginación.


Por otra parte, las raíces embarradas contrastan con el suelo suave de la cueva. La sensación de que existen dos mundos diferentes se acrecienta, y ese es uno de los mayores atractivos de esta historia de gatitos para niños.


Además, va seguida de diálogo, lo que siempre es un buen acicate para continuar la lectura.

Pero el maestro de cómo comenzar un libro con datos sobre el escenario y el mundo al que pertenece es Tolkien. Así empieza El Hobbit:

Y este comienzo sí que nos da un montón de información.


Para empezar, nos crea cierta intriga, puesto que no sabemos lo que es un hobbit, algo que resultará frustrante para el protagonista de esta historia. Lo que sí sabemos es que los hobbits tienen una relación muy estrecha con la comodidad, así que esto nos presenta en cierto modo una parte del conflicto: si el libro resulta ser de aventuras, este hobbit va a tener que renunciar a la comodidad de su hogar.


Cómo empezar una novela a partir del detonante


Por lo general, el primer capítulo incluye el famoso detonante; es decir, aquel acontecimiento que echa a rodar la historia. Hablamos de él en este artículo sobre la estructura narrativa.


No lo confundas con el primer punto de giro que es el acontecimiento que impide que el protagonista pueda echarse atrás. Estamos hablando de cómo comenzar un libro, no de cómo llevarlo al segundo acto. De los puntos de giro, por cierto, también hemos hablado.


En Harry Potter y la piedra filosofal, ambos momentos están muy separados:

El detonante está en el prólogo: cuando Dumbledore deja a Harry en casa de sus tíos. Lo ha sacado de su ambiente, del mundo al que pertenecía, y lo ha depositado ahí para mantenerlo a salvo. En este momento Rowling nos da la primera pista acerca del conflicto.

El primer punto de giro lo encontramos cuando Harry entra en Hogwarts y es seleccionado para Griffindor. En este momento la suerte está echada. Harry se alinea con las fuerzas del bien y además es aceptado en el mundo mágico. A partir de este momento empieza el segundo acto y las aventuras que conocemos.


Pero nosotros estamos hablando de


Como empezar una novela con un detonante impecable


Hay tres elementos que es bueno que incluyas en tu detonante:


Los motivos por los que tu protagonista persigue su objetivo final


Un poco de trasfondo aquí nunca viene mal. Cuando no tardas en dar a tus lectoras algunos datos acerca del pasado de los personajes con los que van a convivir y las pones en antecedentes de por qué van a abandonar sus casas, lo que en realidad les ofreces es una guía. Y esto te puede servir para jugar con sus expectativas. Así la obra se convertirá en algo mucho más interesante.


Una pista de lo que sucederá más adelante


En el análisis de La lotería, un maravilloso relato de Shirley Jackson, este tipo de presagios, lo que en inglés se llama foreshadowing, se distribuyen por el texto de manera magistral. Introducir el conflicto en el primer capítulo es sinónimo de crear un buen inicio en tu escalada de tensión. Ya sabes, la que termina en el clímax de tu historia.



Termina el primer capítulo con un nuevo comienzo


Los hechos de tu primer capítulo tienen que ser una puerta abierta a lo que sucederá en el resto de la novela.


Por ejemplo, como hace J.K. Rowling, que nos deja con la miel en los labios justo así:


—Buena suerte, Harry —murmuró. Dio media vuelta y, con un movimiento de su capa, desapareció. Una brisa agitó los pulcros setos de Privet Drive. La calle permanecía silenciosa bajo un cielo de color tinta. Aquel era el último lugar donde uno esperaría que ocurrieran cosas asombrosas. Harry Potter se dio la vuelta entre las mantas, sin despertarse. Una mano pequeña se cerró sobre la carta y siguió durmiendo, sin saber que era famoso, sin saber que en unas pocas horas le haría despertar el grito de la señora Dursley, cuando abriera la puerta principal para sacar las botellas de leche. Ni que iba a pasar las próximas semanas pinchado y pellizcado por su primo Dudley.. No podía saber tampoco que, en aquel mismo momento, las personas que se reunían en secreto por todo el país estaban levantando sus copas y diciendo, con voces quedas: «¡Por Harry Potter… el niño que vivió!»


¿Necesitas ayuda para poner estos consejos en práctica para empezar una novela?



Cómo empezar una novela: los ejemplos que estabas esperando


En la primera parte del artículo hemos hablado de lo que necesitas hacer. Ahora veremos cómo lo hacen las verdaderas profesionales.


Siempre que alguna alumna me pregunta cómo empezar una novela, me acuerdo de Marguerite Duras. No es una autora para todo el mundo, pero se encuentra entre mis favoritas porque abre sus novelas con frases como estas:


El padre se encontraba los libros en los trenes de cercanías. También se los encontraba al lado de los cubos de la basura, como si fueran un regalo, tras los fallecimientos o las mudanzas.

Marguerite Duras – La lluvia de verano


-¿Quieres leer lo que hay escrito arriba en tu partitura?- preguntó la profesora. -Moderato cantabile- dijo el niño. La profesora subrayó la respuesta golpeando el teclado con un lápiz. El niño siguió inmóvil, la cabeza girada hacia su partitura. -¿Y qué quiere decir moderato cantabile? -No lo sé.

Marguerite Duras – Moderato Cantabile


Un día, ya entrada en años, en el vestíbulo de un edificio público, un hombre se me acercó. Se dio a conocer y me dijo: «La conozco desde siempre. Todo el mundo dice que de joven era usted hermosa, me he acercado para decirle que en mi opinión la considero más hermosa ahora que en su juventud, su rostro de muchacha me gustaba mucho menos que el de ahora, devastado». Pienso con frecuencia en esta imagen que solo yo sigo viendo y de la que nunca he hablado. Siempre está ahí en el mismo silencio, deslumbrante. Es la que más me gusta de mí misma, aquella en la que me reconozco, en la que me fascino. Muy pronto en mi vida fue demasiado tarde. A los dieciocho años ya era demasiado tarde. Entre los dieciocho y los veinticinco años mi rostro emprendió un camino imprevisto. A los dieciocho años envejecí

Marguerite Duras – El Amante


¿Por qué estos ejemplos?


A veces, cuando empiezas un libro, ocurre algo tan absolutamente mágico que sientes un pequeño escalofrío de placer. Sucede más a menudo de lo que crees y tiene que ver con los primeros párrafos. Las tres maneras de comenzar una novela de Marguerite Duras que he transcrito son únicas y maravillosas.


Mientras las transcribía he tenido que hacer un esfuerzo consciente para no seguir leyendo. Conozco de memoria las historias que siguen a esos inicios, pero de todos modos quiero volver a ellas. Cada vez.


Abrir esos libros es como girar la llave en la cerradura de una habitación secreta a la que solo yo tengo acceso. Está decorada con mis colores favoritos y una chimenea de piedra me recibe con un fuego cálido que no se apaga nunca. La temperatura es perfecta. También hay un sillón orejero muy mullido en el que me siento y que se hunde en la medida exacta que prefiero. Para rematar, una tetera me suministra una cantidad ilimitada de te caliente.


Leer libros que te atrapan desde el comienzo es como caer en un embrujo del que no quieres salir. Por eso me molesta tanto que hoy en día se describan casi todas las novelas con esas frases: te atrapará desde el comienzo.


La tela de araña que tejemos en los primeros párrafos es nuestra arma más potente. Duras lo sabía y se dejaba en ella su mejor literatura.


No siempre se consigue, pero en eso consiste cautivar a tus lectoras y vamos a ver cómo se hace. Vamos a ver, en concreto, ocho maneras diferentes de empezar tu novela.


Cómo empezar una novela llenando de preguntas la cabeza de tus lectoras


Una de las muchas razones por las que seguimos leyendo es que queremos saber qué pasa después. De eso van los famosos pasapáginas, El Código Davinci, por ejemplo. Pero ahora no me refiero a esa urgencia, sino a otro tipo de necesidad.


Podemos empezar una novela plantando preguntas en la cabeza de nuestras lectoras y una de esas preguntas, quizá la más intrigante, es ¿POR QUÉ?


  • ¿Por qué se levanta Gregorio Samsa convertido en un insecto?

  • ¿Y Circe? ¿Por qué cuando nació no había una palabra para lo que ella era?

  • ¿Cuál es el motivo de que una familia entera haga un terrible viaje en barco si no parece que nadie desee hacerlo?

Todas estas preguntas se abren un hueco en nuestras cabezas con las primeras frases de las novelas a las que pertenecen: La metamorfosis, Circe y El árbol de las mentiras respectivamente.


Pero cuando hablamos de cómo comenzar una novela no nos referimos solo a la primera frase, sino a toda la primera parte: el planteamiento.


Es en el planteamiento donde se encuentran tanto el gancho como el detonante y una de las técnicas que puedes usar es que el propio detonante plantee algunas preguntas cuyas respuestas queden pendientes.


En el caso de El árbol de las mentiras, la pregunta sobre los motivos de la mudanza revolotea sobre nosotras durante muchos capítulos y la respuesta… ¡La respuesta es vital para la protagonista!


Si pretendes atrapar a tus lectoras, asegúrate de que el primer párrafo de tu novela deja planteada alguna pregunta.


Fíjate en la cita de El Amante ¿No te preguntas qué habrá pasado para que a los dieciocho años sea ya demasiado tarde? ¿Qué terrible suceso marcó a la protagonista a tan temprana edad?


Mira cómo comenzar una novela al estilo de Ursula K. Leguin en Los Desposeídos:




¿Por qué es este muro tan importante? Tiene que serlo si la autora comienza hablando de él, así que ¿qué pasa con ese muro?


Cómo comenzar una novela describiendo el escenario


El escenario de una novela es crucial. Y si no, que se lo digan a Edgar Alan Poe y a su famosa Casa Usher. De hecho, que se lo digan a cualquiera que haya leído o escrito una historia de casas encantadas. O a Michael Ende y Fantasia.


El escenario afecta a las emociones de los personajes y, si está bien descrito, también afecta a las emociones de las lectoras.


Cumbres Borrascosas, de Emily Brontë, es un clarísimo ejemplo de ello:




No es lo mismo que la historia transcurra en una gran ciudad que en un pantano. No es lo mismo pasear por una avenida llena de escaparates que por una calle mal iluminada de un barrio peligroso.


El escenario también es responsable de determinar qué es posible y qué no en tu novela. Un ejemplo burdo pero real: si tus protagonistas están en medio del océano, no van a poder acercarse un momento a saludar a sus vecinos, ni cogerán el autobús. Salvo que estés escribiendo fantasía o weird. En estos casos nunca se sabe.


Si te planteas cómo empezar una novela de manera efectiva describiendo un escenario, pregúntate qué información relevante vas a dar con esa descripción.


Así comienza Los libros de Ollurmah, de Regina Salcedo:


La tormenta cesó en cuenato el hombre puso un pie fuera del todo terreno, como si hubiera pisado un interruptor invisible. Después de varios días nevando sin tregua, sin un atisbo del sol, aquello casi parecía un milagro. Si hubiera sido supersticioso habría confiado en augurios favorables, pero ese no era su caso. Sí que creía, por el contrario, en la experiencia. Y esta le decía que lo más probable era que todo terminase como siempre: en fracaso o en tragedia, o quizá en una combinación de ambos. Sacó la espada y el escudo del maletero y corrió hasta una humilde casa de madera y piedra. Era la más alejada del pequeño poblado nepalí situado a tresmil metros de altura, como un nido de águila en un peñasco. La aldea estaba cercada por cimas tan altas que el vértigo colpeaba con más fuerza cuando uno levantaba la mirada.


Este fragmento inicial no solo cumple con el requisito de hacer que nos planteemos varias preguntas, sino que nos sitúa en un lugar extraño, peligroso y hostil. Es un buen modo de crear tensión ya desde el comienzo.


Cómo empezar una novela con un diálogo interesante


Muchas novelas y relatos se quitan de en medio la cuestión de cómo empezar haciéndolo con un diálogo. Los diálogos son directos y dan muchísima información empleando menos palabras que una descripción.


Además, son capaces de plantear muchas preguntas sin ofrecer la respuesta y, si están bien acotados, también pueden dar información sobre el escenario.


Cumbres borrascosas


Este es el diálogo que se ve en la primera página de Cumbres Borrascosas:


—¿El señor Heathcliff? —le había preguntado. Se limitó a inclinar la cabeza afirmativamente. —Soy Lockwood, su nuevo inquilino. Me he apresurado a tener el gusto de visitarle para decirle que confío en que mi insistencia en alquilar la Granja de los Tordos no le habrá molestado. —La Granja de los Tordos es mía —contestó, separándose un poco de mí,—y ya comprenderá que a nadie le hubiera permitido que me molestase acerca de ella, si yo creyese que me incomodaba. Pase usted. Masculló aquel «pase usted» entre dientes, y más bien como si quisiera darme a entender que me fuese al diablo. Ni siquiera tocó la puerta para corroborar sus palabras. Pero ello mismo me inclinó a aceptar la invitación, porque parecía interesante aquel hombre, más reservado, al parecer, que yo mismo. Al ver que mi caballo empujaba la barrera de la valla, sacó la mano del chaleco, quitó la cadena de la puerta y me precedió de mala gana. Cuando llegamos al patio gritó: —¡José! Llévate el caballo del señor Lockwood y tráenos de beber.


En estas pocas líneas ya sabemos que Lockwood es un tipo bien educado y solícito mientras que Heathcliff es un hombre de pocas palabras y un poco brusco. Brontë nos dice cuál es la relación de ambos y sienta las bases de las personalidades de los dos.


Mujercitas


Y el diálogo inicial de Mujercitas, de Louise May Alcott es igualmente revelador:

La personalidad de las hermanas queda sucintamente dibujada, así como la situación de la familia.


Si además combinas diálogo y acción, será mucho más difícil que tus lectoras no quieran saber qué ocurrirá a continuación. Acción y diálogo, bien entrelazados, son una apuesta segura.


Hogar


Así lo hace en Hogar Conchi Regueiro:


—Como se nota que no tienes un sargento en le rabo cada dos por tres. Voy a protestarle por enésima vez por esa manía suya de colocar continuamente el paño de cocina plegado a la perfección, pero prefiero puntear sus labios con un rápido beso. —Y como se nota que eres una milica —contraataco empleando un vocablo de mi escueto y poco preciso léxico macarra. Cojo de nuevo el cazo trapo para agarrar el mango caliente del cazo y servir la leche y lo vuelvo a lanzar de cualquier manera sobre la mesa, y también de nuevo ella lo alisa y lo dobla en un perfecto rectángulo.


Aquí Regueiro nos hace ver las diferencias entre las dos miembros de la pareja y nosotras queremos saber si la relación es buena o no, si el conflicto que se apunta con el detalle del trapo de cocina será o no verdaderamente importante.


Como empezar una novela en medio de la acción


Nada más efectivo que empezar una historia en medio de una escena de acción. Así la lectora no tendrá más remedio que involucrarse en la lectura para ver qué pasa.


Empezar una novela con un párrafo de acción es jugar con ventaja porque la lectora se encuentra de repente en tierra extraña y, si la escena está bien escrita, tendrá que sujetarse a la borda para que la tormenta no la eche del barco.


De un plumazo subes el listón de la intriga y la intimidad con el texto. Eso dispara el número de preguntas que se hace la lectora y, por tanto, el número de páginas que pasará buscando las respuestas.


Cómo comenzar un libro dejando claros los objetivos de la protagonista


Que las lectoras conozcan los objetivos de los personajes es una manera rápida de que empaticen con ellos.


Los objetivos despiertan emociones y las emociones son ganchos muy potentes. Así que si no quieres desvelar el objetivo del personaje al principio porque has pensado que prefieres dejar el conflicto para un poco más adelante, puedes salpicar el comienzo de tu historia con emociones.


En La bruja de Salem Maryse Condé no se anda con chiquitas:


Abena, mi madre, fue violada por un marinero inglés en el puente del Christ King un día de 16** cuando el velero navegaba hacia barbuda. Yo nací a consecuencia de esta agresión. De este acto de odio y de desprecio.


J.K. Rowling lo hace de una manera mucho más sutil y emplea, además el sentido del humor en mi comienzo favorito de novela de fantasía juvenil:

Una de las ventajas de empezar una novela dejando claros los objetivos, deseos y emociones de los personajes es que la lectora enseguida encuentra en sus páginas un sentido, una dirección. Y a todo el mundo le gusta salir de casa sabiendo, más o menos, a dónde se dirige.

Los hechos de la historia tendrán un asidero inmediato, que es la psicología de esos personajes.


Anticipa tensiones que aparecerán en momentos posteriores


Si lo que buscas es cómo empezar una novela de forma inteligente y un poco taimada, puedes hacerlo con escenas que anticipen lo que pasará más tarde.

Como esta es una cuestión de contenido, puedes hacerlo usando cualquiera de las formas mencionadas.


Piensa que los obstáculos funcionan mejor si escalan. Esto quiere decir que es mejor que las pruebas que aparecen al final de la novela sean más difíciles de superar que las del principio. Para que esta escalada de dificultad sume puntos de entusiasmo lector, es buena idea que algunos obstáculos iniciales reflejen obstáculos que aparecerán después.


  • Por ejemplo, en El corazón de Deméter, de Pilar Martín Arias, el protagonista no puede cruzar un puente a mucha altura. Le da vértigo y necesita de mucha ayuda para cruzar al otro lado. Por supuesto, en el clímax hay un puente colgante que ese mismo protagonista tiene que cruzar.

  • En las novelas de detectives que empiezan con el asesinato, las autoras ya nos anticipan que en algún momento se nos revelarán hechos muy importantes.

  • En la película El Exorcista, la imagen que enfrenta al padre Merryn con Pazuzu al comienzo, anticipa el enfrentamiento final y, de hecho, cómo terminará, ya que la estatuilla parece mucho más fuerte que el sacerdote anciano y de salud precaria.


Pero estos hechos que se anticipan no tienen por qué ser necesariamente dramáticos. La dinámica from enemies to lovers que se da en un montón de tramas románticas solo anticipa lo tormentosa que será la relación. Y se crea un tipo de tensión sexual que engancha a lectoras de todo tipo.


Cómo empezar una novela con un buen final


Es mucho más fácil enganchar a tus lectoras si el final de tus primeros capítulos es peculiar, extraño o por lo menos curioso. No hace falta que termines con el famoso cliffhanger, pero sí que le des un poco de pimienta al asunto.


  • En La bruja de Salem, Maryse Condé termina el primer capítulo con unos párrafos en los que la niña Tituba se ha convertido en una mujer que da miedo a los esclavos a los que quiere ayudar, y eso la hace sufrir. De hecho, la protagonista es Tituba, la bruja de Salem.

  • El primer capítulo de Harry Potter termina con unos magos abandonando a un niño en un entorno hostil y deseándole buena suerte.

  • El primer capítulo de Circe, la gran bruja de la mitología griega, termina con ella siendo humillada por sus hermanas.


Para que sea efectivo, el curioso final de tu primer capítulo debería dar comienzo a hechos nuevos y fascinantes. Tendría que dejar intrigadas a tus lectoras y podría incluso cerrar algún arco menor, de tal forma que tus lectoras sepan algo, algo pequeño, con seguridad. Como si fuera un ancla o un pilar en el que se sustentará el resto de la historia.


  • En el caso de Circe es la soledad, el sentimiento de no pertenencia.

  • En el caso de Harry Potter s su identidad.

  • Piensa en el final de tu primer capítulo como una puerta de salida y no de llegada.


Cómo empezar tu novela con una frase impactante


De hecho, la segunda parte de este artículo empieza con una lista de frases impactantes por su belleza y por su significado. Las de Marguerite Durás que has visto más arriba.


Hay docenas de buenas frases que dan comienzo a docenas de buenas novelas y seguro que has leído muchas de ellas.


¿Qué hace que una primera frase sea buena de verdad?


Echa un vistazo al comienzo de 1984. Orwell sí que sabía cómo empezar una novela:


Era un día frío y luminoso de abril y los relojes estaban dando las trece.


¿Las trece? ¡Si los relojes solo tienen doce horas! Este extrañísimo detalle tiene la virtud de hacer que queramos saber mucho más.


Y en Fahrenheit 451, Ray Bradbury no se queda atrás: «Era un placer quemar». ¿Quemar qué? ¿En qué contexto quemar es placentero? Por supuesto, en una sociedad distópica que quema libros.


Si quieres asegurarte de que tu novela empieza de manera adecuada, te aconsejo que revises tus primeros párrafos cuando creas que ya has terminado. Entonces sabrás mejor en qué consiste tu novela y podrás valorar cuál es esa frase estupenda que las lectoras deben encontrar cuando la abran.


Como ejercicio puedes hacer lo siguiente: coge tus diez o doce libros favoritos y lee sus comienzos.

  • ¿Empiezan con acción, descripción, diálogo, con el escenario?

  • ¿Plantean preguntas para las que no dan respuesta?

  • ¿Qué esperas del libro tras ese primer capítulo?

  • ¿El final abre el camino a nuevas aventuras?


Sé que este es un artículo muy largo y lleno de conceptos. Si necesitas ayuda para hacerte con ellos, visita la Zona Premium y comparte tu aprendizaje con la mejor comunidad de escritoras de internet.



Y ahora vamos a ver si te has quedado con los conceptos más importantes ¿Te atreves a hacer este test?



¿Qué tal te ha ido? ¿Necesitas un poco de ayuda extra?





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