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Cómo disfrutar de la escritura en verano




Es un hecho: para muchas de nosotras, las vacaciones estivales pueden resultar un desafío. Sobre todo si queremos dedicar tiempo a nuestra actividad favorita: escribir. Las obligaciones que no desaparecen, los cambios en la rutina, las distracciones propias de esta época del año y las tentadoras (u obligatorias) actividades sociales pueden afectar nuestra capacidad para encontrar momentos de calma, concentración y motivación necesarios para plasmar nuestras ideas en papel. Así que disfrutar de la escritura en verano puede convertirse en una quimera y, lo que es peor, en una fuente de estrés.


Pero no te preocupes, tenemos algunos consejos para que puedas mantener un enfoque saludable y positivo durante este periodo.


En pocas palabras, se trata de aprende a aceptar y adaptarte a las circunstancias, permitiéndote disfrutar del verano sin culparte por no escribir tanto como deseas. Descubre cómo encontrar satisfacción en los pequeños logros y cómo utilizar los momentos de descanso para nutrir tu creatividad. ¡Sigue leyendo y aprende a disfrutar de un verano lleno de bienestar tanto para tu mente como para tu escritura!


Los 4 motivos por los que no es tan fácil disfrutar de la escritura en verano


1. Crees que en verano tendrás más tiempo para escribir, pero no es verdad


Asociamos las vacaciones con un período de descanso y liberación de las responsabilidades habituales, lo que nos lleva a pensar que tendremos mucho tiempo libre para dedicarlo a actividades como escribir. Sin embargo, en la práctica, descubrimos que las obligaciones y compromisos no desaparecen por completo. De hecho, incluso surgen nuevos compromisos ineludibles.


Es difícil disfrutar de la escritura en verano cuando aparecen de la nada responsabilidades familiares, como visitas o viajes repentinos. Si tienes hijos, es probable que estén en casa durante las vacaciones escolares, lo que implica que tendrás que prestarles atención. Y esto, que también es fuente de alegría, limita tu tiempo disponible para escribir. Este tipo de fricciones no ayudan, así que hay que contar con ellas para que no sumen puntos de tensión.


Además, las vacaciones de verano también son un momento estelar para los eventos sociales. Surgen invitaciones a barbacoas, fiestas en la playa, bodas, reuniones familiares y lo que se te ocurra. Estos compromisos consumen tiempo y energía, dejando menos espacio para dedicarse a la escritura. Además, es muy probable que quieras asistir a algunos de ellos. O incluso a todos.


Otra distracción común durante el verano son los viajes. Planificar y organizar un viaje implica tiempo y esfuerzo, y durante el propio viaje tendrás menos tiempo disponible para sentarte a escribir.


2. Los cambios de rutina no ayudan a disfrutar a de la escritura en verano


Incluso si no tienes obligaciones familiares, eventos sociales o viajes planificados, el simple hecho de cambiar tu rutina diaria puede hacer que sea más difícil encontrar tiempo para escribir durante los meses de verano. La falta de una estructura regular puede desordenar tu horario y dificultar la reserva de un tiempo dedicado exclusivamente a la escritura.


Cuando nos acostumbramos a seguir una rutina regular, nuestro cerebro se ajusta a ese patrón y encuentra un espacio mental propicio para la creatividad. Sin embargo, durante el verano, las obligaciones cambian (ya hemos visto que no desaparecen), los horarios se vuelven más flexibles y las responsabilidades familiares pueden aumentar.


Esta falta de rutina puede afectar negativamente nuestra capacidad de concentración y enfoque. Se crea una especie de sensación de desorden y eso hace que, a muchas de nosotras nos cuesta encontrar un momento ideal para sumergirnos en la escritura.


Para contrarrestar estos efectos, es importante ser conscientes de los desafíos que implica el cambio de rutina y buscar formas de establecer una estructura flexible pero efectiva. Podemos crear un entorno propicio para la escritura, ya sea encontrando un lugar tranquilo para trabajar o utilizando técnicas de enfoque, como la meditación.


3. El calor


Y no me refiero necesariamente al calor sofocante que no te deja ni moverte. El buen tiempo también nos arranca de los amorosos brazos de nuestros relatos y novelas.


Y, por supuesto, es comprensible que queramos aprovechar el buen clima y sumergirnos en las numerosas actividades al aire libre que esta temporada ofrece. Sentir la brisa en la playa, refrescarse en una piscina o disfrutar de una barbacoa con amigos son experiencias tentadoras que pueden desplazar la escritura hacia el final de nuestra lista de prioridades.


La presión social y cultural de aprovechar al máximo estos meses también puede influir en nuestra capacidad para disfrutar de la escritura en verano. Nos enfrentamos a expectativas de exprimir al máximo las vacaciones, lo que puede generar sentimientos de culpa o frustración si dedicamos tiempo a escribir en lugar de sumergirnos por completo en el ambiente estival.


Lo mal es que también nos sentimos culpables cuando cedemos a las tentaciones veraniegas y no escribimos tanto como nos habíamos propuesto. Así que entramos en un bucle del que más nos vale salir cuanto antes.


Para salir de ese bucle, recuerda que no hay una única forma «correcta» de disfrutar el verano. Cada persona tiene sus propias pasiones y prioridades. En lugar de sentirnos culpables, podemos encontrar un equilibrio saludable entre disfrutar del verano y dedicar tiempo a nuestra pasión por escribir. Esto puede implicar establecer horarios flexibles de escritura, aprovechar los momentos de inspiración que surjan durante las actividades al aire libre o llevar un diario de viaje para capturar nuestras experiencias estivales.


Esto último es importante. Escribir no es una actividad monolítica que deba hacerse siempre igual ni con el mismo objetivo. Pero hablaremos de eso dentro de un segundito.


4. La necesidad de descansar


La disonancia entre la necesidad de escribir y la asociación de las vacaciones con el descanso puede limitar nuestra capacidad para disfrutar de la escritura durante el verano.


Por un lado, sentimos la necesidad interna de seguir escribiendo y dar vida a nuestras ideas, pero, por otro lado, el verano nos invita a relajarnos y disfrutar de un merecido descanso.


Es natural que asociemos las vacaciones con un tiempo de relajación y desconexión. Después de todo, el verano se ha convertido en un símbolo cultural de momentos de ocio, escapadas y disfrute del tiempo libre. Sin embargo, esta mentalidad puede chocar con nuestras metas y compromisos de escritura. E incluso puede generar sentimientos de culpa o conflicto si dedicamos tiempo a una actividad que percibimos como laboriosa o que nos exige esfuerzo mental.


Una manera de alcanzar cierta armonía interna en este sentido es recordar que la escritura también requiere descanso y renovación. El proceso creativo se nutre de experiencias, observación y reflexión, y el verano nos ofrece oportunidades únicas para recargar nuestra inspiración y nuestra energía creativa.


Para encontrar un equilibrio saludable, es fundamental escuchar nuestras necesidades y deseos personales. Esto implica reconocer la importancia del descanso y permitirnos disfrutar del verano sin sentirnos culpables, escribamos o no. Al mismo tiempo, podemos encontrar formas de integrar la escritura en nuestro tiempo de ocio.


4 estrategias para disfrutar de la escritura en verano


Hemos visto las cuatro razones principales por las que disfrutar de la escritura durante las vacaciones puede convertirse en misión imposible: expectativas poco razonables acerca del tiempo que vamos a tener, el calor, los cambios de rutina y la necesidad de descansar son los enemigos públicos número 1.


Ahora vamos a ver qué podemos hacer para combatirlos sin olvidar que estamos en vacaciones y que podemos aprovecharlas de más de una manera. Al fin y al cabo, somos personas adultas y tenemos la capacidad de disponer de nuestro propio tiempo.


1. Establecer una rutina flexible


Aprovecha la flexibilidad del verano para crear una rutina de escritura adaptada a tus actividades estivales. Designa un tiempo específico cada día o cada semana para escribir y comprométete a cumplirlo. Puede ser por la mañana temprano, al atardecer o incluso durante una escapada de fin de semana. Lo importante es mantener la consistencia y reservar un espacio dedicado a tu pasión por la escritura.


Y si, como yo, no eres fan de las agendas cerradas, lleva siempre papel y boli o tu app de notas con batería. En algún momento te aburrirás y no sabrás qué hacer. Es mejor que, cuando eso pase, estés preparada.


2. Inspirarse en las experiencias veraniegas


El verano ofrece una gran cantidad de experiencias enriquecedoras que pueden alimentar tu creatividad. Aprovecha las escapadas, los encuentros sociales y las actividades al aire libre para inspirarte en nuevas ideas y perspectivas. Lleva contigo un cuaderno de notas o utiliza tu dispositivo móvil para capturar esos momentos de inspiración (este consejo vale para absolutamente todo). Así, podrás utilizarlos más tarde como material para tus escritos y disfrutar de la conexión entre tu creatividad y las experiencias estivales.


A esto me refería antes cuando decía que la escritura no es una actividad monolítica. Puedes escribir y no estar trabajando en tu novela. El verano puede servirte para experimentar y enriquecer tu caja de herramientas.


3. Experimentar con nuevos espacios de trabajo


Una manera de disfrutar de la escritura en verano que me encanta es buscar sitios nuevos para sentarme a escribir. De hecho, es algo que hago durante todo el año: recorro las cafeterías de los alrededores, me pierdo por los parques en busca de rincones...


Escapar de tu espacio habitual de escritura puede ser muy revitalizante. Prueba escribir en un parque, en la playa o en una terraza al aire libre. Disfruta de la naturaleza, el sol y el aire fresco mientras das vida a tus palabras.


No soy muy fan de los disfraces de escritora, pero sentirse bohemis de vez en cuando tampoco viene mal. Así que no te cortes.


4. Incorporar la escritura como parte del tiempo de descanso


Quizá te suene raro, pero escribir también puede ser una forma de descanso y autodescubrimiento. Intenta ver la escritura como una actividad relajante y terapéutica, una manera de conectar contigo misma y explorar tus pensamientos y emociones. Dedica un tiempo a escribir sin expectativas o presiones externas, simplemente para disfrutar del proceso y permitir que las palabras fluyan libremente.


¿Y cómo puede La Escribeteca ayudarte a disfrutar de la escritura en verano?


¡Me encanta que me hagas esa pregunta!


La Escribeteca puede ser tu aliada perfecta para disfrutar de la escritura durante el verano. Como plataforma y comunidad dedicada a la escritura y la creatividad, te ofrece una serie de recursos y apoyo para nutrir tu pasión por la escritura incluso en esta temporada. Por ejemplo:

  1. Inspiración y consejos: estás en un blog lleno de artículos y publicaciones inspiradoras que pueden ayudarte a encontrar motivación y superar cualquier bloqueo creativo que puedas experimentar durante el verano. Por ejemplo, este artículo sobre cómo gestionar los objetivos de escritura que se escribió pensando en los propósitos de Año Nuevo, pero que también aplica para los objetivos veraniegos.

  2. Comunidad de escritoras: La Escribeteca te conecta con una comunidad de escritoras apasionadas que comparten tus mismos intereses. Puedes participar en grupos de escritura online, unirte a talleres o participar en desafíos temáticos de escritura.

  3. El Poder del Retelling: hay muchos más cursos en nuestro apartado de formación, pero este es especialmente interesante si quieres escribir algo ligero en verano. Es un curso corto, muy barato y súper práctico. Cuando lo acabes tendrás un relato bajo el brazo y todas las herramientas que necesitas para escribir muchísimos más.

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