¿Motivación para escribir? No es lo que necesitas

Muchas de nuestras alumnas llegan a La Escribeteca con un objetivo claro: quieren ser escritoras. La mayoría también arrastra un problema que parece imposible de solucionar: no encuentran tiempo, fuerza o motivación para escribir. Cuando esta última aparece en los mails que recibo o en los mensajes privados de Instagram, echo la vista atrás y me acuerdo de mis dos yoes del pasado: la que sufría del mismo mal y la que escribió 5 novelas por encargo en un año. Algo, por cierto, que no recomiendo a nadie. ¿Qué separa a mi primera yo de la segunda? De eso vamos a hablar hoy.


Cómo inspirarse para escribir: todos los trucos típicos y el motivo por el que NO FUNCIONAN


Si haces una búsqueda rápida en Google, que incluya los términos «motivación para escribir» o «como inspirarse para escribir», es probable que te encuentres con un montón de consejos y trucos aparentemente infalibles. Los más populares son:


  1. Muévete y sal a buscar la inspiración. Las musas no acudirán a visitarte solo porque lo desees. Algunas maneras de buscar la inspiración que suelen sugerirse son: llevar un diario, leer las noticias, tomar notas, etc.

  2. Piensa que en cada rincón puede esconderse una historia. En este sentido, la recomendación para inspirarse para escribir es permanecer alerta, con los sentidos arácnidos activados, a la espera de disparadores accidentales, como extrañas conversaciones o escenas que llamen nuestra atención.

  3. Ponte la vida más fácil y crea un lugar especial y sagrado para que la motivación para escribir te pille preparado. Aquí los consejos suelen estar relacionados con agendar un tiempo para la escritura y acondicionar un espacio para ello.

  4. Escoge un tema y no admitas distracciones. No hay mucho más que decir. La idea de centrarse en un solo tema parece lógica y de sentido común. Veremos en un momento por qué no lo es para todo el mundo.

  5. Procura que ese tema te apasione. Este consejo lo he dado yo en muchas ocasiones y la verdad es que funciona. No tanto como motivación para escribir, sino como zanahoria para ir tirando en los malos momentos.

  6. Trabaja la motivación. Es fascinante la cantidad de veces que he leído, mientras investigaba para este artículo, que lo mejor para motivarse es motivarse. Sin mucha más explicación. En el mejor de los casos, este truco estaba ligado a la necesidad de establecer objetivos y un plan de acción. Esto está muy bien, sobre todo la parte de los objetivos, pero lo de planificar tampoco es lo más adecuado para todas.

  7. Lleva siempre contigo una libreta (o una app que la sustituya) para poder tomar notas e incluso escribir en cualquier momento.

Todos estos trucos y consejos son maravillosos. Ninguno es malo por sí mismo y de hecho puede que ayuden a encontrar motivación para escribir. El problema es que la motivación no suele ser la causa por la que las escritoras en ciernes no escriben.


Al menos, no la motivación tal y como solemos entenderla. En este artículo de Psicología y Mente se habla de diferentes tipos de motivación. Como ellos son los profesionales, si te interesa el tema te recomiendo que lo leas. Yo me quedo con el concepto de motivación intrínseca. En el artículo se pone el ejemplo de la persona que va a entrenar por el placer que le supone hacerlo.


En este sentido, la motivación para escribir se originaría en el placer que las escritoras sentimos cuando escribimos. O sea, que disfrutar de escribir es la motivación interna (intrínseca) para hacerlo.


Pero ¿qué pasa cuando ya no disfrutamos? Pues que todos esos trucos y tips que responden a la pregunta de cómo inspirarse para escribir, ya no sirven.


Pero no te preocupes porque ahora mismo vamos con el concepto clave que sí nos ayuda a salir del pozo de la desmotivación (o sea, que nos ayuda a volver a disfrutar de la escritura).


Resiliencia, el sustituto de la motivación para escribir


La resiliencia es una de las mejores características con las que una escritora puede contar. De hecho, ser una persona resiliente nos ayuda a recuperarnos de los tropiezos, a identificar oportunidades y a no sucumbir a las malas rachas.

No podemos obviar que la vida de escritora está llena de obstáculos. Y los más difíciles de superar no son los externos, que están muy relacionados con la suerte, la verdad, sino los internos. Por eso necesitamos de algún tipo de combustible que nos ayude a entender la escritura como un proceso a largo plazo.

Ahí es donde entra en juego la resiliencia.

Qué es la resiliencia


En esta casa no nos gusta Mr. Wonderful. Algo que podemos demostrar porque diseñamos nuestras propias tazas a modo de protesta. Así que no te diremos que la resiliencia lo cura todo.

Ser resiliente no significa que las cosas te resbalen, ni impide que aparezcan problemas. Lo que sí trae consigo la resiliencia es la adaptabilidad necesaria para lidiar con los momentos menos agradables de nuestra existencia como escritoras.


(La taza es el equivalente a tirar el portátil por la ventana cuando nada te sale bien, pero en barato).


¿Y cuáles son esos momentos menos agradables de nuestra vida como escritoras? Pues todos los que acaban con nuestra motivación para escribir, por ejemplo:

  • Las críticas negativas

  • El rechazo editorial

  • No ser seleccionadas en un concurso

  • No conseguir tantas lectoras o ventas de nuestros libros como esperábamos

  • Atropellos perpetrados por la vida, como sufrir accidentes, enfermedades; estar demasiado ocupadas, etc.

Gracias a la resiliencia podemos sobrevivir a las dificultades a corto plazo y somos capaces de seguir trabajando nuestra escritura a largo plazo.

Para una definición precisa, te dejo de nuevo con los amigos de Psicología y mente.

Motivación para escribir, resiliencia y creatividad


La creatividad es una de las claves de la escritura. Y de la vida, en realidad. Pero no vamos a perdernos en cuestiones filosóficas, sino a conectar la fuente de nuestra pasión, la creatividad, con la resiliencia. Y, con un poco de suerte, a reencontrarnos con la motivación para escribir, que es lo habíamos venido a buscar aquí. Eso sí, motivación entendida como placer. Escribimos porque nos gusta, porque queremos.


La creatividad no solo es el combustible de la escritura. También es una habilidad que nos permite transformar las emociones negativas en positivas y esta es la mejor manera de trabajar la resiliencia y recuperar las ganas de escribir.


No hay nada menos creativo que dejar que el cerebro se enrede en un diálogo interno destructivo. Seguro que sabes lo que se siente cuando te repites sin cesar cosas como:

  • Nunca seré una escritora de verdad.

  • Otras escriben mucho mejor que yo.

  • Mis circunstancias son tan espantosas que jamás saldré de este pozo.

Yo no soy psicóloga, pero sí te puedo contar mi experiencia como ser humano que se pasó dos décadas enteras sin escribir. Yo me decía todas esas cosas. Me decía:

  • Como no escribes a diario, no eres una escritora de verdad.

  • Como tienes un trabajo alimenticio, no eres una escritora de verdad.

  • Como otras venden más libros, eso es que no eres lo bastante buena.

  • Como no estás pensando todo el día en escribir, es que no es tu pasión realmente.

No te oculto que redactar este artículo está removiendo algunas cosas que no me gustan mucho, pero creo que es necesario.


La cuestión es que dejar que mi mente pensara eso todo el tiempo, era una manera pasiva y muy peligrosa de perder la motivación para escribir.


Afortunadamente, soy una persona creativa, como tú, y alguien me dio algunas herramientas para aplicar mi creatividad a la lucha con el diálogo interno. Estas son algunas de esas herramientas.





1 Conócete y adelántate a los problemas


Si ya sabes que tu cabeza te va a jugar malas pasadas, es mejor que estés preparada para plantar cara.


Neil Gaiman te propone que engañes a tu cerebro. Si no encuentras cómo inspirarte para escribir esa escena que se te resiste y que tiene tu proyecto bloqueado, hazte un té e invierte algo de tiempo en convencerte de que no vas a escribir esa escena, vas a hacer un experimento a ver qué pasa. Por supuesto, el experimento consiste en escribir la escena.


Si solo tienes cinco minutos para escribir y piensas que pasa eso, mejor no escribes, intenta estar tres de ellos sin respirar a ver qué pasa. ¿Lo ves? 5 minutos es una eternidad.


Reta a esa mente tuya a trabajar a tu favor y no en tu contra.


De acuerdo, tus circunstancias son espantosas, pero son las que tienes. No pierdas el tiempo deseando un refugio en la montaña para escribir. No va a aparecer de la nada. Escribe un poco, una frase, y verás que esas circunstancias dejan de ser un gigante amenazador y se convierten en un molino.


2 Nos caemos, pero aprendemos a levantarnos


Reconozco que soy muy fan de Batman, y también reconozco que he cambiado un poco la frase. No nos caemos para aprender a levantarnos. No todo lo que pasa sucede por un motivo ni para darnos una lección. Pero sucede. El exceso de trabajo está ahí. Hay que hacer la cena y bañar a los niños. Tenemos que cumplir con nuestros compromisos sociales y a veces suceden pandemias mundiales.


En ocasiones también nos equivocamos.


No pasa para que aprendamos, pero podemos aprender. Lo inteligente es aceptar el fracaso y seguir adelante. Vale, nuestro libro no le ha gustado a nadie, ¿y qué? ¿Eso va a hacer que te pierdas toda la diversión de escribir otro nuevo? ¿Por qué? ¿Es que no te mereces todo el placer de escribir?


3 Diferencia entre dolor y sufrimiento


El dolor es inevitable, el sufrimiento es opcional, dijo Buda. Cuando habíamos planeado una maravillosa sesión de escritura, pero resulta que hay que ir a recoger al niño a la guardería, eso nos duele. Lógico: hemos perdido un tiempo que habíamos reservado para nosotras, nuestro plan se resquebraja, el proyecto se retrasa... Es normal que duela.


Pero no sufras por ello: no extiendas el dolor más allá de lo necesario. Disfruta de la tarde con el niño. Vas a atener que estar con él, quieras o no, así que mejor tomárselo con buen ánimo. Otra cosa es que cada día venga alguien a robarte tu tiempo, pero esa es otra historia y hablaremos de ella en otra ocasión.


En conclusión: resiste la inercia de creer que el mundo está en contra de que escribas. El mundo no está en contra de nada. No necesitas saber cómo inspirarte para escribir, no necesitas motivación para escribir, necesitas tomar el control de tu tiempo. Y te prometo que eso es algo en lo que vamos a trabajar.


Si quieres, puedes empezar por aquí:







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