Bloque de trabajo: semana 3 2023
- La Escribeteca

- 17 ene 2023
- 4 Min. de lectura

Bienvenidas al bloque de trabajo de la semana 3 de 2023, queridas escribetequers:
Como os decía en el post del reto mensual, este año, las reglas para participar en los retos mensuales y para usar los disparadores semanales han cambiado un poco.
Lo más importante respecto a los encuentros semanales es esto:
Antes de publicar tu relato, debes comentar el de alguna compañera. Si eres la primera persona en subir contenido, comenta el último relato del encuentro inmediatamente anterior. En este caso, es este. Si ves que el último relato tiene muchos comentarios, ve a otro que tenga menos y así repartimos el amor y el feedback.
Tu relato debe ir precedido del enlace a tu comentario, para que pueda comprobar que, efectivamente, has dejado feedback.

Dicho esto, vamos con el disparador para el bloque de trabajo de la semana 3 de 2023.
Escribe un relato de 1000 palabras, basado en el vídeo superior, en el que el final se pueda interpretar como el principio de una nueva historia.
¿Para qué sirve este ejercicio?
Sobre todo para trabajar los finales mixtos. Y digo mixtos porque tienes que cerrar la historia que cuentes, pero también debes dejar abierta la posibilidad de una nueva historia. En el vídeo sería la vida de los nuevos dientes de león.
Ejemplos:
La tacita, de José María Merino
Aquí el protagonista se bebe una taza de café. Y eso da pie a todo un mundo de posibilidades. Literalmente.
He vertido café en la tacita, he añadido la sacarina, remuevo con la cucharilla y, cuando la saco, observo en la superficie del líquido caliente un pequeño remolino en el que se dispersa en forma elíptica la espuma del edulcorante mientras se disuelve. Me recuerda de tal modo una galaxia que, en los cuatro o cinco segundos que tarda en desaparecer, imagino que lo ha sido de verdad, con sus estrellas y sus planetas. ¿Quién podría saberlo? Me llevo ahora a los labios la tacita y pienso que me voy a beber un agujero negro. Seguro que la duración de nuestros segundos tiene otra escala, pero acaso este universo en el que habitamos esté constituido por diversas gotas de una sustancia en el trance de disolverse en algún fluido antes de que unas gigantescas fauces se lo beban.
'Numeración incorrecta', de Isabel González
“Un día me compraré un caballo de estos. Rosa y con alas”, dice la niña y señala, en el libro abierto sobre sus muslos, la foto de un flamenco. El hombre, alentado por tanta inocencia, se quita la chaqueta, estrecha su acercanza y escarba los bordes de la hoja sesgada mientras le explica que alguien arrancó una página entre definición e imagen, que después del doce no viene el quince y que imagínate si Genghis Khan hubiera dominado Mongolia sobre un ave de tan frágiles patas. Como si la niña no supiera. Como si no apretara en su puño la hoja extirpada. Como si las cosas no pudieran ser de otra forma.
En este caso el micro de Isabel González cuenta una anécdota que podría dar paso al desarrollo de un personaje muy inquietante. Pero cierra el relato presente, que es el del hombre explicándole a la niña cosas que ya sabe y ella enfadándose.
En tu ejercicio recuerda que debes dejar la puerta abierta para que la lectora pueda imaginar una historia nueva.
Instrucciones extra para el modo avanzado
Vamos con la capa extra de dificultad en el relato que os sugiera el disparador. Podéis tratar de cumplir estos requisitos tanto en el modo saga como en el autoconclusivo.
Repasa el texto y asegúrate de que no has utilizado ningún sujeto prescindible. Por ejemplo, en la frase «Yo creo que este sujeto no hace falta», el sujeto no es necesario porque el verbo ya nos dice que se trata de la primera persona de singular.
Escribe el nombre de tu protagonista un máximo de una sola vez. Luego puedes referirte a ella de diferentes formas (sé creativa), pero recuerda la regla 1: nada de sujetos innecesarios.
Ya que estamos hablando de sujetos, asegúrate de que sabemos cómo es físicamente tu protagonista.
Y, por rizar el rizo, danos datos físicos dos veces de manera integrada: una en el primer tercio de la historia y otra al final.
Por ejemplo:
Las cataratas de Marina no le permitían ver el azul del cielo. Ni siquiera lo reflejaban. Las telas de araña polvorientas que aparecían tras sus párpados la mantenían separada de la luz. Al anochecer, daba un poco de miedo, pero bajo el brillo radiante del sol, solo parecía una anciana un poco fuera de lugar. Por la toquilla que le cubría los hombros y que no se quitaba nunca.
—Te vas a quemar, mamá.
—Todavía no —murmuraba ella. Y luego se limpiaba los labios con un pañuelo húmedo de su propia saliva porque no se había acostumbrado a la dentadura nueva y todavía babeaba un poco.
Cuando llovía, no salía de casa. Se colocaba junto a la ventana, se aferraba a la lana del chal y disfrutaba un poco antes de que su hija bajase la calefacción, horrorizada por la factura del gas, que no tardaría en llegar. También la asustaban los ojos ciegos de su madre, pero eso era algo que no estaba dispuesta a admitir ni siquiera ante sí misma.
Los días de viento, la anciana salía a la entrada y se agarraba con desgana a la barandilla del porche, como si desease que una ráfaga se la llevase volando. Algo que no sucedería porque por allí rondaba siempre su hija para evitarle las desgracias.
Hasta que un buen día, uno muy soleado, bueno de verdad, el cielo se cubrió de nubes de repente, la lluvia descargó con fuerza inusitada y el viento la levantó mientras su hija recogía la colada a toda prisa.
Se dio cuenta de que su madre no estaba en cuanto entró en casa y vio la toquilla. Por algún motivo miró al cielo y descubrió dos nubes blanquecinas, igualitas a viejas telas de araña polvorientas.
Alicia Pérez Gil
La abuela que salió volando
Y esto es todo.
Nos vemos en el encuentro del miércoles 18 de enero a las 11:00 y el viernes 20 de enero a las 18:00. En este enlace.

Héroes y heroínas
— Llegaron muy cansados al valle. Los niños fueron los primeros en beber agua de las fuentes que había a la entrada del templo. Después, los ancianos. Fue un viaje muy largo, con muchos sinsabores. Pero ya habían llegado y estaban contentos. Lo malo pasado se olvidó al ver la pradera verde y fresca. Ahora todo se contemplaba desde el prisma de la esperanza.
Comenzaron a montar las tiendas y los más ancianos fueron al bosque a recolectar hierbas medicinales, con la idea de hacer despensa para los meses de invierno.
El bosque era pequeño, pero muy frondoso. Albergaba gran número de especies arbóreas y un sinfín de hierbas y arbustos. Sí, digo bien, un sinfín, porque…
https://www.laescribeteca.com/post/bloque-de-trabajo-semana-3-2023?commentId=db8a0985-dd6d-4c33-aec7-a8cdb864bd93
Llegado el momento, José Román Andrónico Fuentes comprendió que para lidiar con Celeste Fuentes tendría que ser más inteligente que ella, lo que significaría no enfrentarla abiertamente. Hasta entonces, todas sus agrias discusiones habían acabado en silencios hostiles, prolongados pero infértiles silencios que se repetían en largas filas, como los demonios rojos de su infancia nocturna.
Entendió que Celeste rehuía la sinceridad y la verdad. Le temía. No sólo eso. Se convenció, a fuerza de repasos infinitos, que su madre sería, era en realidad, la única persona a la que le perdonaría todo (¿Por qué? quizás por su necesidad compulsiva de ir equilibrando las culpas, ofrecía las suyas como contrapeso de las ajenas). En consideración a esa realidad inevitable,…
"Paul llevaba tres días sin ir al colegio", a causa, al parecer, de la repentina desaparición de su amigo Mathieu. Este me pareció ser el nudo de la historia. Desaparece y su padre, el señor Sauvage, le exige con malas manera a Paul que diga donde está su hijo. El niño se ha escapado de casa para no seguir recibiendo los maltratos de su padre.
Comentario al texto
https://www.laescribeteca.com/post/bloque-de-trabajo-semana-3-2023?commentId=96644997-2866-4d58-9fa8-6993330753a6
Reto semanal con final abierto. Ahora que he vuelto a leer el reto veo que tenía que dar pie a una nueva historia, lo entendí mal y simplemente he dado un poco pie a que la historia continúe.
La casa
Enfrente de su ventana habían empezado a construir una casa. Una máquina, de ruedas enormes y techo abombado, se paseó por el solar hasta dejarlo tan liso como un mantel recién planchado. “Ahora vienen los cimientos” le dijo su padre.
Paul llevaba tres días sin ir al colegio, desde que Mathieu Sauvage había desaparecido la tarde del tres de marzo mientras jugaban en el parque, y le gustaba tener algo diferente para ver además del programa…
Me perdì un poco en el tercer párrafo (Cuando llovía, no salía de casa)...En la relectura me di cuenta de que los ojos ciegos asustaban a la hija, pero me perdí ahì en la lectura inicial.
Ejercicio interesante, en cuanto a ese cambio de personaje, siempre en tercera persona. Jose R. Merentes-Correa.