Arco narrativo: donde historia y personaje se unen

Puede que hayas oído hablar del arco de la historia, o que te hayan llegado noticias de que existe algo llamado arco del personaje. En realidad, ambos son las dos caras del arco narrativo. Dependiendo del tipo de obra que estés escribiendo, uno tendrá más relevancia que otro, pero hay que trabajar ambos para que tu novela o tu relato lleguen a buen puerto; o sea, para que tus lectoras se diviertan, te dejen muchas estrellas en Goodreads y se quieran comprar tu siguiente libro.


Qué es el arco narrativo


El arco narrativo de la historia es el desarrollo de la estructura en tres actos. Y no se llama desarrollo narrativo porque tiene forma de arco. Como en la imagen de más abajo.


El principio se sitúa en un extremo del arco, los problemas y la tensión van aumentando hasta que llegan al punto más alto, que es el clímax, y vuelven a descender hasta el final de la narración.



Los personajes, igual que la historia, también tienen su propio arco, que se refiere a su situación personal y emocional y cómo cambia a lo largo de la historia. Este arco suele conllevar una transformación, que depende de los acontecimientos que suceden y de las decisiones que los personajes toman. Decisiones motivadas por su forma de ser y por su pasado.

¿Qué arco narrativo es más importante, el de la historia o el del personaje?

Leas donde leas acerca de este asunto, una de las preguntas que más vas a encontrarte se parece mucho a aquello de ¿Qué fue primero, la gallina o el huevo?


¿Qué nace antes, la historia o el personaje? Conozco autoras que empiezan a trabajar a partir de una especie de aparición divina. Como los niños de Fátima, un buen día (o una buena noche), se encuentran poseídas por la imagen de un personaje totalmente arrebatador y, claro, tienen que crear una historia para él.


Otras trabajan con ese entusiasmo enfermizo de quien no puede hacer que su cabeza pare: «¿Te imaginas que pasa esto? ¿Y si luego pasara lo otro? ¿No sería la repanocha que la historia terminase así?». Este tipo de escritoras suele empezar a trabajar a partir de una escena.

En realidad, no importa por dónde empieces a escribir: Necesitas un arco de la historia y un arco de personaje.

Arco de la historia y arco del personaje van juntos

Porque ¿qué pasa si tienes a esa guerrera maravillosa y fornida, con un trasfondo de quitar el hipo y un arco de transformación irresistible, pero se queda quieta en su pedestal? Pues no pasa nada. No hay novela, ni relato. Tus personajes se tienen que mover por una historia o, sencillamente, no habrá historia, no habrá novela, no habrá relato.


Ojo, puede que escribas muchas páginas en las que aparezca un personaje sin hacer nada, pero es poco probable que encuentres muchas lectoras para ese producto.

Y, por otra parte, ¿Quién va a llevar a cabo todas asas acciones trepidantes? ¿Quién correrá todas esas aventuras que se te ocurrieron mientras ibas a tope de bebidas energéticas? Necesitas que haya al menos un personaje involucrado en los acontecimientos o no podrás contarlos.

Así que tu arco narrativo tiene que contener tanto el arco de la historia como el arco del personaje.

Arco narrativo, arco de la historia y trama

En pocas palabras, en el arco de la historia es donde debes colocar los diferentes elementos estructurales que darán forma a la novela. Hay un montón de maneras de crear esa estructura, ese arco.

¿Por qué se llama arco el arco de la historia?

Lo decíamos al principio: porque la estructura clásica, de hecho, tiene forma de arco: el comienzo empieza en un punto de tensión bajo, esa tensión aumenta a medida que pasan las páginas y la cosa se lía (si no se liara, no habría una parte llamada nudo), llega a un punto máximo que es el clímax y desde ahí desciende durante el desenlace. Y en ese arco es donde se colocan los elementos principales de la estructura de tu historia, que son estos:

  1. Situación inicial del mundo en el que transcurre la historia.

  2. Detonante: hecho que pone el mundo patas arriba.

  3. Primer punto de giro: entrando en el nudo, aparecen multitud de sorpresas, dificultades y también encuentros con aliados que le dan vidilla a la historia.

  4. Punto medio: momento crítico en el que tu personaje deberá tomar una decisión.

  5. Clímax o momento álgido de la historia señalizado por un gatito y que debe estar cargado de significado para funcionar (el gatito es opcional).

  6. Desenlace en el que vemos como lo anterior ha afectado al mundo donde ha sucedido y también al personaje.

Sea cual sea tu novela o tu relato, puedes encajarla en este arco narrativo básico. Pero para que esto tenga sentido, debe ir de la mano del otro 50% del arco narrativo: el arco del personaje.

Arco narrativo del personaje

Como decía al principio del artículo, para que el arco de la historia funcione, alguien debe ir caminando por él. Imagina el camino de baldosas amarillas sin Dorothy, ¡Qué desolación!


Si te matas a diseñar acontecimientos llenos de significado, y un montón de pruebas, unas doce, para que luego resulta que no haya un Hércules… ¿De qué sirve ese esfuerzo?

Así que necesitas un personaje. Uno que se transforme, a ser posible.

¿Se transforman todos los personajes?

Cierto que no todos los personajes se transforman: ahí tenemos al inefable Sherlock Holmes y a Indiana Jones. Bueno, y a todos esos héroes que no cambian de personalidad ni de manera de ver la vida así les demuestres que el Arca de la Alianza era real. Pero el hecho es que las novelas ganan si lo que sucede en ellas tiene consecuencias. Si no, las lectoras tienden a quedarse con la idea de que han leído algo completamente insustancial. Y a nadie le gusta perder el tiempo. Por eso preferimos leer novelas donde lo que sucede signifique algo. Nos gusta un buen arco narrativo complejo.

Y un arco narrativo complejo se compone de un arco de la historia que transforme a tu personaje. Al final, las dos cosas están tan ligadas una a otra que resulta difícil diferenciarlas.

Es lo que decía al principio: los hechos transforman al personaje y sin personaje, los hechos no pueden suceder. Puede que el árbol caiga, pero si nadie lo oye ¿ha hecho ruido?