Para qué sirven los verbos

La pregunta debería sobrar, pero no es así. Muchas escritoras noveles se lanzan a componer frases, párrafos, capítulos, relatos y novelas sin pararse a pensar en eso, en para qué sirven las palabras. ¿Para qué sirven los verbos? ¿Son lo mismo que los adverbios? El resultado de no prestar atención a lo básico, en más ocasiones de las que crees, es que tu obra no tenga sentido. Y no queremos eso, así que vamos a echar un vistazo a la función de los verbos.





¿Y si antes de leer el artículo echas un vistazo a este test? Puedes repetirlo al final para comprobar tus avences :)




Para qué sirven los verbos: una cuestión de acción


Como seguro que imaginas, no se usa el mismo tipo de palabras para escribir una escena de acción trepidante que una descripción. Mira:


“El poder necesario para crear de la nada un reino y un palacio con tesoros, jardines y sirvientes estaba fuera de su alcance; y, si bien era cierto que en tiempos remotos habría sido capaz de hacer aquello y mucho más, su magia menguaba con cada nuevo ahijado que tomaba a su cargo”.


“Había visitado regularmente a Verena y había tomado nota de las peticiones de los mellizos con respecto al desfile, cuya celebración era ya inminente. También había asistido al encuentro de Alteo con la princesa Eliana, que no había transcurrido como ellos esperaban. Camelia tuvo el tiempo justo de entrevistarse con la última candidata, la princesa Afrodisia, para arrancarle la promesa de que recibiría a su ahijado, la noche antes de su cita con Simón en el Bosque maldito”.


Los dos párrafos son completamente diferentes, uno es más pausado, apenas sucede nada. El otro, el segundo, está lleno de acontecimientos. No son precisamente grandes explosiones, pero los hechos están ahí. Ampos pertenecen a Todas las hadas del reino, de Laura Gallego.



¿Qué es un verbo?


No hay una definición de verbo precisa y que satisfaga a todo el mundo, pero en español los reconocemos nada más velos.


Se dice que el verbo es una palabra que por sí sola puede constituir el predicado de una oración. Ninguna otra palabra puede ser predicado en soledad. Los verbos son los tipos duros de la gramática, los que no necesitan a nadie (o eso se creen).


Vamos a poner un ejemplo. Esta va a ser nuestra oración completa:


La ratita presumida adornaba su cola con un lazo.


Para encontrar el verbo hay que ver qué palabra del predicado funciona sola con total normalidad. Para eso hay que saber que “la ratita presumida” es el sujeto. Espero que hasta ahí lleguemos todas.


Veamos pues:

  • La ratita presumida lazo

  • La ratita presumida un

  • La ratita presumida con

  • La ratita presumida cola

  • La ratita presumida su

  • La ratita presumida adornaba


De todas las palabras que forman el predicado “adornaba su cola con un lazo”, la única que sobrevive por sí misma es “adorna”, de donde se deduce que adorna es el verbo.


Pero ¿Para qué sirve? ¿Cuál es su función?


Bueno, pues sirve para que La ratita presumida no esté flotando como una entelequia en un espacio indeterminado. Sirve para dar un poco de sustancia a la ratita.


Los verbos se encargan de expresar acción


Si tú dices “la ratita presumida” y te quedas ahí, no estás diciendo mucho, en realidad.


Por favor, si eres profesional de la gramática, no me tires nada a la cabeza, que duele. Es cierto que, como definición, aquello de expresar acción se queda muy corto. Estamos de acuerdo. Pero eso no quita para que, con todos los matices que desees, la principal función de los verbos es expresar acción. Tú le preguntas a un verbo «¿qué haces?» Y te contesta: «Aquí, expresando una acción». Al menos casi siempre. Aunque las acciones sean poco activas.


Mirar es tan verbo como correr y estaremos de acuerdo en que correr implica “más acción”. Una película de acción se clasifica así porque ocurren muchas cosas muy emocionantes todo el rato, mientras que una película intimista presenta otro tipo de contenido, más pausado, etc. De hecho, se dice de algunas de estas películas que en ellas no pasa nada. Lo cual es absolutamente falso.


¿Sirven todos los verbos para lo mismo?


No, la respuesta es que no. Volvamos a los ejemplos de Laura Gallego


“El poder necesario para crear de la nada un reino y un palacio con tesoros, jardines y sirvientes estaba fuera de su alcance; y, si bien era cierto que en tiempos remotos habría sido capaz de hacer aquello y mucho más, su magia menguaba con cada nuevo ahijado que tomaba a su cargo”.


“Había visitado regularmente a Verena y había tomado nota de las peticiones de los mellizos con respecto al desfile, cuya celebración era ya inminente. También había asistido al encuentro de Alteo con la princesa Eliana, que no había transcurrido como ellos esperaba. Camelia tuvo el tiempo justo de entrevistarse con la última candidata, la princesa Afrodisia, para arrancarle la promesa de que recibiría a su ahijado, la noche antes de su cita con Simón en el Bosque maldito”.


Para qué sirven los verbos: una cuestión semántica


Partamos de la base de que los libros no se escriben solo con verbos y que todas las palabras de esos párrafos ayudan a crear la sensación de pausa en el primero y de prisa en el segundo. Esto es así.


Ahora, independientemente de ello, el tipo de verbos que uses servirá para apoyar unas sensaciones u otras.


  1. Ser, tomar y menguar hablan más de estados, de situaciones, de esencias. Ninguno de esos tres verbos implica un gran cambio en el estatus quo. Camelia está pensando en como eran las cosas antes y en como son ahora.


  1. Sin embargo, en el segundo párrafo, vemos que va y viene a sitios: visita, asiste, la visita transcurre, la princesa recibe. Hay actividad ahí.


Por eso, en mis informes de lectura y en mis mentorías insisto tanto en que hay que usar verbos correctos y verbos precisos. Además, hay que huir de los “verbos tipo” o débiles.


Tenemos docenas de verbos en español; así que reducir cada frase a un era, un estaba o un tenía es una muestra bien de pereza o bien de falta de herramientas.



Repetid conmigo:

¿Para qué sirven los verbos? Para expresar acción

¿Para qué sirven los verbos? Para mejorar la precisión

¿Para qué sirven los verbos? Para crear emociones


Como usar mejor los verbos


Hace unos días compartí estas imágenes en Instagram:




Pero, para ser capaces de seleccionar los mejores verbos, necesitamos distinguirlos de los peores. Y esos son los verbos débiles o verbos comodín.


Los verbos comodín se usan sin pensar, son las primeras herramientas de las que nos servimos, porque resultan cómodas. Nos hemos acostumbrado a ellas y renunciar a lo familiar siempre supone un esfuerzo.




¿Qué son los verbos comodín?


Danial Cassany, en La cocina de la escritura, los define así:


Qué son los verbos comodín


Si el comodín es la carta que encaja en cualquier juego, la palabra comodín es aquel nombre, verbo o adjetivo, de sentido bastante genérico, que utilizamos cuando no se nos ocurre otra palabra más específica. Son palabras, en este caso verbos comodín, los que sirven para todo, que se pueden utilizar siempre, pero que precisan poco o nada el significado de la frase. Si se abusa de ellos, empobrecen la prosa y la vacían de contenido.


Sirven para todo, pero no precisan nada


Esta es la cuestión más importante de todo el artículo.


¿Qué es una cosa? ¿Puedes definirla? ¿Te haces una imagen mental de lo que es una cosa? Yo no puedo. Los cuadernos son cosas, cada componente de la lista de la compra es una cosa.


¿Sabes quién explica como nadie lo que Cassany quiere decir en esa definición? ¡Los pitufos!





Y este es el problema de abusar de los verbos comodín o de las palabras baúl: que terminas por vaciar de contenido un texto. Decía el otro día en Tuiter un mecenas muy querido que quizá esforzarse por usar verbos más precisos fuera un buen ejercicio, pero que podría cansar a autoras y lectoras por igual.

Ejemplo de uso de verbos comodín

Texto con verbos comodín


Cera movió la cabeza mientras comía un trozo de pescado envuelto en algas azules. Sabía a sal y poco más. Sus compañeros hablaban sin cesar. Lo hacían con la boca llena y golpeaban los platos de fina porcelana con los cubiertos de metales preciosos. Todo hacía ruido.


Texto original


Cera asintió mientras masticaba un trozo de pescado envuelto en algas azules. Sabía a sal y poco más. Sus compañeros parloteaban sin cesar. Lo hacían con la boca llena y golpeaban los platos de fina porcelana con los cubiertos de metales preciosos. Todo tintineaba, entrechocaba, se rompía.


Conclusiones


Creo que estaremos de acuerdo en que, para las lectoras, es mucho más entretenido leer la segunda versión, donde queda mucho más claro lo que sucede.


Decir cosas no tiene la fuerza expresiva de parlotear. Ni hacer ruido significa lo mismo que tintinear, entrechocar o romperse, ¿verdad?


El fragmento, por cierto, pertenece a Barro, novela de fantasía de una servidora.


Ejemplos de verbos comodín


En realidad, en su libro, Cassany no habla solo de verbos comodín, sino de palabras comodín en genera. Y pone los siguientes ejemplos:

  1. Aspecto, hecho, elemento, cosa, información, problema o tema, como ejemplos de sustantivo comodín.

  2. Bueno, interesante o positivo, como ejemplos de adjetivos comodín.

  3. Decir, hacer, tener, realizar, iniciar o finalizar, como ejemplos de verbos comodín.

Los asesinos del lenguaje


El español es un idioma muy rico. Puede que no nos lo parezca, porque lo usamos a diario. Pero lo cierto es que nuestro diccionario histórico acumula 150.000 entradas (la RAE solo 88.000).

Si usamos hacer para referirnos a cualquier tipo de acción y cosa para cualquier tipo de objeto o hecho ¿qué pasa con el resto de palabras? ¿Qué les espera? Sin duda, el desuso. Y ¿Qué sucede cuando un idioma se empobrece? Que sus hablantes empobrecen su manera de pensar.


Pero dejémonos de filosofías y sentimentalismos. No pensemos a largo plazo, seamos prácticos.


Supongamos que estás escribiendo un pasaje de tu próximo relato; en concreto, la escena en que tu protagonista, Pablo, tiene que preparar la comida. Ese día van a tomar pollo asado.

Fíjate que hacer la comida elimina opciones tan sabrosas y jugosas como asar, hornerar, estofar, recalentar, guisar, freír, rebozar…


Hacer la comida no nos dice nada de Pablo. No sabemos si es un tipo que vive de las sobras o si prefiere dejar que la carne de ave se haga en su jugo, despacio, mientras la casa se llena del olor a la receta favorita de su abuela.


¿Qué es más preciso?

  1. Pablo se puso a hacer la comida.

  2. Pablo asó el pollo.

  3. Pablo cocinó el pollo.

Alternativas a los verbos comodín


La esencia de La Escribeteca es ofrecer soluciones, no plantear problemas, así que veamos por qué verbos llenos de contenido y precisión puedes sustituir los horribles verbos comodín:


Decir


Mencionar, apuntar, hacer referencia, nombrar, señalar, comunicar, transmitir, contar, expresar, enfatizar, destacar, poner de relieve, resaltar, remarcar, afirmar, asegurar, garantizar, aseverar, sostener, opinar, acordar, discrepar, sugerir, recomendar, aconsejar, ordenar, quejar, reprochar, echar en cara


Haber


Un accidente, un altercado, un cortocircuito, etc: producirse

Gente, manifestantes, invitados, etc: acudir

Obras, hechos, opiniones, etc: exponerse

Un atraco, un incidente, una protesta, etc: tener lugar


Hacer


Elaborar, planear, teorizar, crear, ofender, edificar, resumir, proyectar, comprar, diseñar, transplantar... Esta lista podría ser infinita. Piensa que, en muchas ocasiones, si vas a utilizar el verbo hacer con un sustantivo, es probable que puedas cambiar esa combinación por un verbo más preciso.


Tener: mi verbo comodín favorito


Además de escritora de ficción y de animadora oficial de autoras, trabajo como copy y redactora web. En el desempeño de esa función también debo revisar los artículos de algunas compañeras, y el verbo comodín que más aparece es tener.

Todo se tiene. Beneficios, ingredientes, oportunidades… Todo.


Hasta el punto de que, documentándome para este artículo, me he encontrado con este otro, de El diario.es. Pincha aquí porque el contenido es muy interesante (y se ve que el redactor detesta los verbos comodín). Pero no se ha dado cuenta de que emplea tener con una profusión alarmante.

Si quieres practicar con esto de la erradicación del verbo comodín, hazlo con ese artículo de El Diario. De verdad que merece la pena. Y además es muy didáctico.


Y ahora vamos a ver si el test te sale igual o mejor que al principio :)



Y si lo que quieres es ayuda personalizada, te recomiendo que eches un vistazo a La Escribeteca. Como escribimos juntas semanalmente, recibirás feedback sobre tus reiteraciones, tus verbos comodín y, en general, sobre los puntos fuertes y débiles de tus escritos.


¡Echa un vistazo!



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