Tipos de narradores y cuál elegir para mi novela

La elección del narrador es una de las más importantes a la hora de enfrentarse a la escritura de una novela. De su voz y de su conocimiento dependerán en gran medida las reacciones de tus lectoras, así que no conviene tomarse este tema a la ligera. Afortunadamente, esta no es la primera vez que hablamos de tipos de narradores. Y también hemos dedicado un artículo muy largo al punto de vista narrativo. Hoy vamos a dedicar unos minutos a hablar de cómo elegir al mejor narrador para tu novela teniendo en cuenta todas esas posibilidades.


Qué es el narrador


Solo para que las cosas estén claras desde el principio, diremos que el narrador es el intermediario entre tú, autora, y tus lectoras. Es la voz que cuenta la historia y como tal tiene unas características determinadas.


Puede ser uno de los personajes de la historia o contarla desde fuera (narrador intradiegético o extradiegético) y puede saberlo todo o conocer solo una parte de los acontecimientos.


Como ya hemos hecho una descripción muy amplia de todas esas características, vamos a dejar aquí una infografía a modo de resumen.





¿Cómo elegir el mejor narrador para mi novela?


A pesar de que existen múltiples tipos de narradores, la elección del mejor para tu novela debe tener en cuenta dos cuestiones principales:


  1. Qué necesitas que sepan las lectoras.

  2. Qué limitaciones acarrea cada tipo de narrador.

Si tienes claras esas dos cosas, es muy fácil tomar la decisión.


Por ejemplo, si estás escribiendo una novela de misterio, un narrador no debería saberlo todo, excepto que optes por la figura del narrador que miente conscientemente. El motivo es que, si lo sabe todo, ¿cuál es el misterio? Estará jugando con ventaja todo el tiempo y puede que tus lectoras se sientan engañadas.


De ahí que las aventuras de Sherlock Holmes estén narradas a través de un testigo de los hechos que va descubriéndolos solo un poco después que el inteligente protagonista.


Por supuesto, hay maneras de contar historias de misterio mediante un narrador omnisciente. Agatha Christie lo hace en El Club de los Martes, pero usa un truco. Y tú también puedes hacerlo: lo que hace es ordenar la historia de tal manera que la cuenta en el mismo orden y con las mismas alteraciones que hubo durante la investigación. Miss Marple, que es la narradora del relato dentro del relato (pues está contando una historia a un grupo de amigos), conoce el final, pero elige narrar la historia como si no fuera así. Como el objetivo es sorprender a sus contertulios, el truco funciona. Un poco como cuando se narran historias alrededor de una hoguera.





Si quisieras escribir una novela río en la que tus lectoras necesitasen conocer los pensamientos de muchos protagonistas, así como la disposición de los escenarios y paisajes por los que se mueven, podrías hacer dos cosas: elegir un solo narrador omnisciente que lo supiera todo. O, como hace George R.R. Martin en Canción de hielo y fuego, trabajar con varios narradores en tercera persona equiscientes; es decir, que solo saben lo mismo que un personaje determinado.


En este caso, un narrador en primera persona te pondría las cosas demasiado difíciles, pues hay mucha información que desconoce y a la que no podría tener acceso. Ocurre justo lo contrario en las novelas intimistas en las que se requiere una gran intensidad en los sentimientos o se busca mucha cercanía con las lectoras. En ese caso, de todos los tipos de narradores, uno interno en primera persona sería lo mejor.


En realidad, podría escribir un artículo inmenso lleno de ejemplos y no llegar nunca al tuyo particular, por eso, lo mejor que puedes hacer es contestar a esas preguntas:

  1. Qué necesitas que sepan las lectoras.

  2. Qué limitaciones acarrea cada tipo de narrador.

Además, hay otros elementos que te ayudarán a sacar más partido a cualquiera de los tipos de narradores. Si tu historia es demasiado simple, puedes jugar con la estructura o con la trama. Puedes fragmentarla o añadir diferentes puntos de vista.


Y si quieres estar segura de que el narrador que has elegido es el adecuado, mi consejo es el mismo que te darían en un concesionario de coches: pruébalo. Escribe una o dos escenas correspondientes a diferentes partes del libro y mira a ver si funcionan bien.


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